
La Universidad Nacional de Misiones (UNaM) atraviesa un escenario de creciente preocupación por el deterioro de los recursos destinados a su funcionamiento y la pérdida del poder adquisitivo de sus trabajadores. Desde el gremio docente advierten que, si no hay una recomposición presupuestaria, las dificultades que ya se sienten en las distintas facultades podrían profundizarse durante el próximo año.
Así lo planteó el secretario general de la Unión de Docentes de la Universidad Nacional de Misiones (UDUM), Hernán Cazzaniga, en diálogo con la FM 89.3 Santa María de las Misiones, donde describió el impacto concreto que tiene la crisis del sistema universitario en Misiones.
“La situación de la UNaM es la situación de las universidades de todo el país. El sistema universitario ha sido colocado en una crisis por las políticas de desfinanciamiento que ha impulsado el Gobierno nacional”, afirmó.
Pero más allá de la discusión presupuestaria, Cazzaniga puso el foco en las consecuencias que la falta de recursos ya genera puertas adentro de la UNaM.
El dirigente docente explicó que el problema no se limita al pago de salarios. La falta de financiamiento también condiciona la compra de insumos, equipamiento y tecnología necesarios para el funcionamiento de distintas carreras.
Mencionó particularmente a las facultades de Ciencias Exactas, Ciencias Forestales e Ingeniería, donde buena parte de la formación depende de prácticas y trabajos que requieren materiales específicos. “Se llega, pero se llega deteriorando cada vez más el funcionamiento”, resumió.
Y explicó que los insumos deben adquirirse “cada vez con menos plata y a costos más altos”, una situación que impacta directamente en los proyectos de investigación y en la formación de los estudiantes. “Eso impacta fuertemente tanto en los proyectos de investigación como también en la formación de los profesionales”, sostuvo.
Según Cazzaniga, algunas actividades que anteriormente podían realizarse mediante experiencias prácticas ahora deben reducirse o transformarse en instancias teóricas.
También se ven afectadas las actividades de campo, los traslados y los proyectos de extensión que permiten a la UNaM trabajar directamente en distintos puntos de Misiones.
“Los sueldos docentes no alcanzan”
Otro de los puntos críticos señalados por el dirigente es la situación salarial de los trabajadores universitarios. Cazzaniga aseguró que, pese a algunos acuerdos alcanzados durante el año, los ingresos continúan muy por debajo del nivel que deberían tener. “Hoy los sueldos docentes no alcanzan para garantizar las necesidades elementales de las familias”, afirmó.
La situación, según describió, lleva a muchos trabajadores a buscar ingresos adicionales. “Muchos de los trabajadores tienen que hacer todo tipo de changas o de tareas extras que les quitan tiempo para su propia formación”, señaló.
Para el dirigente gremial, el funcionamiento de la universidad se sostiene en buena medida por el esfuerzo extraordinario de sus propios trabajadores.
“Ya no puede sostenerse sobre la espalda de los trabajadores y, si hasta este momento se pudo sostener, es en buena medida porque los trabajadores lo están haciendo posible. Pero son trabajadores sobreexplotados”, advirtió.
La preocupación por el presupuesto 2027

El panorama que proyectó Cazzaniga para el próximo año es todavía más preocupante. Según explicó, el presupuesto universitario previsto para 2027 se encuentra muy por debajo de las necesidades calculadas por el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN).
Y sostuvo que el cálculo se ubica aproximadamente 35% por debajo de lo que el sistema universitario había proyectado considerando la inflación.
Para la UNaM, esto podría significar una profundización de las dificultades que ya se observan actualmente.
El dirigente fue contundente al describir las consecuencias que podría tener un nuevo recorte sobre determinados servicios universitarios. “Va a ser casi imposible un funcionamiento efectivo de, por ejemplo, los hospitales universitarios”, alertó. Los hospitales universitarios, explicó, cumplen una doble función: forman profesionales de la salud y brindan atención a la población.
La suba de los costos de insumos, equipamiento, combustibles, servicios y tarifas impacta sobre una estructura que cuenta con recursos limitados.
“Siguen aumentando las cosas, siguen aumentando las tarifas de luz y cada vez se van distanciando de los ingresos que tiene la universidad”, explicó.
Con este panorama, ¿está garantizada la cursada del próximo año?
Consultado específicamente sobre si la situación presupuestaria permite garantizar la cursada del año próximo en las facultades que integran la UNaM, Cazzaniga evitó anticipar una definición. “Eso se evaluará desde los gremios seguramente”, respondió.
El dirigente señaló que, por ahora, el sector apuesta a la movilización y a las vías institucionales para obtener respuestas del Gobierno nacional.
Para Cazzaniga, el conflicto ya excede ampliamente la discusión salarial y presupuestaria. “Estamos ante un presidente que no cumple la ley. Y esto es gravísimo desde el punto de vista de la democracia, porque si el Estado, que es quien tiene que garantizar el cumplimiento de la ley, no la cumple, ¿qué nos queda a los ciudadanos?”, cuestionó.
El reclamo universitario volverá a las calles de todo el país el jueves 15 de octubre con la quinta Marcha Federal Universitaria, “en defensa de la educación, la democracia y la soberanía”.













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