Enfermedades oncológicas y ejercicio

Entre los distintos factores de riesgo asociados del cáncer se encuentra el sedentarismo. La actividad física ayuda a reducir las complicaciones clínicas.

19/11/2021 02:18

¿Cómo puede contribuir el ejercicio en pacientes con cáncer?

Es sabido que la actividad física tiene beneficios innegables. Y estos beneficios podrían alcanzar también a pacientes con cáncer.

La relación entre la actividad física y el cáncer estaría determinada por las proteínas llamadas mioquinas, secretadas en nuestra sangre por los músculos. Precisamente las mioquinas serían las responsables de ayudar a suprimir el crecimiento tumoral, e incluso colaborar activamente contra las células cancerosas.

 

Un ensayo realizado en pacientes con cáncer de próstata

El hallazgo se dio mediante un ensayo clínico, por el cual pacientes obesos con cáncer de próstata se sometieron a un entrenamiento de ejercicio regular durante 12 semanas. Tanto antes como después del programa se les tomaron muestras de sangre.

Posteriormente, los investigadores tomaron esas muestras para aplicarlas directamente sobre las células vivas del cáncer de próstata. Los resultados ayudan a explicar por qué el cáncer progresa más lentamente en los pacientes que hacen ejercicio.

“Entre los distintos factores de riesgo asociados del cáncer se encuentra el sedentarismo y los estilos de vida sedentarios, por lo que se recomienda la actividad física habitual. Eso sirve para todos los tipos de tumores”.

“Por otro lado, la actividad física ayuda a reducir las complicaciones clínicas que generan los tratamientos a largo plazo como es la sarcopenia, la pérdida de la masa muscular asociada a los tratamientos de quimioterapia como de hormonoterapia, por eso es que a todos los pacientes les deberían incorporar la actividad física aeróbica y de fuerza”.

 

El rol de las mioquinas

El trabajo de estas proteínas sería el siguiente: si bien las mioquinas pueden indicar a las células cancerosas que crezcan más lentamente, o se detengan por completo, no pueden matar las células por sí mismas. Sin embargo, sí pueden asociarse con otras células en la sangre para combatir activamente el cáncer.

Es importante, ya que esto podría ser un indicio de por qué las personas, incluso con cáncer avanzado, si son físicamente activos, no empeoran tan rápido.