La familia Centurión juntó ropa, calzados, juguetes, bicicletas, alimentos e incluso muebles con el sueño de asistir a las familias de dos merenderos vinculados a una iglesia evangélica de Oberá. Esa institución, contó Tomás Centurión, autor de la iniciativa, alguna vez le dio una mano solidaria cuando él y su familia pasaban un difícil momento. Ahora, con un galpón colmado de donativos, la meta es encontrar la solidaridad de alguien que posea una camioneta o camión, que acceda a coordinar con ellos para buscar las cosas por Mercedes, provincia de Buenos Aires y luego traslade todo hasta la tierra colorada para que “llegue a manos de quienes lo están necesitando con fuerza”.
“Sabemos que es una cadena de favores que tienen que alinearse varias cosas al mismo tiempo, pero tenemos mucha fe en que alguien va a leer o compartir la nota, se van a enterar lo que estamos necesitando y va aparecer esa persona que quiera ayudar con el milagro”, aseguró Tomás, quien brindó su contacto 3755 79-3933, para “abrir esa puerta”.
Víveres de primera necesidad
“Tenemos cajas llenas con zapatos y zapatillas, bolsas con ropa y juguetes. También hay leche en polvo, arroz, azúcar, enlatados y esperan acá en Mercedes, provincia de Buenos Aires. Ojalá pronto ya estén en manos de sus destinatarios. Básicamente lo que hay que hacer es retirar las cajas y bolsas que fuimos juntando estos meses y entregarlas en un destino definido, que son distintas familias de Oberá que reciben asistencia en dos merenderos vinculados a la iglesia a la que pertenecíamos”, amplió el hombre.
La iglesia en cuestión, denominada Centro de Restauración y Adoración (CRA), está situada en el barrio Schuster. Al frente se encuentra el pastor Héctor Ruben Mierez, quien aseguró a PRIMERA EDICIÓN lo crucial que es para ellos la pronta llegada de los víveres para preparar la leche en el merendero, además de la entrega de ropa y juguetes, “que nunca están de más”, sostuvo.
“Estamos ubicados en barrio Schuster de Oberá, Arístides Ruiz y Salto Dos Hermanas; mantenemos abiertos dos merenderos, uno en barrio Kleiven y otro en Villa Barreiro, donde se atiende a un promedio de 50 niños de distintas familias del lugar”.
“Somos una organización religiosa sin aportes del Estado y la tarea que llevamos a cabo la hacemos con los aportes voluntarios de la comunidad, por eso sería importante que esta mercadería que nos quieren donar lleguen aquí cuanto antes”, explicó.
“La familia que quiere brindarnos estas cosas necesita encontrar a alguien que coincidentemente pueda acercarse hasta su domicilio en la Capital del país para cargar las donaciones que lograron reunir y traerlas a Oberá. La intención es aprovechar algún viaje que ya esté previsto para reducir las dificultades y hacer posible que todo lo reunido llegue a destino”.
“Estábamos mal y nos ayudaron”
Tomás Centurión contó que residió en Misiones años atrás y le tocó atravesar una crisis económica sin precedentes.
“Gracias a la ayuda de la iglesia sin pedirnos nada a cambio, pasamos esa época en la que nos fue muy mal. Con el tiempo pudimos venirnos a Buenos Aires, donde nuestra situación cambió, yo encontré un buen trabajo. Conversando con mi señora surgió la idea de hacer algo para devolver lo que hicieron por nosotros, nos propusimos juntar algunos artículos y la verdad es que la respuesta tanto de mi jefe como de otras personas nos sorprendió”, dijo.
“Pudimos juntar mucha ropa para niños, para bebés, cinco bicicletas, cinco televisores. En un conteo a ojo tenemos unas 50 bolsas de consorcio, de las grandes, llenas con diferentes artículos. También hay cajas y otras bolsas chicas con comida”, enumeró.










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