El sistema financiero de Misiones enfrenta un escenario de incertidumbre tras la decisión del Gobierno nacional de cerrar el tesoro regional del Banco Central de la República Argentina (BCRA) que funcionaba en Posadas. La medida, que alcanza a otras 11 dependencias en el país, dejó expuesta una estructura clave para la logística del efectivo y abrió un conflicto que trasciende lo gremial.
En diálogo con FM 89.3 Santa María de las Misiones, el secretario general de la Asociación Bancaria Misiones, José Luis Ruiz Moreno, cuestionó con dureza la decisión y remarcó la falta de fundamentos: “No hay motivos; lo cerraron y listo”, afirmó, al señalar que no hubo explicaciones ni un análisis de costos que justifique la medida.
Según el dirigente, el impacto más inmediato no está en la operatoria bancaria cotidiana -ya que el paro actual involucra solo a trabajadores del Banco Central- sino en el funcionamiento del sistema en su conjunto. El tesoro regional cumplía un rol central en la distribución de efectivo, tanto para cubrir faltantes como para absorber excedentes de las entidades financieras.
La preocupación se centra en el abastecimiento de dinero en cajeros automáticos. “El día que tengan problemas de efectivo, no sé cómo lo van a arreglar”, advirtió Ruiz Moreno, al explicar que la estructura del Banco Macro como agente financiero en la provincia depende de la operatividad del Central para sostenerse. “En los lugares más remotos hay un cajero, pero si no tiene el efectivo, no sirve tener esa estructura”, graficó.
El cierre, además, ya tiene efectos concretos. Los trabajadores del área -cuatro en total- fueron obligados a entregar las llaves de la oficina y quedaron sin definiciones sobre su continuidad laboral, pese a que formalmente siguen vinculados al organismo. “Hoy no pueden ni entrar”, señaló.
Desde el gremio sostienen que la medida carece de lógica económica. El edificio y las bóvedas donde operaba el tesoro regional pertenecen al Banco Macro, lo que reduce significativamente los costos operativos. “Existe algo que hace 30 años funciona muy bien y no tiene gasto”, subrayó Ruiz Moreno, quien además cuestionó el enfoque centralista de la decisión: “El porteño manda el problema al interior y en Buenos Aires siguen tranquilos”.
Ante la posibilidad de faltante de efectivo, el dirigente fue prudente pero claro: “No podemos garantizar el suministro. El tesoro está cerrado y se llevaron toda la plata”. En ese sentido, remarcó que la responsabilidad de asegurar el funcionamiento del sistema recae en el Banco Central.
El conflicto, que se expresa actualmente en un paro nacional de trabajadores del BCRA, podría escalar. Desde la Asociación Bancaria no descartan avanzar hacia un paro bancario en todo el país si no hay respuestas. El objetivo es trasladar el reclamo al plano político, con gestiones ante legisladores nacionales y autoridades provinciales.
“El día que falte dinero, los responsables seremos los bancarios y no el Gobierno nacional, que es quien tomó la decisión”, advirtió Ruiz Moreno.
En ese marco, el caso de Misiones expone un problema más amplio: el impacto de decisiones centralizadas sobre estructuras clave en el interior, con efectos potenciales sobre la economía cotidiana. Lo que comenzó como el cierre de una dependencia administrativa ahora pone en discusión la sustentabilidad del sistema de provisión de efectivo en la región.




