Fue a trabajar a su país natal y su expareja le cortó el contacto con su beba

Hoy se cumplen 22 días de no poder verla. Acudió a los Consulados argentino y brasileño, pero no le dieron respuestas. Ayer intervino en su caso la Secretaría de Acceso a la Justicia de Misiones.

13/08/2020 17:31

Desesperada, una joven madre a la que su expareja le impide el contacto con su beba de ocho meses desde hace 22 días, pidió a PRIMERA EDICIÓN dar a conocer su historia porque tiene terror de perder a su hija que está próxima decir sus primeras palabras y dar sus primeros pasos.

La joven se encuentra en Uruguayana (Brasil) y no puede ingresar al país para estar con su pequeña porque no tiene residencia en Argentina.

Acudió a la Embajada argentina donde le dijeron que no podían hacer nada porque ella es brasileña, también fue a la Embajada brasileña pero ahí se excusaron porque su beba es de nacionalidad argentina; intentó hacer una denuncia policial desde Uruguayana pero se negaron a tomarla porque ella no está en el país; también pidió asesoramiento a una abogada pero ésta no puede hacer nada hasta no tener un poder firmado por la joven.

Ayer intervino en su caso la Secretaría General de Acceso a la Justicia, Derechos Humanos y Violencia Familiar de la Justicia de Misiones, a cargo de Carlos Fabián Oudín.

 

Ella tenía 18 y él 34

Lavinia, de nacionalidad brasileña, tenía 18 años cuando conoció al padre de su hija, Sebastián, por ese entonces de 34 años, un misionero que vivía en Río de Janeiro. Luego, la joven quedó embarazada y su novio la convenció que dejara su empleo para venir a Argentina donde él tenía posibilidades de conseguir un trabajo pues en Brasil no lo tenía. Así fue que en su primer trimestre de embarazo, la joven dejó su país y se alejó de su familia con la esperanza de construir su propia familia en este país.

Pero su pareja no consiguió trabajo y subsistieron durante cuatro meses sin ingresos en la casa de una tía de su pareja “su tía tenía que pagar hasta el pasaje para me pudiera ir al hospital a hacerme los controles del embarazo”, contó la joven.

Pronto su pareja abrazó un nuevo proyecto salvador: probar suerte en España. El 19 de octubre de 2019, ambos llegaron a Madrid donde Sebastián logró ingresar con un permiso temporal de asilo (regulado por la Ley 12/2009 de España), “me dijo que le dieron el asilo por la situación económica de su país, pero la verdad es que él quería vivir en España a cualquier costo. Me decía que si mi beba nacía allá, tendría derecho a residir y trabajar en España”, contó Lavinia.

 

“Nunca trabajó cuando estuvimos juntos”

Pero tampoco en España consiguió trabajo, “siempre dice que es fotógrafo de una revista, a todos les repite eso, pero durante el tiempo que estuve con él nunca trabajó. Incluso mandaba muchos mail a la prensa diciendo que es fotógrafo de una revista, que hizo trabajos con mucha gente que ni siquiera conoce o que hizo trabajos en España con la Cruz Roja cuando la verdad es que él estaba como acogido de esa ONG”, recordó.

El avance del nuevo coronavirus en Europa no empeoró la vulnerable situación de la pareja, “durante los ocho meses que estuvimos en España vivimos de la asistencia social. Yo y mi beba hemos pasado demasiadas cosas en España, situaciones de vulnerabilidad y violencia psicológica. Me amenazaba con dejarme sola en ese país, donde yo no tengo familia ni conocidos. El 18 de mayo, después de una pelea fuerte, reuní coraje y lo denuncié por violencia de género, pedí una orden de alejamiento y una medida de protección para mí y mi hija”.

No obstante, según contó la propia Lavinia, en un juicio exprés, su expareja fue sobreseído provisionalmente de las acusaciones porque ella no tenía marcas de lesiones en su cuerpo y la Justicia española no dio lugar a la medida de protección.

 

Repatriados a Argentina

Fue después de esta denuncia que su expareja decidió acudir al Consulado de Argentina para pedir ayuda para volver al país con su familia. En junio, a través del Consulado, también consiguió un alojamiento en España.

En esa oportunidad, Sebastián habló con PRIMERA EDICIÓN y contó que estaban agradecidos con el alojamiento que les dio el Consulado porque temían que los servicios sociales españoles cumplieran sus amenazas de quitarles a su hija por no tener un hogar estable. A mediados de junio, poco después de hacer los trámites para hacer la nacionalidad argentina por opción de la beba, volvieron al país y se instalaron en la casa de unas tías en Posadas.

“Yo acepté volver a Argentina pero con el compromiso que después me dejaría ir a Brasil con mi hija, para tratar de conseguir un trabajo y salir adelante para sacar a mi hija de esta situación de vulnerabilidad en la que estamos desde hace muchos meses. El 17 de julio me vine a Brasil como teníamos acordado antes de llegar a la Argentina, pero no me dio permiso para traer a mi beba”, contó Lavinia.

