El precio de un mismo producto puede variar considerablemente según el supermercado donde se compre, pero esas diferencias no son iguales en todos los rubros. Las frutas y verduras encabezan la dispersión de precios en Argentina, con un indicador del 9,2%, más de dos veces y media el promedio nacional del 3,6%, de acuerdo con un relevamiento elaborado por el Centro de Estudios Cuantitativos en Negocios (CECN) de la Universidad de San Andrés.
El estudio, publicado el 2 de octubre a partir de los precios registrados durante septiembre de 2026, muestra que los productos frescos de origen frutihortícola presentan una variabilidad considerablemente mayor que otros artículos de consumo cotidiano, mientras que categorías como farmacia, electrodomésticos y panadería exhiben valores más cercanos entre los comercios relevados.
Los resultados surgen del procesamiento de información del Sistema Electrónico de Publicidad de Precios Argentinos (SEPA), una base administrada por la Secretaría de Comercio que reúne diariamente millones de precios informados por supermercados de distintas regiones del país.
Para esta edición, los investigadores analizaron 11.478 productos efectivamente observados en 2.940 sucursales pertenecientes a 18 cadenas comerciales, con presencia en las 24 jurisdicciones argentinas. A partir de esos registros, calcularon el Índice de Competencia de Precios (ICP), que permite identificar en qué categorías existen mayores diferencias entre los valores publicados por los establecimientos.

Frutas y verduras, una diferencia que se mantiene en el tiempo
El comportamiento de frutas y verduras no constituye una situación excepcional de septiembre. Según la serie histórica reconstruida por la Universidad de San Andrés, esta categoría encabezó la dispersión de precios durante 51 de los 64 meses analizados desde junio de 2021 y ocupó el segundo lugar en otros diez.
En el último relevamiento, el indicador alcanzó el 9,2%, mientras que las comidas preparadas se ubicaron en segundo lugar, con el 5,8%. La distancia respecto de otras categorías resulta considerable: carnes registró el 3,9%; almacén, el 3,7%; y los productos de desayuno y merienda, el 3,6%.
La persistencia de esas diferencias muestra que el margen de variación entre supermercados depende, en buena medida, del tipo de producto que se compara. En algunos rubros los valores publicados resultan relativamente similares, mientras que en otros existe una mayor dispersión que puede justificar una búsqueda más cuidadosa antes de realizar la compra.
Sin embargo, el 9,2% no representa necesariamente cuánto más caro puede encontrarse un producto en un supermercado respecto de otro, ni constituye un porcentaje máximo de ahorro. Se trata de un indicador estadístico que mide cuánto se apartan los precios de un mismo artículo de su valor promedio entre los establecimientos relevados.
Esta distinción es fundamental para interpretar correctamente el estudio, porque una mayor dispersión señala diferencias más pronunciadas entre comercios, pero no permite determinar por sí sola cuánto dinero podría ahorrar una familia al cambiar de supermercado.
Qué productos presentan mayores diferencias
El informe permite identificar las categorías con mayor y menor dispersión de precios durante septiembre. La distancia entre frutas y verduras, que encabezó el relevamiento con el 9,2%, y farmacia, que registró el valor más bajo con el 1,8%, fue de 7,4 puntos porcentuales.
Entre los rubros de consumo masivo, limpieza y bebidas presentaron una dispersión del 3,4%, ambas por debajo del promedio nacional, mientras que cuidado infantil, perfumería y congelados compartieron un indicador del 2,9%.
En el extremo de menor variabilidad aparecieron los productos de farmacia, con el 1,8%, seguidos por electrodomésticos, con el 2,1%, y panadería, con el 2,4%.
Estos resultados no significan que las categorías con menor dispersión sean necesariamente más baratas. Un producto puede tener un precio elevado y, aun así, mostrar valores muy similares entre los comercios, del mismo modo que otro de menor costo puede presentar diferencias importantes según el lugar de venta.
Comparar precios puede ser más útil en determinados rubros
Uno de los aspectos centrales del Índice de Competencia de Precios es que permite distinguir en qué categorías resulta potencialmente más provechoso comparar los valores ofrecidos por distintas cadenas.
El indicador se calcula tomando un mismo producto y observando cuánto varía su precio entre las sucursales que lo comercializan. Esa dispersión se mide respecto del promedio de precios del propio artículo y posteriormente se utiliza para obtener los resultados por categoría y jurisdicción.
De esta manera, los investigadores evitan comparar productos diferentes como si fueran equivalentes. No se trata de establecer, por ejemplo, si una marca es más cara que otra, sino de observar cuánto cambia el precio de un artículo idéntico dependiendo del establecimiento que lo vende.
El relevamiento tampoco mide directamente la inflación. Mientras los índices inflacionarios permiten conocer cómo evolucionan los precios a lo largo del tiempo, el ICP analiza las diferencias existentes entre supermercados para un mismo período.
Por eso, una categoría puede registrar una dispersión elevada sin que necesariamente haya experimentado los mayores aumentos del mes. Son indicadores que responden a preguntas distintas sobre el comportamiento de los precios.
Una canasta más amplia y una advertencia sobre las comparaciones
La edición de septiembre incorporó una modificación significativa en la metodología del relevamiento. La canasta de referencia utilizada por el CECN pasó de 2.142 a 12.190 productos, con una cobertura ampliada que incluye los 30 componentes de la Canasta Básica Alimentaria del INDEC y nuevas categorías, como electrodomésticos y tiendas de estaciones de servicio.
El organismo explicó que recalculó toda la serie histórica desde 2021 utilizando esta nueva composición, por lo que los resultados actuales pueden compararse entre sí dentro de la serie reconstruida, pero no directamente con los valores publicados en informes anteriores.
También advirtió que durante septiembre aumentó la cantidad de cadenas que informaron precios al sistema SEPA. Parte de las variaciones que pudieran observarse respecto de otros meses responde a cambios en la muestra de establecimientos y no necesariamente a modificaciones en los precios.
Por esa razón, el informe no presenta variaciones intermensuales ni interanuales del indicador por categoría en esta edición.
Aunque el estudio comprende supermercados de todas las provincias y las seis regiones argentinas, el documento difundido no incluye un desglose específico de Misiones ni del Nordeste argentino. En consecuencia, los porcentajes nacionales no pueden atribuirse directamente al comportamiento de los precios en los establecimientos comerciales de la provincia.
Los resultados permiten, no obstante, identificar una característica persistente del mercado supermercadista argentino: mientras algunas categorías presentan precios relativamente uniformes entre establecimientos, otras mantienen diferencias más pronunciadas. Y en ese escenario, frutas y verduras continúan siendo el rubro donde la comparación de precios adquiere mayor relevancia para el consumidor.
El informe completo aquí👇






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