El posadeño Juan Segundo Barreyro (28) fue nuevamente protagonista en el Circuito Internacional de squash, tras ganar su tercer título en lo que va del año y ascender 57 puestos en el ranking mundial de la disciplina, donde es ni más ni menos que el quinto argentino posicionado.
“Cuando arranqué el año me puse como objetivo estar dentro de los 350 del ranking. Y después de siete torneos y con varios todavía por jugar, cumplí con esa meta”, sintetizó Juanse a EL DEPOR desde Victoria, en la Columbia Británica, donde el último domingo levantó el trofeo. Y ahora va por más.
Juanse… ¿cómo te sentís luego de este nuevo título?
Es una alegría y algo reconfortante, el trabajo y el entrenamiento pagan. Fue un torneo duro pero pudimos sacarlo adelante. Y es mi tercer título en lo que va del año, ya que había ganado anteriormente en Ribeirao Preto y San Pablo, en Brasil. También metí dos semifinales, en Costa Brava, España; y en Gibraltar, así que el balance es positivo.
Sumaste puntos importantes y ascendiste en el ranking…
Sí, estos son torneos satélite… para que se entienda, el circuito es algo así como el del tenis, de la ATP… tenés torneos alrededor de todo el mundo y cada uno tiene una jerarquía, desde los Gold o Diamond hasta los satélite… Yo ahora estoy empezando a competir en los Challenger, que son un segundo escalón. Y lo positivo del ranking es que arranqué el año hace cuatro meses en la posición 900 y hoy estoy 383.
¿Por qué elegiste Canadá?
Mucho de esto se trata de planificación, de ver los torneos y los premios para por lo menos salir “empatados” en cuanto a lo económico. Y acá, además, tengo familia. Y es que todo esto es a pulmón, con mucho sacrificio. Acá arranqué con un primer torneo en Quebec, que no me fue bien, pero en este segundo pude recuperarme y salir campeón. Sucede que en Sudamérica no hay muchos torneos, entonces tenés que salir a buscar afuera.
En lo económico, es un esfuerzo grande…
Así es, pero trato de rebuscarme, quizás no puedo entrenar y competir de la manera que quisiera porque los recursos son limitados y no tengo el apoyo suficiente. Por eso, cada viaje es estratégico y el objetivo es que, al final, con lo de los premios, me pueda bancar y al menos no pierda en lo económico.
El squash será olímpico en los Juegos Olímpicos 2028… ¿cómo influyó eso en la disciplina?
Fue una revolución. En el ranking antes había 500 jugadores y hoy hay mil. Está esa fiebre y todo el mundo quiere entrar, hay mucha ilusión y eso hizo que también crezca el nivel. En lo personal, claro, también tengo la ilusión de poder estar, pero no será sencillo: el cuadro en Los Ángeles 2028 será de 16 jugadores. Y en cuanto a la clasificación, en principio irán los dos mejores del continente. Además, se haría también un clasificatorio para los 50 mejores del mundo. No va a ser fácil y no bajo los brazos, pero la realidad es que los cupos son reducidos y va a ser difícil.
¿Cómo sigue tu camino en el circuito?
Bien, desde el 14 de octubre jugaré otro torneo en Canadá, en Gatineau, frente a Ottawa. La diferencia es que ese certamen es un Challenger, así que será un salto de categoría respecto a los torneos satélites. Será un desafío para mí e implicará un cambio de mentalidad para afrontarlo.
¿Y luego de ese torneo?
Después de ese torneo, tengo previsto emprender el regreso a España, donde estoy haciendo base por estos tres meses. Y allí queda volver a planificar para optimizar los recursos. Llevo siete torneos jugados en lo que va del año y mi meta es alcanzar los diez u once, para tener una media positiva. Estoy analizando los próximos pasos, porque tampoco quedan tantos torneos de acá a fin de año. Una opción es Finlandia y después Rumania.
¿Cumpliste los objetivos que te habías propuesto para este 2026?
Cuando inicié el Circuito Internacional me puse como meta estar dentro de los 350 mejores del mundo. Y me lo planteé sin saber lo difícil que era. No obstante, estoy cerca y todavía me quedan torneos por jugar, así que creo que cumplí con ese objetivo.
¿Y de cara al futuro?
Para 2027, me gustaría cerrar el año dentro de los 150 o 160 del ranking mundial, pero eso también dependerá de que el presupuesto me lo permita, de conseguir el apoyo necesario.
¿Y cuál es el sueño?
Sueño con estar en el top 100 del ranking mundial. Quizás pisar el top 50 o 60, porque soy realista y sé que después de eso se pone realmente muy duro, muy difícil, tenés que ser un distinto para llegar más allá. Muchos entrenadores y compañeros me dijeron que tengo potencial, más allá de que me cuesta creérmela (se ríe)… Entonces será cuestión de ir viendo lo que suceda. En ese sentido, voy viendo sobre la marcha, nunca se sabe qué puede pasar. Lo único que tengo por seguro es que el trabajo, el esfuerzo y la constancia, al final del día, siempre pagan.






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