La iglesia de Piedra, “Santa Teresita”, al rescate del olvido

La capilla se inauguró el 3 de octubre de 1944. En 2019, tras un largo período de ostracismo volvieron a concentrarse en torno a este emblemático edificio antiguos pobladores y este año repitieron la “juntada”.

16/02/2020 15:24

Muy cerca del río Paraná, atravesada por un camino de tierra colorada, en medio de una tupida vegetación y como perdida en el tiempo, en pleno corazón del departamento de San Ignacio, se erige la iglesia de piedra “Santa Teresita de Jesús”.

Se trata de una edificación única en su tipo en la región, con una belleza singular en su estilo arquitectónico que data de la década de 1940, en la que se utilizó para su construcción piedra itacurubí (piedra triturada en idioma guaraní). Una piedra que existe sólo en algunas zonas de Misiones, incluida cerca de donde iba a ser emplazada esta iglesia, con el agregado de que la sacaban de una cantera, la moldeaban a mano, con agua y la dejaban secar tres días. Luego la daban forma de una manera ingeniosa y artesanal.

Pero el inicio de la historia de esta capilla arrancaría mucho antes…

La familia Hume, de origen inglés, llegó a la tierra colorada a principios del 1900 e instaló una empresa yerbatera cerca de lo que hoy es Colonia Polana, en Picada Naranjito.

Allí, en un predio de más de mil hectáreas y con unas 400 personas a su cargo puso en marcha un establecimiento de nombre “Santa Teresita”, que al poco tiempo de radicado creció de manera exponencial.

Isabel Vayo de Hume, esposa de Alejandro Hume, dueño de la yerbatera, era devota de “Santa Teresita del Niño Jesús” y a poco de su llegada mandó a construir un oratorio, luego pidió a “su” personal construir una iglesia, donde hoy tiene su actual emplazamiento.

Durante la construcción Isabel viajó exclusivamente a Francia para traer una imagen de Santa Teresa, la cual aún hoy se conserva en el interior de la misma.

En tanto, el albañil Casimiro Kinyerski, según escritos de la época, fue uno de los hombres que con ingenio le dio forma de bloques cuadrados y trabajados a mano con hachas de mango corto sin filos, a las piedras de itacurubí extraídas de la cantera.

Hasta la fecha y por dichos de varios arquitectos, estos bloques de piedras son considerados una verdadera obra de arte, al ser moldeados prácticamente a mano. Además, en la construcción se utilizó madera autóctona y otros elementos de la zona.

 

Una fecha para el recuerdo

Vale resaltar que la Iglesia “Santa Teresita del Niño Jesús” se inauguró el 3 de octubre de 1944, día de su festividad a nivel internacional.

Rápidamente el lugar se transformó en punto de encuentro de toda la familia que trabajaba en la empresa yerbatera “Santa Teresita”. Además, al poco tiempo se instalaron otras empresas como ser Alto Verde y Puerto Naranjito.

Así, la iglesia se convirtió además en un lugar de celebración de misas, también de casamientos, bautismos, comuniones, fallecimientos (detrás de la misma hay un cementerio que existe hasta el día de hoy), entre otros eventos sociales de la zona.

Con el pasar de las décadas, las empresas se fundieron o de a poco desaparecieron, las familias se fueron mudando y sus hijos abandonaron las chacras, por lo que el lugar quedó casi en el olvido.

 

Recuperación y rescate

En 2018 esta iglesia comienza a tener un despertar y un rescate del ostracismo, cuando la Municipalidad de Colonia Polana, merced a la intervención de la intendenta Antonia Medina declara por ordenanza “Monumento histórico y de interés municipal” a dicha construcción.

Al año siguiente y por iniciativa del diputado provincial Raúl Flach se presentó un proyecto de ley a la Cámara de Diputados de Misiones, en el cual solicitó que se declare “Monumento histórico, cultural, turístico, paisajista y arquitectónico de Misiones a la iglesia de piedra Santa Teresita de Jesús”.

Ambos acontecimientos causaron cierta revolución en antiguos pobladores, vecinos y nuevas generaciones cuyos padres contaban innumerables historias de la zona y en las cuales siempre aparecía la iglesia de “Santa Teresita”.

Un reencuentro histórico

Así a principios de 2019 decidieron reunirse por primera vez. Todo arrancó tímidamente con algunos recuerdos en una página del Facebook creada por Hugo Gauna y luego en un grupo de WhatsApp, obra de Mariela Galeano.

En 2019 fue el 6 de enero y este año el 12 de enero pasado. Antiguos vecinos, pobladores, hijos y nietos de primeros colonos de Puerto Naranjito, Colonia Polana y Alto Verde se reencontraron en un punto clave: la iglesia de piedra “Santa Teresita”.

Hugo Gauna hoy radicado en Bernardo de Irigoyen comentó a Ko’ape que “la verdad que tras estos sucesos, fue como recuperar parte de nuestra identidad. Después de vivir tantos años en ese lugar y que de un día para el otro desaparezca prácticamente tu pueblo es muy triste. Por eso tiene mucho valor este rescate por medio de la voluntad de los habitantes del lugar y otros diseminados por todo el país”.

A lo que agregó: “Todo arrancó con una página de Facebook que creé y colgué fotos y recuerdos de épocas pasadas, después se armó un grupo de Whatsapp, que tuvo como corolario el primer gran encuentro en enero del año pasado”.

