Un grupo de científicos de la University of New England desarrolló un nuevo método considerado como un “estándar de oro” para el análisis de suelos y la extracción de microplásticos, un avance que podría mejorar de manera significativa la detección de estos contaminantes en entornos agrícolas y su potencial impacto en la salud humana.
El trabajo, publicado en la revista Soil Advances, propone un marco multicriterio que permite identificar el procedimiento más eficaz para recuperar distintos tipos de plásticos en suelos con diversas características. El sistema combina variables clave como la tasa de recuperación, la integridad del material extraído, el tiempo del proceso, los costos y el impacto ambiental.
El método optimizado se basa en una secuencia que primero elimina la materia orgánica del suelo y luego aplica una separación por densidad. Con esta técnica, los investigadores lograron recuperar más del 92% de los microplásticos presentes, un nivel de precisión superior al de los procedimientos utilizados hasta ahora.
Uno de los puntos más relevantes del desarrollo es su accesibilidad. Según explicó Nivetha Sivarajah, quien lideró el estudio, el proceso es relativamente rápido, económico y utiliza reactivos de bajo impacto ambiental, lo que permitiría su implementación incluso en regiones con recursos limitados.
El avance apunta a resolver una de las principales limitaciones en este campo: la falta de métodos estandarizados. Hasta ahora, esa carencia dificultaba dimensionar con precisión el alcance de la contaminación por microplásticos en los suelos, especialmente en áreas agrícolas.
Los investigadores advierten que estos contaminantes están ampliamente presentes debido al uso de plásticos en la producción agropecuaria, la aplicación de lodos de depuradora y la degradación de residuos. Este fenómeno no solo afecta al ambiente, sino que también abre un riesgo directo para la salud humana.
“Esto tiene un impacto ambiental significativo y puede transmitirse a través de la cadena alimentaria”, señaló Sivarajah, al referirse a la posibilidad de que los microplásticos ingresen en los alimentos y, finalmente, en el organismo humano.
El nuevo método, sostienen los autores, podría marcar un punto de inflexión en la investigación sobre contaminación del suelo, al permitir una medición más precisa y comparable entre estudios. Su adopción a escala global permitiría dimensionar con mayor claridad la magnitud real del problema y, en consecuencia, diseñar políticas más efectivas para su control.
Fuente: Medios Digitales





