Investigadores de la Dirección Homicidios de la Policía provincial el miércoles pasado por la noche atraparon a un nuevo sospechoso de haber participado de la golpiza y muerte en el barrio Alta Gracia un día antes y que registró como víctima fatal a Enrique Ramón Azamé.
En un inmueble del barrio Hermoso con la orden del juez de Instrucción 2, Juan Manuel Monte, irrumpieron los pesquisas para detener a un joven de 28 años que en su poder tenía, presuntamente, objetos que robó de la vivienda de la avenida Santa Cruz casi Santa Catalina, donde fue atacado el jubilado de 84 en un intento de asalto de sus ahorros, pero del que solo lograron escapar con una garrafa de gas de la cocina ya que la víctima no tenía más que los pocos pesos para comer.
De fuentes contactadas por PRIMERA EDICIÓN, se pudo saber que además de nuevo sospechoso, habría al menos un atacante más que intentan ubicar y sumar evidencias para solicitar el arresto correspondiente al juez Monte.
La tarea de los investigadores se basó en la recolección de testimonios clave y el cotejo de registros de cámaras de seguridad en la zona, tanto del Centro Integral de Operaciones 911 como de viviendas particulares y comercios. Esto derivó en que Monte determinara la liberación de dos mujeres trans y un hombre de 42 años, detenidos el martes poco después que un hermano de Enrique Azamé lo hallara ya inconsciente y al borde de la muerte.
Las mujeres de 26 y 30 años, fueron las primeras demoradas por la investigación policial desplegada por la comisaría Decimoséptima y efectivos de la UR-I. Se trató de dos trabajadoras sexuales que habitualmente son vistas en la zona donde ocurrió el crimen, detrás de un hipermercado y de la terminal de colectivos.
Masacrado a golpes
Enrique Ramón Azamé fue descubierto a un costado de la cama de su habitación pocos minutos antes de las 7 del martes pasado en la vivienda de la avenida Santa Cruz 3618 (chacra 55 barrio Alta Gracia), entre Santa Catalina y Tomás Guido.
Su hermano que reside a pocos metros lo halló y llamó por ayuda. Segundos después que la víctima ingresara al Hospital René Favaloro en Villa Cabello, se confirmó su muerte.
De acuerdo a testimonios periodísticos ofrecidos por el propio hermano de la víctima dos semanas antes, los episodios de violencia y agresiones no eran inusuales y todos partían de las quejas que Azamé realizaba por la conducta de las trabajadoras sexuales frente a su hogar y en las inmediaciones.
Al día siguiente la autopsia del Cuerpo Médico Forense reveló que el óbito se produjo por un severo traumatismo de cráneo y se remarcó que Azamé tenía golpes en casi todo el cuerpo.
Vale recordar que, los reclamos de los vecinos por la inseguridad que aseguran “aumentó y es a toda hora” no son pocos y señalan que a los delitos contra la propiedad se sumaron los arrebatos callejeros y los asaltos bajo amenazas de arma blanca a peatones por un celular, dinero o cualquier elemento de valor.