En otro tramo de la charla este maestro, director de escuela, secretario escolar, concejal y presidente del Concejo Deliberante de Irigoyen remarcó que “emociona ver a la mayoría de las personas que eran hijos de tareferos, peones o jornaleros como salieron adelante y formaron familia. Muchos pudieron seguir estudiando y hoy son hasta profesionales. Ver como llegaban junto a sus parejas, hijos y nietos, y le mostraban dónde habían transcurrido sus primeros años, para luego llenarse de abrazos, anécdotas y emociones con otros pobladores que vivieron aquí en la misma época, fue indescriptible”.

 

La tecnología los hizo volver a ver

Por su parte, Mariela Galeano recordó que: “Todo empezó en el Facebook, como si fuera una idea lejana. De poco a poco la gente se enganchó y comenzó a hablar, contar historias, anécdotas y ver la posibilidad de juntarnos. Primero fueron los de Naranjito, Polana, Alto Verde y sus alrededores, y después ya se fueron sumando de otros puntos del país”.

A lo que agregó: “Hice un grupo de Whatsapp, así se podía organizar mejor este reencuentro, ya que mucha gente no tenía o no usa Facebook. Así nos pusimos en campaña entre varios y el 6 de enero de 2019 salió la ‘Primera Gran Juntada’. Fue algo realmente hermoso. Un reencuentro realmente muy emotivo. Celebramos una hermosa misa, comimos todos juntos y hasta bailamos. Inolvidable realmente”.

Asimismo, Galeano detalló “me crié en esta colonia, pero cuando todo se apagó me fui a Jardín América y al igual que muchos nunca olvidamos nuestras raíces y siempre estuvo la idea del regreso y al final lo pudimos concretar, aunque sea por un día”.

“En este segundo encuentro que se llevó a cabo hace menos de un mes, y al igual que el primero vino gente de distintas partes de Misiones y el país. Hubo varias generaciones juntas con miles de historias, anécdotas, abrazos, lágrimas y risas. Es realmente gratificante y te da fuerzas de hacerlo nuevamente”, añadió la actual jardinense.

Por otra parte, Galeano graficó que “la iglesia Santa Teresita siempre fue nuestro punto de encuentro, pero cuando toda la gente comenzó a irse quedó librada a su suerte e incluso fue saqueada. Después de esta movida que ya lleva más de dos años logró recuperar parte de magia de antaño”.

Además, comentó que la intendenta de Colonia Polana colaboró desde un primer momento con la limpieza y reacondicionamiento del lugar y ayudó en los dos encuentros realizados; con el agregado de que “en esta última ‘Gran Juntada’, nos hizo llegar una gran noticia, la cual fue que el predio donde se encuentra la Iglesia dejó de pertenecer a manos privadas y que pasó a la Municipalidad. Ahora nos gustaría que lo declaren por ley Provincial patrimonio histórico así se puede cuidar y conservar de otra manera a esta iglesia con una rica historia de una vasta zona de la provincia y que es única, creo yo, en su tipo en Misiones”.

 

¿Quién fue Santa Teresa?

Santa Teresa del Niño Jesús nació en la ciudad francesa de Alençon, el 2 de enero de 1873, sus padres fueron Luis Martín y Acelia María Guerin, ambos venerables. Murió en 1897, y en 1925 el Papa Pío XI la canonizó, y la proclamó tiempo después “Patrona Universal de las Misiones”.

La llamó “la estrella de mi pontificado”, y definió como “un huracán de gloria” el movimiento universal de afecto y devoción que acompañó a esta joven carmelita proclamada “Doctora de la Iglesia” por el Papa Juan Pablo II el 19 de Octubre de 1997 (Día de las misiones).

 

Una parte de la historia

Rebuscando en los dichos de los pioneros la fecha exacta de fundación de “Puerto Naranjito” es incierta, pero la mayoría coinciden en que sería en el mes de julio del año 1927.

La actividad económica de Puerto Naranjito era netamente rural, centrándose en el cultivo de yerba mate y algunos aserraderos.

En la zona hubo tres grandes empresas yerbateras. En Naranjito había un secadero, del mismo nombre, el cual realizaba todo el circuito de producción.

El otro establecimiento yerbatero era “Alto Verde”. El nombre “Alto”, fue debido a la ubicación topográfica de la planta procesadora y la denominación “Verde” se refiere a la yerba mate, queriendo de esta manera diferenciar del establecimiento “Naranjito”.

Mientras que el restante establecimiento era Santa Teresita fundado en 1938 por inmigrantes ingleses y devotos de “Santa Teresita”.

Más tarde llegaron las plantaciones de pino, allá por 1960 y 1970 que comenzaban a cambiar el paisaje.

Pero a fines de los 80 empresarios chilenos junto a pares nacionales compraron casi todos los terrenos que ocupaban las comunidades de Puerto Naranjito, Alto verde y Santa Teresita, con sus empresas incluidas, para incrementar el cultivo e implantación de pinos destinado a la producción de pasta de papel, lo que modificó, en parte, el paisaje original de chacras y bosques nativos autóctonos.

Debido estos cambios en la economía de la zona, estas tres colonias quedaron prácticamente deshabitadas y el paisaje se llenó de plantaciones de pino…

Fragmentos de lo que a futuro será el libro histórico que está escribiendo Oscar Núñez, nativo del lugar y que hoy está radicado en Buenos Aires, y que de igual manera asistió a los encuentros realizados en 2019 y 2020.