Colaboración: Francisco
Pascual y Martín Ghisio
En el extremo nordeste de Misiones, la localidad de Comandante Andresito consolida un modelo productivo basado en la sustentabilidad, el agregado de valor y el cuidado ambiental. Allí, productores yerbateros, cooperativas, instituciones educativas y técnicos del INTA trabajan de manera articulada para impulsar la producción de yerba mate orgánica, una actividad que gana terreno y abre nuevas oportunidades comerciales para las familias rurales.
Rodrigo Kramer, profesor en Ciencias Agrarias y técnico de la Agencia de Extensión Rural del INTA en Andresito, explicó que el desarrollo de esta experiencia comenzó a partir de la iniciativa de un pequeño grupo de productores interesados en generar un producto diferenciado y amigable con el ambiente.
“Ese fue el punto de partida de la producción orgánica en Andresito”, señaló Kramer. Según detalló, el proceso comenzó con cinco productores y actualmente ya son ocho los que cuentan con certificación orgánica y comercializan su producción bajo esta modalidad.
En total, el grupo certificado supera hoy las 350 hectáreas de yerba mate orgánica. A esto se suma un nuevo grupo integrado por 17 productores que inició recientemente el proceso de transición hacia la certificación. Entre las chacras ya certificadas y las que se encuentran en transición, Andresito cuenta actualmente con más de 500 hectáreas vinculadas a la producción orgánica.
El técnico del INTA indicó que el proceso de transición requiere una planificación rigurosa y un acompañamiento permanente. El primer paso consiste en la vinculación con una empresa certificadora, en este caso ECOCERT, y luego deben transcurrir 36 meses hasta obtener la certificación oficial.
“Es fundamental el acompañamiento técnico a los productores, porque eso también es la base para poder llegar a la certificación”, explicó Kramer. En ese sentido, remarcó que desde el INTA trabajan en la elaboración y actualización de los planes de producción, así como en la implementación de las normativas vinculadas al manejo orgánico del cultivo.
Además del trabajo técnico, el desarrollo de la producción orgánica en Andresito se apoya en una fuerte articulación institucional. INTA trabaja junto a cooperativas de la zona, como Andresito e Itatí, acompañando tanto los procesos productivos como la comercialización.
Uno de los avances destacados es el convenio con la Cooperativa Itatí, donde ya se puso en marcha un grupo de productores en transición y se avanza en la certificación de un secadero propio para procesar hoja verde orgánica. “Los productores van a poder elaborar y comercializar en el futuro su propia yerba directamente en su propia industria”, destacó Kramer.
Las instituciones educativas también cumplen un rol estratégico. La Escuela de la Familia Agrícola (EFA) participa activamente del proceso y cuenta incluso con su propia producción certificada. A esto se suma el Instituto Agropecuario Superior de Andresito, que forma técnicos vinculados al asesoramiento y acompañamiento de productores en manejo orgánico.
Para Kramer, uno de los principales logros es el creciente interés de los productores por incorporarse a este modelo productivo, impulsado por una demanda sostenida de productos diferenciados y ambientalmente responsables.
Según explicó, las empresas internacionales muestran cada vez mayor interés por la yerba mate orgánica producida en la zona, especialmente para el desarrollo de productos con valor agregado. Esto permite a los productores acceder a acuerdos comerciales con precios diferenciales. “Todo ese trabajo que vienen haciendo hoy se refleja en contar con un valor diferenciado en su producto”, afirmó.
El técnico consideró además que la producción orgánica ofrece mejores perspectivas a futuro para las familias rurales, especialmente por el creciente interés de los mercados en productos asociados al cuidado ambiental, la preservación del agua y la recuperación de vertientes. “Hoy el productor que tiene la intención de trabajar cuidando el ambiente y hacer un producto diferenciado como la yerba orgánica tiene un horizonte más seguro”, sostuvo.
A su vez, Kramer adelantó que dos productores certificados se encuentran próximos a lanzar sus propias marcas de yerba mate orgánica certificada. En el marco de un convenio de colaboración y asistencia técnica con el INTA, ese acompañamiento técnico también se verá reflejado en el packaging de los productos, que próximamente comenzarán a comercializarse en las góndolas de Misiones y distintos puntos del país
Finalmente, Kramer destacó que la experiencia de Andresito no solo pone el foco en la sustentabilidad ambiental, sino también en la responsabilidad social y el arraigo rural. “Es un trabajo integral con cuidado ambiental pero también con responsabilidad social, dos factores muy valorados por las empresas con las cuales los productores están logrando acuerdos comerciales”, concluyó.








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