 

Su regreso a Brasil

La joven llegó hasta Uruguayana (frente a Paso de los Libres, Corrientes) y se puso en contacto con su familia en São Paulo quienes, desde entonces, la están ayudando económicamente. Pero el 23 de julio, el padre de su hija decidió cortar toda comunicación con la joven y de ese modo, de ésta con su pequeña.

“Me bloqueó de todos los números de teléfono, Facebook, Instagram y no responde mi email. Hoy (por ayer) hace 27 días que estoy en Urguayana y hace 21 días que no tengo contacto con mi hija, estoy desesperada por mi beba. Confié en él, pese a todo lo que pasó, porque es su papá y en ningún momento imaginé que podría hacer algo así, que afecta a su propia hija porque un bebé no entiende lo que está pasando”, aseguró.

 

De consulado en consulado

Lavinia no quedó de brazos cruzados durante estas semanas, “busqué ayuda en el Consulado argentino (en Uruguayana) y el Consulado de Brasil (en Pasos de los Libres) pero el Consulado argentino me dice que soy brasileña y el Consulado brasileño que mi hija es argentina y es el Consulado argentino el que debe darme respuestas. Lo que le importa a las autoridades no es lo que está pasando, sino la nacionalidad”.

Según indicó Lavinia, el Consulado argentino dijo que contactaría con la Cancillería para que autorizaran su ingreso al país, “mandé cartas a todos los organismos, pero hasta ahora no logré nada”.

La joven recurrió primero a un abogado de Buenos Aires, Michel Tork Monteiro, quien trató de contactar al padre de su beba pero éste no respondió a los mensajes del letrado.

Por recomendación del abogado capitalino, Lavinia pidió ayuda a una abogada de Posadas, Yamila Aranda, “pero no puede empezar el proceso porque no tiene mi firma, estamos luchando para que ella haga el poder, llegue hasta aquí y nuevamente vuelva a Posadas para poder empezar. Ni siquiera me quisieron tomar una denuncia policial en Misiones porque dicen que tengo que estar físicamente para hacer la denuncia, pero yo no puedo volver al país porque no tengo residencia en Argentina”.

 

Pidió ayuda a la familia de su expareja

Cuando el 23 de julio Lavinia no logró contactar al padre de su hija en todo el día para conocer cómo estaba su pequeña porque él dejó de atenderle el teléfono, intentó comunicarse con su suegra pero esta también dejó de atenderle las llamadas desde ese día y luego bloqueó su número. Lo mismo hizo su expareja.

“Entonces logré comunicarme con un primo suyo y le pedí que por favor hablara con Sebastián, que no me impidiera ver a mi beba, le mandé varios audios contándole lo que estaba pasando. Su primo me dijo que hablaría con él y que trataría de hacerle escuchar los audios. Pero al otro día me dijo que Seba le pidió que no se metiera, que esto era un asunto entre nosotros. Me recomendó que esperara unos días para que todo se tranquilice y pueda hablar con Seba”.

Pero los días pasaron y Lavinia no logró que su expareja atendiera sus llamadas, respondiera sus mail o mensajes que le envió vía Facebook. El día que cumplió 21 años, el 4 de agosto, la pasó sola y sin saber nada de su hija. Ni siquiera en esa ocasión, el padre de su hija respondió el mensaje que le había enviado el día antes, “mañana es mi cumpleaños, ¿sabés lo que estoy pasando y sufriendo sin ver a mi beba. No te imaginás, ¿o será que sí? ¿qué padre que dice amar a su hija hace algo así?”.

Pocos días antes, tampoco recibió respuesta a otro mail: “Por favor, necesito tener contacto con mi hija Seba. No podés dejar de contestar mis llamados y bloquearme. Soy su mamá y ella recién está por cumplir ocho meses. Por favor, traé a mi hija a Brasil. Vos podés ingresar legalmente, tenés residencia aquí. Yo no puedo ingresar a la Argentina legalmente, ahora que están las fronteras cerradas para turistas”.

 

Oudín: “Estamos ante un derecho humano que está siendo vulnerado”

Minutos después de enterarse del caso de Lavinia y su hija, el secretario general de Acceso a la Justicia, Derechos Humanos y Violencia Familiar de la Justicia de Misiones, Carlos Fabián Oudín, se puso en contacto con la joven para conocer más sobre su situación.

“Luego de tomar nota de todos los intentos que hizo de iniciar algún trámite, todos truncos porque aún no encontró respuesta en los organismos internacionales; lo primero que vamos a hacer es ponernos en contacto con ambas Cancillerías para que de alguna u otra manera, ella pueda tener contacto con su hija, más allá de la pandemia y con todos los protocolos de seguridad”, aseveró Oudín en diálogo con PRIMERA EDICIÓN.

En este sentido, indicó que “sin demoras, nos ponemos a trabajar para que esta madre pueda tener contacto con su hija, más allá de la cuestión de nacionalidad, porque acá estamos ante un derecho humano que está siendo vulnerado, más teniendo en cuenta la edad de la nena que ni siquiera llega al año”.