Colaboración: Francisco
Pascual y Martín Ghisio
El proyecto “Crecer Cooperando”, impulsado por INTA y la Fundación Banco Credicoop, ya trabaja con 328 productores, 17 cooperativas y dos instituciones educativas. Los primeros estudios de huella de carbono en yerba mate y mandioca comenzaron a generar información clave para mejorar la sustentabilidad de los sistemas productivos.
Los resultados y avances del trabajo fueron presentados recientemente durante un encuentro nacional realizado en el Alto Valle de Río Negro, donde equipos técnicos de distintas provincias compartieron experiencias vinculadas a la transición hacia sistemas productivos más sostenibles. La iniciativa busca promover prácticas que mejoren la salud de los suelos, aumenten la biodiversidad, favorezcan la captura de carbono y fortalezcan la sustentabilidad económica y ambiental de las producciones agropecuarias.
En Misiones, el trabajo se concentra principalmente en los sistemas productivos de yerba mate y mandioca, dos actividades fundamentales para la agricultura familiar de la provincia. La coordinadora del proyecto y extensionista del INTA Oberá, Laura Barbieri, explicó que la participación en el encuentro nacional permitió compartir los resultados obtenidos hasta el momento y poner en valor el trabajo desarrollado junto a productores, cooperativas y organizaciones locales. “Actualmente estamos comenzando con las devoluciones a las cooperativas respecto a las mediciones de huella de carbono vinculadas a las actividades de producción yerbatera y mandioquera”, señaló la extensionista.
Actualmente participan del proyecto diez Agencias de Extensión Rural del INTA distribuidas en distintas zonas de Misiones y una red integrada por 17 cooperativas y dos instituciones educativas. En total se ha incorporado al trabajo del programa 328 productores, de los cuales 67 forman parte de unidades demostrativas denominadas FARO, mientras que otros 261 productores replican prácticas y experiencias impulsadas por el proyecto.
Entre las acciones desarrolladas se destacan los análisis de suelo, la elaboración de diagnósticos productivos, la confección de planes de mejora para cada establecimiento y un intenso programa de capacitación destinado tanto a productores como a técnicos. Uno de los aspectos más innovadores del proyecto es la medición de la huella de carbono en sistemas productivos de yerba mate y mandioca.
Esta herramienta permite cuantificar las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas a cada establecimiento, identificar oportunidades de mejora y valorar prácticas que contribuyen al secuestro de carbono, como la incorporación de árboles, la cobertura permanente del suelo o el aumento de la materia orgánica. Hasta el momento se realizaron relevamientos y cálculos iniciales en 65 establecimientos productivos, generando información sobre la que se están diseñando estrategias para reducir emisiones y mejorar la eficiencia de los sistemas agrícolas.
Los resultados preliminares muestran que existe un amplio margen para avanzar en prácticas que contribuyan a disminuir el impacto ambiental, especialmente a través de mejoras en el manejo de la fertilización, el incremento de la materia orgánica del suelo y la incorporación de árboles dentro de los sistemas productivos. Actualmente el equipo técnico se encuentra realizando la devolución de estos resultados a las cooperativas y productores participantes, acompañando la elaboración de planes de mejora adaptados a cada realidad productiva.
En cuanto a la agricultura regenerativa, el INTA adaptó criterios específicos para los yerbatales misioneros, basados en la reducción del laboreo, el control de la erosión, la cobertura permanente del suelo y la nutrición orgánica. Como parte de este proceso, en los últimos dos años se distribuyeron más de 18.000 plantines de especies forestales y frutales nativas aportados por la Fundación Hora de Obrar y el Vivero Hut para promover la biodiversidad en las chacras, previendo la entrega de otros 13.000 ejemplares durante este año junto con la implantación de cubiertas verdes.
Finalmente, Barbieri destacó que se está explorando la articulación entre estas prácticas regenerativas y las certificaciones orgánicas en Misiones. Los técnicos consideran que esta adopción no solo mejorará la sustentabilidad ambiental de los establecimientos, sino que también generará oportunidades de diferenciación comercial y valor agregado para la yerba mate, respondiendo a un creciente interés y demanda del mercado internacional por este tipo de atributos.






Discussion about this post