
Las intensas lluvias previstas para los próximos días en las cuencas brasileñas de los ríos Paraná e Iguazú podrían provocar una nueva creciente, incluso superior a la registrada la semana pasada, y volver a comprometer la circulación sobre la ruta nacional 12 en Misiones. Así lo advirtió el subsecretario provincial de Protección Civil, Enrique “Kike” Parra, quien explicó que las proyecciones meteorológicas obligan a mantener la vigilancia sobre los cursos de agua, mientras las precipitaciones locales continúan causando daños en viviendas y complicaciones en caminos rurales.
En diálogo con FM 89.3 Santa María de las Misiones, el funcionario señaló que los pronósticos que maneja el organismo anticipan lluvias intensas en Brasil, particularmente sobre las cuencas que alimentan ambos ríos. Según indicó, los acumulados podrían alcanzar entre 300 y 400 milímetros, una cantidad de agua que, de concretarse, podría generar un aumento significativo de los caudales durante la próxima semana.
“Puede generar una creciente superior a la que tuvimos la semana pasada”, advirtió Parra, aunque inmediatamente aclaró que se trata de una posibilidad sujeta a la evolución real de las precipitaciones. “Esto no es seguro, porque por ahí llueve menos, pero es lo que marcan los pronósticos”, puntualizó.
La preocupación se concentra especialmente en los puentes sobre los arroyos Paranay y Piray Guazú, en la ruta nacional 12, donde las crecidas recientes obligaron a interrumpir la circulación y provocaron importantes dificultades para trasladarse entre el centro y el norte de Misiones.
Parra explicó que, en principio, no se esperaban nuevas complicaciones en esos pasos durante los días inmediatos, posiblemente hasta el lunes. Sin embargo, la evolución de las lluvias aguas arriba podría modificar ese escenario durante la semana siguiente.
“La creciente del río Paraná no afecta tanto a personas o vecinos como el Uruguay, porque la mayoría de los pueblos no están sobre el río en esa zona. Pero sí nos trae ese grave problema del corte de esos dos puentes, que genera una dificultad gravísima para la gente que tiene que trasladarse”, describió.
Ante esa posibilidad, confirmó que Vialidad Provincial trabaja junto con los municipios de la zona en una alternativa de circulación por la ex ruta 12, con el objetivo de contar con un recorrido que permita evitar el paso sobre el Paranay si vuelve a ser necesario interrumpir el tránsito. El funcionario aclaró que se trata de un camino terrado, previsto para vehículos livianos, y no de una vía que pueda reemplazar plenamente la circulación habitual por la ruta nacional. No precisó si los trabajos ya estaban terminados ni una fecha de habilitación.
“Va a ser una salida en el caso de que crezca el arroyo”, sostuvo, al remarcar la importancia de disponer de una alternativa frente a posibles nuevas interrupciones.
Por qué preocupan las lluvias en Brasil y la saturación del suelo misionero
El subsecretario diferenció los efectos de las precipitaciones locales de los que pueden producirse por las tormentas registradas en territorio brasileño. Explicó que las crecidas de los arroyos misioneros responden principalmente a las lluvias que caen dentro de la provincia, mientras que el comportamiento de los grandes ríos está determinado en buena medida por el agua que reciben desde sus cuencas superiores.
“Los arroyos en la provincia crecen por las precipitaciones en la provincia y los ríos crecen por las precipitaciones en Brasil”, sintetizó. En ese sentido, señaló que las lluvias locales tienen una incidencia mucho menor sobre las crecidas del Paraná y el Iguazú, aunque pueden provocar aumentos rápidos del caudal de los cursos de agua interiores, con consecuencias directas sobre puentes y caminos.
También precisó que por el momento no se esperaba una situación equivalente en el río Uruguay, por lo que distinguió esa cuenca del escenario que se analiza para el Paraná y el Iguazú.
A la preocupación por los aportes de agua desde Brasil se suma otra condición que, según Parra, puede agravar los efectos de cualquier nueva tormenta dentro de Misiones: el suelo se encuentra prácticamente saturado y perdió buena parte de su capacidad de absorber las precipitaciones.
“El problema es el siguiente: el suelo misionero ya está saturado de agua. Ya no absorbe más prácticamente”, explicó.
Esa situación modifica la respuesta del terreno frente a lluvias que, en otras circunstancias, no necesariamente provocarían inconvenientes importantes.
“Cualquier 20, 30 o 40 milímetros que caigan, que en otro momento no es ningún problema porque la tierra los absorbe, como ya está saturada, cualquier 40 o 50 milímetros, que es una lluvia tranquila de alguna manera, ya genera problemas”, señaló.
La advertencia del funcionario cobra especial relevancia ante la alerta naranja por tormentas que el Servicio Meteorológico Nacional emitió para Misiones, con vigencia desde la noche de este viernes. El organismo anticipó precipitaciones acumuladas de entre 50 y 100 milímetros, con registros que podrían alcanzar hasta 150 milímetros en sectores puntuales, además de granizo y ráfagas superiores a los 90 kilómetros por hora. El pronóstico provincial prevé que la inestabilidad continúe durante el sábado, antes de una mejora de las condiciones meteorológicas el domingo.
