La Reserva Federal de Estados Unidos dio este miércoles un giro que los mercados venían anticipando, pero que igualmente modifica el escenario financiero internacional: subió su tasa de interés por primera vez desde 2023, en respuesta a una inflación que continúa por encima de su objetivo.
El Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) decidió por unanimidad incrementar la tasa en 25 puntos básicos, llevándola desde el rango de 3,50%-3,75% hasta 3,75%-4%. En su comunicado, la Fed sostuvo que la actividad económica estadounidense continúa creciendo a un ritmo sólido, mientras que la inflación permanece elevada.
Para Argentina, sin embargo, el dato relevante no se limita al cuarto de punto adicional. Las nuevas proyecciones de los funcionarios de la Fed muestran que 16 de los 18 participantes esperan que la tasa termine 2026 por encima del nivel actual, lo que supone al menos otra suba antes de finalizar el año para la mayoría de ellos.
Ese escenario de tasas altas durante más tiempo significa que el dinero internacional tendrá un refugio relativamente más rentable en Estados Unidos y, como contrapartida, los países considerados de mayor riesgo deberán ofrecer mayores rendimientos para atraer capitales.
Por qué una tasa de Estados Unidos importa en Argentina
El mecanismo comienza con los bonos del Tesoro estadounidense. Cuando sus rendimientos aumentan, los inversores pueden obtener una rentabilidad mayor en títulos considerados entre los activos más seguros del mundo.
Para colocar deuda en dólares, Argentina debe ofrecer una tasa que compense no solamente ese rendimiento estadounidense sino también el riesgo adicional asociado al país.
Dicho de otra manera: aunque el riesgo país argentino permaneciera sin cambios, un aumento del rendimiento de los bonos de Estados Unidos eleva por sí mismo el costo de conseguir financiamiento internacional.
Y el contexto ya venía deteriorándose antes de la decisión de la Fed. El rendimiento del bono estadounidense a diez años llegó esta semana al entorno del 5%, su mayor nivel desde 2007, en medio de las preocupaciones por la inflación y el fuerte aumento del petróleo.
En Argentina, el riesgo país había vuelto a ubicarse por encima de los 500 puntos básicos y este miércoles rondaba los 508 puntos antes de conocerse la decisión de la Reserva Federal, mientras los activos argentinos operaban con volatilidad.
Es importante, sin embargo, separar los factores: el riesgo país no depende solamente de la Fed. También refleja la percepción de los inversores sobre la capacidad argentina para afrontar su deuda, las reservas, la situación fiscal, el calendario de vencimientos y las perspectivas económicas locales.
El acceso al crédito se vuelve más exigente
El efecto también alcanza a las empresas argentinas. Una compañía que necesita emitir deuda o refinanciar obligaciones en dólares encuentra ahora una tasa internacional de referencia más elevada. A eso debe agregarle la prima correspondiente a su propio riesgo empresarial y al del país.
Por eso, un ciclo internacional de tasas crecientes puede encarecer las Obligaciones Negociables, préstamos bancarios internacionales y otras fuentes de crédito en moneda extranjera.
Para el Estado el desafío es todavía mayor: la posibilidad de regresar de manera sostenida al mercado internacional depende de que el rendimiento que exigen los inversores resulte compatible con una deuda refinanciable en el tiempo.
¿Puede presionar al dólar?
Otro canal posible aparece a través del tipo de cambio. Una tasa estadounidense más elevada suele favorecer la demanda de activos denominados en dólares y puede fortalecer a la moneda norteamericana frente a otras divisas. Tras conocerse la decisión de este miércoles, el dólar avanzó en los mercados internacionales y los rendimientos de los bonos del Tesoro volvieron a subir, mientras Wall Street reaccionó con caídas.
En los países emergentes, ese movimiento puede incentivar salidas de capitales o reducir el ingreso de fondos hacia activos de mayor riesgo.
En Argentina el traslado no necesariamente es automático, porque intervienen además el régimen cambiario, las reservas del Banco Central, las tasas locales y la demanda interna de pesos y dólares.
El BCRA mantiene actualmente un sistema de bandas cambiarias. Para este 16 de septiembre, el techo oficial de intervención se encontraba en $1.900,87 por dólar, mientras que el piso era de $731,49.
La señal más importante: las tasas podrían seguir subiendo
La decisión era ampliamente esperada. Lo que generó mayor atención entre los inversores fue la señal sobre lo que puede ocurrir después.
Las proyecciones difundidas por la propia Fed muestran que la mayoría de sus integrantes considera necesario un endurecimiento adicional de la política monetaria durante 2026.
El organismo enfrenta una inflación que continúa lejos de su objetivo del 2%, mientras la economía estadounidense mantiene un crecimiento sólido. A eso se sumó durante las últimas semanas el fuerte incremento del petróleo y el aumento de los rendimientos de la deuda pública estadounidense.
Después del anuncio, las acciones estadounidenses retrocedieron, los rendimientos de los bonos aumentaron y el dólar se fortaleció, una reacción consistente con un mercado que comenzó a incorporar la posibilidad de tasas elevadas durante más tiempo.
No todo el impacto necesariamente será negativo
El efecto para Argentina tampoco debe leerse de manera lineal. Si la Fed está en condiciones de subir tasas porque la economía estadounidense continúa creciendo con solidez, esa actividad puede sostener parte de la demanda internacional. A su vez, determinados precios de materias primas pueden responder a factores propios de oferta y demanda y no exclusivamente al costo del dinero.
En el caso del petróleo, por ejemplo, las tensiones internacionales llevaron al barril por encima de los USD 100 aun en un contexto de tasas crecientes.
Pero para un país que todavía necesita reducir su prima de riesgo y recuperar un acceso regular al crédito internacional, una tasa estadounidense más alta eleva la vara.
Por eso, el cuarto de punto decidido este miércoles en Washington tiene una lectura que excede ampliamente a Estados Unidos. Para Argentina significa competir por financiamiento en un mundo donde el activo considerado más seguro vuelve a pagar cerca de 4% a corto plazo y alrededor del 5% en los plazos más largos.
Y si la Fed concreta otra suba antes de terminar 2026, como proyecta la mayoría de sus funcionarios, ese escenario podría mantenerse durante varios meses más.
Fuente: infobae.com






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