Este último miércoles, un hombre de 62 años debía ser juzgado en el Tribunal Penal de Oberá, pero decidió solicitar un juicio abreviado y reconocerse como el autor de abusos que cometía contra una menor.
El acusado, de profesión agricultor, llegaba a juicio por un caso de abuso sexual del que fue víctima una niña que tenía retraso madurativo.
Este hombre ya acumulaba causas por delitos de amenazas radicadas por sus mismos familiares. En marzo del 2023, su hermana se había presentado ante la comisaría de Panambí para denunciar que había llegado a su casa amenazándola con un machete, para decir que era él el que mandaba en el lugar. La mujer tuvo que defenderse arrojándole piedras.
Tiempo después, en agosto de ese mismo año, la policía detuvo al sospechoso, luego que la tía de una niña, que en ese entonces tenía 11 años, lo denunciara por haber abusado sexualmente de su sobrina.
La investigación llevada a cabo por un Juzgado de Instrucción de Oberá determinó que el hombre se había valido de la confianza y cercanía de la menor, quien era su vecina.
La niña estaba bajo el cuidado de su tía, dado que la madre estaba bajo tratamiento por esquizofrenia. Solía “escaparse” de la casa para ir a jugar y esto fue advertido por el acusado, quien comenzó a llamarla para que ingresara a su vivienda.
No pudo determinarse cuando comenzaron los abusos ni por cuánto tiempo se extendieron, pero sí que la había mantenido atemorizada bajo amenazas. Además, habitualmente le daba dinero para asegurarse que no se lo contara a nadie.
El 16 de agosto del 2023, la tía de la niña radicó la primera denuncia contra él. Manifestó que la relación con su vecino no era buena porque en varias oportunidades había encontrado a la menor en la vivienda del sospechoso. Ese día se acercó para intentar dialogar con él, pero este le profirió amenazas.
Cinco días después en la escuela a la que asistía, la niña tuvo una entrevista con una asistente social y a esa profesional le reveló lo que su vecino hacía con ella. Así se develó el caso y el hombre fue arrestado horas después de la denuncia.
Con el paso de los meses, la investigación se cerró y fue elevado el caso al Tribunal Penal de la Segunda Circunscripción para que se juzgara al encartado.
Debía enfrentar la acusación de “abuso sexual con acceso carnal” y “amenazas”. Antes de la fecha fijada para que compareciera en el banquillo, ante su defensor, el fiscal Juan Pablo Fernández Rissi le ofreció abreviar el proceso debido a la amplia carga probatoria que había en su contra.
El hombre firmó una pena de 8 años y 4 meses de prisión declarándose autor penalmente responsable de los delitos descriptos.
El acuerdo entre las partes fue presentado ante las autoridades del Tribunal. De no haber objeciones, respecto a la relación entre la calificación, hechos y monto de la pena, lo homologarán con una sentencia.






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