
Las estafas virtuales no tienen una modalidad única y los delincuentes modifican sus estrategias de acuerdo con las situaciones que atraviesa la sociedad. Desde la Policía de Misiones advirtieron que, además de las medidas de seguridad de bancos y billeteras virtuales, gran parte de la protección depende de cómo los usuarios manejan sus propios datos.
Así lo explicó la comisario general Marilyn Ozuna, directora de Cibercrimen de la Policía de Misiones, en diálogo con la FM 89.3 Santa María de las Misiones, donde repasó algunas de las maniobras más frecuentes y brindó recomendaciones para evitar caer en engaños. “Las distintas modalidades que se van dando van aggiornándose al contexto social que nos toca”, advirtió.
“El ciberdelincuente va utilizando el problema de turno que tenemos como sociedad, como país, y a partir de eso va generando su ardid, su mecanismo de estafa para engañar a su víctima”, señaló.
Una de las recomendaciones centrales de Cibercrimen es desconfiar de aquellos mensajes que ofrecen premios o beneficios inesperados. “Hay que estar muy atentos a todo lo que llega, a ver, vamos a decirlo gratis”, sostuvo Ozuna. Y puso un ejemplo concreto: “Hoy por hoy no te podés ganar una moto si no participaste en un sorteo”.
Según explicó, los delincuentes pueden comunicarle a una persona que ganó un premio y, posteriormente, solicitarle información personal o bancaria para supuestamente concretar la entrega. El pedido puede incluso parecer inofensivo. “Te ganaste una moto, necesitamos tus datos, tus datos bancarios, tus datos de cuenta, un montón de cosas, o tenemos que hacerte una selfie para corroborar que sos vos”, relató. Pero detrás de esa solicitud puede existir una maniobra mucho más compleja. “Es tan inocente el pedido de una foto y no dimensionamos que con esa imagen se puede estar generando una billetera virtual”, advirtió.
Por eso, recomendó no enviar fotografías, documentos, claves ni información bancaria ante solicitudes que lleguen por canales no verificados.
Uno de los datos que destacó Ozuna es que, si bien las personas mayores continúan siendo un grupo vulnerable, no son necesariamente quienes concentran la mayor cantidad de casos.
El uso incorrecto: utilizar una contraseña para “todo”
Ozuna explicó que tanto las entidades financieras como las billeteras virtuales y los dispositivos cuentan con diferentes mecanismos de protección. Sin embargo, sostuvo que una parte importante de la seguridad depende del propio usuario. “La tecnología en sí, las billeteras, las bases de datos, el banco, tienen muchas medidas de seguridad, tienen muchas estrategias de seguridad, al igual que los dispositivos móviles para su rastreo, su geolocalización”, indicó.
El problema aparece, según explicó, cuando esas herramientas no son utilizadas correctamente. “El tema está en que el ciudadano, nosotros que somos los usuarios, no las implementamos, no las usamos adecuadamente”, afirmó.
También cuestionó una práctica frecuente: utilizar una misma contraseña para distintos servicios. “He escuchado muchas veces esto acá en Cibercrimen: ‘No, pero le pongo una contraseña muy larga y me olvido’”, contó. El problema, señaló, es que muchas personas terminan utilizando claves sencillas o repetidas. “Y eso hace que el delincuente tenga más fácil su tarea”, explicó.
Porque si un atacante consigue ingresar a un correo electrónico, por ejemplo, puede encontrar una puerta de entrada hacia otros servicios. “Al entrar a un correo electrónico ya entra a la red social, ya entra al home banking, ya puede entrar a un montón de cosas”, advirtió.
El trabajador “apurado”, uno de los principales blancos
Contrariamente a la creencia de que las estafas afectan principalmente a adultos mayores, Ozuna señaló que existe otro grupo especialmente expuesto. “Se cree, siempre se dice que el adulto mayor es vulnerable. De hecho que son muy vulnerables, pero la mayor franja etaria son la gente que está trabajando cotidianamente, que está apurada, que anda a las corridas porque no llega con los horarios, con la comida, con los chicos en la escuela”, explicó.
La directora de Cibercrimen señaló que los delincuentes incluso aprovechan determinados momentos del día para contactar a sus potenciales víctimas: “El que está apurado, que anda a las corridas porque no llega con los horarios, con la comida, con los chicos en la escuela”. sintetizó.
Según explicó, muchas de estas comunicaciones se producen a media mañana, al mediodía o durante la siesta, cuando la persona puede estar ocupada, trabajando o descansando y, por lo tanto, prestar menos atención a lo que le están solicitando.
La explicación, según Ozuna, está en que la víctima puede encontrarse “absorta en su función, en sus tareas, o ocupada o dormida” y, por ese motivo, no prestar suficiente atención a lo que el supuesto operador le está solicitando.
Las consultas aumentaron, aunque no las denuncias
Desde Cibercrimen señalaron que no necesariamente se produjo un aumento de las denuncias, sino una modificación en las situaciones que llegan al área.
“No hay un aumento, sino una variación de casos, la variación de situaciones”, explicó Ozuna. Pero destacó especialmente que “sí han aumentado las consultas”.
Para la funcionaria, se trata de un dato positivo porque permite detectar posibles engaños antes de que se concrete una operación.
Entre los casos habituales mencionó las compras a través de redes sociales. “Quiero comprar indumentaria deportiva en un perfil de Instagram que me trae de La Salada, Buenos Aires. ¿El perfil es real? ¿Puedo comprar? ¿No corro peligro?”, ejemplificó.
También mencionó las consultas relacionadas con la compra y venta de bicicletas y otros productos. “Son cosas muy tontas, pero que nosotros en la cotidianidad del trabajo vemos cada determinado tiempo qué va comprando la gente”, explicó.
Qué hacer ante un mensaje o llamado sospechoso
La recomendación de Cibercrimen es simple: no continuar una conversación cuando genera dudas y no interactuar con números, enlaces o propuestas que no se pueden verificar.
“Si no conocemos el número, no atendemos, no nos enganchamos en una conversación que nos genere alguna duda”, aconsejó Ozuna.
También pidió desconfiar de supuestos premios o beneficios que exijan un pago previo. “No nos van a dar hoy una moto y para eso tenemos que pagar el envío o tenemos que pagar un impuesto. Fíjense cómo a partir de eso se genera la estafa”, explicó.
Además, aconsejó no compartir contraseñas, utilizar claves diferentes para cada servicio y aprovechar las herramientas de seguridad disponibles en teléfonos, bancos y billeteras virtuales.
Si una persona ya proporcionó información personal, bancaria o realizó una operación como consecuencia de una posible estafa, Ozuna remarcó que “hay que denunciar, hay que acercarse a cualquier comisaría del ámbito de la provincia, a cualquiera, y radicar la denuncia”.
Al mismo tiempo, recomendó comunicarse con la entidad bancaria o la billetera virtual involucrada para informar lo sucedido y activar los mecanismos de seguridad correspondientes. “Es importante denunciar telefónicamente”, explicó.
Cibercrimen trabaja de manera articulada con los juzgados que intervienen en cada caso y actualmente cuenta con presencia descentralizada en las distintas unidades regionales de la Policía de Misiones. Por eso, ante una sospecha de estafa, la indicación es no borrar mensajes ni comprobantes, cortar el contacto con el supuesto estafador, avisar inmediatamente al banco o billetera involucrada y realizar la denuncia policial.





Discussion about this post