Docencia
10 mayo, 2021
Desde su Mendoza natal, un tren la trajo hasta Posadas, en un viaje que duró varios días. Abordó un colectivo que la llevó por la ruta 12 y luego la ruta 7 hasta llegar a Belo Horizonte, una colonia situada entre los municipios de Jardín América y Ruiz de Montoya. Pero su mayor proeza fue al llegar a Campo Grande, donde dio inicio el Instituto Adventista “Constancio C. Vigil”, al que los vecinos llamaban “la escuelita particular”. Hizo un relevamiento casa por casa y logró inscribir a más de cien alumnos desde primero inferior a quinto grado. Hoy, esos estudiantes la evocan en las redes sociales y la recuerdan con mucho cariño.