El consumo de electrodomésticos en Posadas continúa sin mostrar señales de recuperación. Así lo aseguró el comerciante del rubro Carlos D’Orazi, quien advirtió que el último trimestre volvió a cerrar en baja y que las herramientas de financiamiento, como las cuotas, ya no alcanzan para revertir la tendencia.
“El trimestre se arruinó”, sintetizó el empresario en diálogo con la FM 89.3 Santa María de las Misiones, al detallar que en su caso particular las ventas registraron una nueva caída del 6%, que se suma al 35% del período anterior. “Estamos a la espera de algún ‘Reventón’, pero por ahora no se dio el recupero que esperábamos”, agregó.
Lejos de tratarse de un problema de precios o promociones, el diagnóstico apunta a una cuestión más estructural: el deterioro del poder adquisitivo. “La gente no compra por impulso, compra por necesidad. Y espera hasta último momento”, explicó D’Orazi, al describir un cambio marcado en el comportamiento del consumidor.
En ese contexto, incluso las opciones de financiación pierden impacto. Aunque el regreso de las cuotas -como las 12 o incluso 20 pagos fijos- genera interés, no logra traducirse en ventas concretas. “Si no alcanza, no alcanza. Podés ofrecer 20 cuotas, pero si el ingreso no da, no hay consumo”, planteó con crudeza.
Para el comerciante, la ecuación es simple: “O suben los sueldos o bajan los gastos fijos”, en referencia al peso de los servicios, combustibles e impuestos en la economía diaria de las familias. “No es una opinión, es la realidad de cualquier hogar”, insistió.
El impacto de este escenario también se traslada a la dinámica comercial. Según explicó, ya no conviene acumular stock, por lo que los negocios trabajan con lo mínimo indispensable y afrontan demoras en la reposición. A esto se suman los altos costos operativos, que obligan a aplicar medidas de ajuste puertas adentro.
“Hay locales que prenden menos luces o reducen el uso del aire acondicionado para poder llegar a fin de mes”, graficó. Además, reconoció que en el sector hubo reducción de personal y acuerdos para sostener la actividad con estructuras más pequeñas.
La situación también se refleja en el movimiento del centro posadeño. “Hay muchos carteles de alquiler, pero no es que todos cierran: muchos se mudan a zonas con menores costos”, aclaró.
En cuanto a los productos, el panorama es dispar. Los lavarropas lograron sostener parte de la demanda, mientras que otros artículos quedaron prácticamente paralizados. Incluso en un contexto que históricamente impulsaba las ventas, como la previa de un Mundial, el comportamiento es distinto. “Hoy hay consultas por televisores, pero no compras. No va a ser el boom de otras épocas”, anticipó.
Actualmente, un televisor de 43 pulgadas ronda los 349.000 pesos, lo que en 12 cuotas representa unos 29.000 pesos mensuales, mientras que modelos más grandes superan los 650.000 pesos. Sin embargo, el problema no pasa por el precio en sí, sino por la comparación con otros gastos cotidianos. “Si llenar el tanque cuesta 100.000 pesos, una cuota de 60.000 parece barata. Pero si no cargás nafta, no podés trabajar”, ejemplificó.
Así, el consumo queda atado a una lógica de prioridades cada vez más ajustada. “Cada uno elige en qué gastar, y hoy lo esencial se impone”, resumió.
Con este escenario, el horizonte inmediato no es alentador. “Seguimos en una especie de agonía, tratando de ver cómo sostenernos”, admitió D’Orazi, y señaló que el mayor problema no es solo la caída actual, sino la falta de certezas: “La incertidumbre es lo peor. Te dicen que el próximo semestre mejora, pero pasa el tiempo y no mejora”.
Mientras tanto, el sector se prepara para nuevas estrategias comerciales con la esperanza de reactivar, al menos parcialmente, la demanda. Pero el diagnóstico es claro: sin una mejora real en el poder de compra, cualquier intento de estímulo será insuficiente.




