El Hogar de Ancianos y Desamparados “Don Vicente” de Gobernador Roca cumple 40 años de servicio y celebrará este domingo con una santa misa y un gran almuerzo en el patio de la institución. Desde la organización prometen una jornada “especial y llena de emociones” con números artísticos, invitados especiales, elección del Rey y la Reina del Hogar y la actuación del grupo musical Hugo y Los Mágicos.
La religiosa Berta Schrameier (73), de la Congregación de las Hermanas Misioneras Siervas del Espíritu Santo, fue un pilar fundamental en el funcionamiento de la institución ya que trabajó en ella a lo largo de 25 años. “En ese tiempo tenía mucho coraje y acepté la propuesta porque veía las necesidades: andaba por las colonias, entre la gente necesitada, y en el hospital de San Ignacio. Dejé ahí buena parte de mi vida. Al enfermarme, tuve que retirarme, pero tengo muy lindos recuerdos”, dijo. Ahora está a cargo de la hermana Olga Rogerio, una enfermera universitaria que trabaja en el hospital de Gobernador Roca y que, por muchos años, se desempeñó en el Instituto Misionero del Cáncer (IMC). “Por eso vine contenta y muy tranquila, porque el hogar quedó en buenas manos”, aseguró.
Recordó que la fundadora fue la hermana provincial Clarines Wdowiak y la hermana Narcisa, quien estuvo al frente durante los primeros años.
Como los colonos colaboraban muchísimo -aún lo siguen haciendo-, ella se movilizaba en un carro tipo sulky guiado por un equino para poder juntar las donaciones. “Tenía que volver antes de la misa de las 19 porque si el caballo escuchaba el repicar de la campana se arrodillaba y se negaba a avanzar”, acotó.

El hogar recibió ese nombre en honor a Don Vicente Pelinski, un poblador de Gobernador Roca, que donó a la Congregación una vivienda de material de gran tamaño -construida en 1941- a fin que construya un hogar para personas abandonadas. Cómo no había dinero para encarar las reformas necesarias, quedó en desuso durante cuatro años. La obra fue tomando forma cuando Wdowiak, que “era una persona muy corajuda”, asumió el cargo.
“Había problemas en una familia de Roca Chica que yo siempre visitaba. El padre era alcohólico, y la esposa y los dos hijos, discapacitados. Un día la mujer se fue de la casa y los chicos quedaron desamparados. Los llevé al hospital, pero no pudieron internarlos. Insté a que decidan qué iban a hacer con la casa, porque justo se presentaba este problema. A partir de ahí se puso en marcha. Se consiguieron donaciones y se empezó con la limpieza y el arreglo de la cocina y de una habitación, y traje a la familia. Teníamos una silleta, una silla, una mesita, cuatro platos y una olla de aluminio. Ese era todo nuestro ajuar doméstico. Se empezó con unas camitas que trajimos desde el Instituto Nuestra Señora de Fátima y la donación de colchones, frazadas, todo de manera muy humilde”, relató. Pero enseguida se fue poblando.
“La Municipalidad nos traía a personas que estaban mal o no tenían casa. Cuando me contaban, subía con ellos a la camioneta e íbamos a buscarlos. Si encontraba a algún desamparado, no esperaba. Decía no hay que esperar un minuto, hay que traerlo ya. ¿por qué había que esperar un día más? Un día fuimos a buscar a un chico abandonado, con cáncer. Hacía muchísimo frío y su hogar eran dos paredes, una fogata y los perros. El de la Municipalidad dijo: mañana vamos a venir, lo vamos a bañar y lo vamos a llevar. Lo miré y le contesté: ¡ahora! ¿Para qué vamos a esperar a mañana? No hay que esperar a mañana para calmar el sufrimiento humano. Lo alzamos y lo llevamos. Así hacíamos siempre. Y así se fue poblando el espacio hasta que debíamos empezar a rechazar porque no había lugar. Siempre se acogía primero al que necesitaba de verdad, que no tenía familiares”, relató la religiosa, nacida en Bella Vista, Paraguay.

Destacó la tarea del personal del hogar, de “la gente del pueblo, que es muy colaboradora y solidaria” y la labor de la doctora María Cristina López de Tuzinkiewicz, “que está con nosotros desde el comienzo y no tiene problemas de acudir a cualquier hora”.
Invitó a participar de la fiesta del domingo y señaló que la colaboración es siempre bienvenida. “Siempre son necesarios los pañales reforzados para adultos, la ropa de cama, colchones antiescaras, mercaderías no perecederas pero, sobre todo, leche, porque las comidas y los postres se preparan a base de leche”, señaló.










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