Tras representar al rancho “El Gaucho”, el jinete Santiago Roman Zamg, con solo 19 años ya acumula títulos municipales, provinciales e incluso un reconocimiento internacional recibido en Uruguay. Su trayectoria, que comenzó casi por casualidad, lo impulsa en la actualidad a soñar con competencias de mayor nivel fuera de la provincia, que es lo que lo espera por haber conquistado todos los títulos locales.
“Es algo muy lindo, porque yo desde chico siempre quería un caballo, pero nunca tuve”, relató el joven a PRIMERA EDICIÓN al recordar sus primeros pasos en el mundo ecuestre. Aunque nació rodeado del ambiente rural y del contacto con los caballos, explicó que recién de grande pudo conseguir el propio al que bautizó “Trovão” (trueno en portugués).
“Después de grande tuve gracias a Dios un caballo porque quería competir y empecé a tener suerte”, expresó con humildad sin mencionar las largas horas de práctica para llegar hasta donde está.
Detrás de su crecimiento deportivo, según dijo, aparece también una figura clave para adquirir destreza, su mentor “Don Yeca”, a quien Santiago reconoció como uno de los pilares de su formación. “Gracias a él también, que me enseñó mucho, hoy estoy donde estoy, haciendo las cosas con humildad”, afirmó.
Para Santiago, la posibilidad de competir fuera de Misiones representa no solo un desafío personal, sino también una oportunidad de mostrar el nivel de los jinetes locales.
“Eso sería muy importante”, agregó al hablar de la posibilidad de alcanzar certámenes nacionales y en los rodeos de mayor prestigio internacional.

Recorrido competitivo
Aunque el deseo de adiestrar los caballos viene desde la infancia, Santiago explicó que las pruebas de rienda comenzaron a ocupar un lugar más importante en su vida a partir de la adolescencia.
“Más o menos desde los 16, 17 años empezó a ser más fuerte”, contó. Con el paso del tiempo, el nivel de las competencias fue creciendo y eso también elevó las exigencias.
“Ahora ya son más fuerte las pruebas, llegué a niveles donde hay caballos mejores, entonces hay que poner más práctica, más esfuerzo”, señaló, sin dejar de destacar a su binomio, “Trovão” que tienen nueve años y es la parte fundamental de sus logros deportivos. Consultado sobre si entrenó personalmente al animal, explicó que lo adquirió ya preparado para competir. Sin embargo, aclaró que el trabajo diario sigue siendo intenso para consolidar la conexión entre jinete y caballo.
“Hay que ponerle bastante esfuerzo porque hay que tener un buen tiempo para prepararlo para que siga mis instrucciones al llegar al día de la competencia y que esté bien y en condiciones de competir”, explicó.
En ese sentido aclaró que la preparación física y la coordinación del binomio son aspectos determinantes en una disciplina donde la precisión y el entendimiento mutuo suelen definir el resultado.
Los resultados obtenidos hasta ahora reflejan ese esfuerzo durante las competencias, las cuáles le permitieron ganar reconocimiento dentro del circuito de rienda en todo el Alto Uruguay.






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