Mientras el sector yerbatero atraviesa uno de sus momentos más complejos, en el sur de Misiones crece una alternativa productiva que gana terreno silenciosamente: el cultivo de nuez pecán. Con experiencias que ya alcanzan escala comercial, productores de Apóstoles aseguran que el fruto seco puede convertirse en una opción sustentable para diversificar las chacras y generar ingresos estables.
“Hoy ya podemos decir que estamos viendo que el cultivo es factible”, resumió Gabriel Boreski, productor de Apóstoles y uno de los impulsores de esta actividad en Misiones, quien aseguró que después de años de pruebas, errores y adaptación climática, varias plantaciones ya alcanzaron escala comercial.
La producción de nuez pecán comenzó a impulsarse en la provincia entre 2007 y 2008, en el marco del programa Proalimentos, con participación del Ministerio del Agro, el INTA, productores locales y técnicos especializados.
“En aquel momento entendíamos que había que buscarle una salida al pequeño productor misionero. La característica principal de Misiones es el minifundio: chacras de 25 hectáreas, muchas veces con suelos muy degradados después de décadas de malas prácticas agrícolas”, explicó Boreski en FM 89.3 Santa María de las Misiones.
Una alternativa pensada para las chacras misioneras
El productor recordó que la preocupación por diversificar la matriz productiva provincial no nació con la actual crisis yerbatera.
“El problema de la yerba no es nuevo. Esto ya se vivió a fines de los 90 y principios de los 2000, cuando se desarmó la CRYM. Ahí el mercado quedó totalmente liberado y comenzaron las grandes dificultades para el productor”, señaló.
Frente a ese escenario, el pecán apareció como una alternativa sustentable y adaptable al esquema productivo misionero.
“Nosotros observábamos árboles de pecán que habían llegado a Misiones en los años 50 de la mano de algunos ingleses y veíamos ejemplares enormes, robustos y muy productivos. Eso nos hizo pensar que el cultivo podía funcionar acá”, contó.
Además, destacó que Argentina comenzaba en esos años a posicionarse como productor mundial de nuez pecán, especialmente en provincias como Entre Ríos, Buenos Aires y Santa Fe.
“Nosotros nos animamos a introducirlo en Misiones porque entendíamos que el clima podía acompañar”, afirmó.
Los errores iniciales y el “derecho de piso”
Sin embargo, el proceso estuvo lejos de ser sencillo. Boreski reconoció que las primeras experiencias estuvieron marcadas por errores técnicos y dificultades fitosanitarias.
“Las variedades que se trajeron inicialmente no eran las adecuadas para el clima misionero. Hubo mucha mortandad de árboles y muchísimos problemas sanitarios”, explicó.
A eso se sumó la falta de acompañamiento técnico sostenido. “Arrancamos con mucho impulso, pero después nos quedamos sin seguimiento técnico ni supervisión. Mucha gente bajó los brazos porque no tenía herramientas para resolver los problemas”, lamentó.
Pese a ello, algunos productores insistieron.“Llegó un momento en que esto ya era casi un capricho. Pero nosotros estábamos convencidos de que se podía”, relató.
Hoy, después de más de 15 años de trabajo, asegura que esa perseverancia comienza a dar frutos. De hecho están en plena cosecha y los resultados les están dando la razón.
Un alimento con demanda mundial
Uno de los principales atractivos del pecán es su enorme demanda internacional y sus propiedades nutricionales.
“Es un alimento extraordinario. La demanda mundial supera aproximadamente en un 30% a la oferta”, destacó Boreski.
Según explicó, el fruto tiene características poco comunes dentro del mercado alimentario. “No existen personas alérgicas al pecán y aporta muchísima energía en pequeñas cantidades”, aseguró.
Incluso mencionó su utilización en contextos humanitarios internacionales.
“Naciones Unidas envía nuez pecán a zonas de conflicto o emergencia porque no necesita preparación, no requiere frío y aporta calorías rápidamente”, explicó.
El productor señaló además que el mercado ofrece una ventaja estratégica para Argentina.
“Los grandes productores mundiales son Estados Unidos y México. Como nuestras cosechas ocurren en épocas distintas, no competimos directamente”, indicó.
A diferencia de otros productos agrícolas, el pecán tampoco depende de cotizaciones rígidas.
“No es un commodity. El productor tiene más margen para decidir cuándo vender, cómo vender y a quién vender”, señaló.
Una producción compatible con la yerba y otras actividades
Otro de los aspectos que entusiasma a los productores es la posibilidad de integrar el pecán con otras producciones tradicionales.
“Se puede consorciar perfectamente con yerba mate, con frutas, con maíz, con flor de jamaica y hasta con ganadería menor”, explicó.
Las plantaciones suelen realizarse con árboles separados entre sí por unos diez metros, lo que deja amplios espacios productivos durante los primeros años.
“Mientras los árboles crecen, se puede seguir usando la chacra para otras actividades. Eso es clave para el pequeño productor”, sostuvo, e incluso mencionó experiencias de integración con yerba mate en distintas chacras del sur provincial.
“Hay productores que lograron muy buenos esquemas de convivencia entre yerba y pecán”, afirmó.
Para Boreski, esa diversificación será fundamental en el futuro inmediato del agro misionero.“Creo que va a ser la única salida posible para Misiones durante bastante tiempo”, advirtió.
Cuánto tarda en producir y cuánto necesita un productor
El productor explicó que, con las variedades actuales y el conocimiento adquirido, una plantación puede comenzar a producir comercialmente a los seis años.
“A nosotros nos llevó prácticamente el triple porque tuvimos que aprender todo sobre la marcha”, recordó.
Según precisó, con unas seis hectáreas y alrededor de 600 árboles, una familia podría alcanzar una escala económicamente sustentable.
“Pero incluso empezar con dos o tres hectáreas ya es una muy buena alternativa para diversificar”, recomendó.
También señaló que el cultivo no requiere grandes niveles de mecanización, aunque sí cuidados específicos.“La hormiga es uno de los principales problemas y todavía nos falta avanzar mucho con sistemas de riego”, explicó.
Corrientes avanzó más rápido y Misiones busca recuperar terreno
Boreski comparó la situación misionera con el desarrollo que alcanzó Corrientes en los últimos años.
“Corrientes tomó nuestro proyecto varios años después y hoy tiene unas 1.500 hectáreas implantadas. Ya están cosechando y están muy conformes”, afirmó.
En ese sentido, consideró que Misiones todavía está a tiempo de consolidar una cuenca productiva fuerte.
Este miércoles, según adelantó, productores y técnicos participarán de una reunión organizada por el Ministerio del Agro para analizar el futuro del cultivo en la provincia.
“La idea es compartir experiencias y tratar de conseguir el acompañamiento técnico que en su momento nos faltó”, indicó.
En otro tramo de la entrevista en el programa El Aire de las Misiones, el productor remarcó el impacto ambiental positivo del pecán.
“Estamos hablando de árboles de gran porte, que ayudan a recuperar masa boscosa, mejorar el suelo y aportar oxígeno”, señaló.
En una provincia golpeada por la erosión y la degradación de tierras agrícolas, considera que este aspecto no debe pasarse por alto.“También hay que pensar en eso: en producir cuidando el ambiente”, concluyó Boreski.