Por eso, advirtió que las dificultades pueden persisti. El agua acumulada favorece los anegamientos, deteriora los caminos de tierra y acelera la respuesta de los arroyos ante nuevos aportes, un escenario particularmente complejo para las colonias y los parajes rurales.
Parra reconoció que la circulación por los caminos vecinales ya representa un problema importante y anticipó que podría mantenerse durante los próximos meses, en un contexto de lluvias frecuentes.
“Los caminos vecinales, el tránsito vecinal, es un drama. Es un problema real y complicado que lamentablemente vamos a tener que transitar todos estos próximos meses”, afirmó.
El subsecretario vinculó esta perspectiva con el fenómeno de El Niño y sostuvo que, según las proyecciones con las que trabaja, sus efectos podrían extenderse hasta el otoño, posiblemente mayo o junio, con períodos de mayor intensidad durante octubre, noviembre, diciembre y enero.
“Por lo menos en estos próximos tres o cuatro meses va a ser un problema. No digo de todos los días, pero casi constante”, advirtió.
Las consecuencias del temporal y la respuesta de los municipios
Mientras se mantiene la vigilancia sobre los ríos, Protección Civil continúa siguiendo las consecuencias de las tormentas que afectaron a numerosas localidades entre el jueves y el viernes.
Parra explicó que, al momento de la entrevista, los relevamientos municipales permitían estimar más de 80 familias afectadas, principalmente por daños en techos de viviendas. Aclaró que esa categoría incluye situaciones de distinta gravedad, desde la pérdida de una o varias chapas hasta la voladura completa de una cubierta.
“Hay gente a la que se le rompió el techo, gente a la que se le voló el techo completo y a otra se le voló una chapa, dos o tres. Por eso hablamos de familias afectadas”, indicó.
El funcionario remarcó que no debe confundirse la cantidad de familias afectadas con la de personas evacuadas, ya que los equipos de cada municipio son los encargados de determinar qué ocurrió en cada vivienda y qué tipo de asistencia necesita.
El balance policial difundido posteriormente, con datos de las 17.30 del viernes, elevó el registro a 112 viviendas con daños y cuatro familias evacuadas, cifras que corresponden a un relevamiento diferente y que continúan sujetas a actualización.
De acuerdo con Parra, la zona centro fue la más golpeada por el temporal, especialmente Campo Grande, donde se estimaban alrededor de 40 familias afectadas. También mencionó daños importantes en Dos de Mayo y Aristóbulo del Valle, además de situaciones registradas en Roca, Corpus Christi, Pozo Azul, Cerro Corá, Bernardo de Irigoyen, Dos Hermanas, Fracrán, San Pedro y San Vicente.
La extensión territorial del fenómeno obligó a movilizar los equipos de emergencia municipales, que estuvieron trabajando durante toda la noche para asistir a los damnificados.
En materia vial, el subsecretario identificó inicialmente como principal interrupción el corte de la ruta provincial 7 sobre el arroyo Tabay, dispuesto durante la madrugada del viernes. Explicó que también se registraban restricciones en caminos vecinales y puentes interiores, algunos de ellos de infraestructura precaria, cuya circulación queda comprometida cuando crecen los arroyos.
Con posterioridad a sus declaraciones, la Dirección Provincial de Vialidad confirmó también la interrupción de la ruta provincial 223, sobre el arroyo Cuña Pirú, en Ruiz de Montoya, lo que redujo las alternativas de circulación entre las rutas nacionales 12 y 14.
Parra señaló que la atención de estas situaciones depende de un esquema de trabajo que combina la coordinación provincial con equipos de emergencia organizados en cada municipio. En ellos participan autoridades locales, efectivos policiales, bomberos, personal sanitario, representantes del sistema educativo y otros sectores con capacidad de respuesta.
“Nosotros tenemos un equipo provincial donde están todas las instituciones. Eso mismo se replica en cada municipio, donde se conforma su propio equipo de emergencia”, explicó.
Según detalló, las autoridades locales actúan a partir de las alertas correspondientes a su zona y organizan los recursos disponibles para asistir a los vecinos afectados. En ese marco, destacó especialmente el trabajo desarrollado en Dos de Mayo, Campo Grande y Aristóbulo del Valle, cuyos equipos permanecieron activos durante toda la noche posterior al temporal.
“Los equipos locales municipales están respondiendo muy bien”, valoró, y sostuvo que la preparación debe contemplar no solamente las situaciones que ya están ocurriendo, sino también la posibilidad de que se intensifiquen.
En cuanto a la evolución inmediata del tiempo, Parra indicó que el sábado todavía podrían registrarse lluvias, mientras que el domingo comenzaría una mejoría, de acuerdo con el pronóstico disponible al momento de la entrevista.
Sin embargo, diferenció esa eventual mejora de corto plazo del comportamiento que podrían presentar los ríos durante los días siguientes. En ese escenario, la atención de Protección Civil seguirá concentrada en las precipitaciones de las cuencas brasileñas, la evolución del Paraná y el Iguazú y las dificultades que el suelo saturado pueda generar ante nuevas lluvias en Misiones.
















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