Durante los partidos de la Selección argentina en el Mundial 2026, el entusiasmo se mide en gritos, cantitos, festejos y conversaciones a volumen alto. En reuniones familiares, bares, estadios o encuentros con amigos, hablar más fuerte para hacerse escuchar parece inevitable. Sin embargo, ese esfuerzo también tiene impacto sobre un órgano que suele quedar fuera de la agenda deportiva: la voz.
Aunque alentar forma parte del ritual futbolero, el uso intenso y repetido de la voz puede generar una sobrecarga en las cuerdas vocales. De hecho, durante eventos deportivos masivos como la Copa del Mundo suelen aumentar las consultas al otorrinolaringólogo por ronquera, disfonía, fatiga vocal o pérdida transitoria de la voz, síntomas vinculados al esfuerzo de gritar, cantar o hablar durante varias horas en ambientes ruidosos.
Una investigación publicada en 2019 por la revista académica Journal of Voice indicó que el uso intenso de la voz durante un partido puede producir un fonotrauma agudo, es decir, una sobrecarga de las cuerdas vocales que altera temporalmente su funcionamiento. El estudio también registró cambios objetivos en la calidad vocal después de un encuentro, incluso en personas sin antecedentes de trastornos de la voz.
“Al elevar la intensidad de la voz, las cuerdas vocales vibran con mayor fuerza y aumentan el impacto entre ellas. Si además el ambiente es ruidoso, como ocurre en reuniones, bares o estadios, tendemos a hablar todavía más fuerte para superar el ruido de fondo, incrementando aún más el esfuerzo vocal”, explicó la médica laringóloga Marisa Casiraghi, coordinadora del equipo de Laringe y Voz del Servicio de Otorrinolaringología del Hospital Británico de Buenos Aires.
Cuando esa exigencia se mantiene durante varias horas o se repite con frecuencia, puede aparecer fatiga vocal e inflamación de las cuerdas vocales. Entre los síntomas más habituales se encuentran la ronquera o disfonía, la voz más débil o apagada, la fatiga al hablar, la sensación de esfuerzo para emitir sonidos, la necesidad frecuente de carraspear, molestias o dolor al hablar y, en algunos casos, la pérdida temporaria de la voz.
En la mayoría de los casos, estos cuadros suelen mejorar con reposo vocal, es decir, hablando lo menos posible durante un tiempo. Sin embargo, los especialistas recomiendan prestar atención cuando la molestia se sostiene o se repite después de cada partido.
Seis consejos para cuidar la voz durante el Mundial
Para disfrutar los partidos sin terminar afónico, hay medidas simples que pueden ayudar a reducir el esfuerzo vocal. La primera es mantener una buena hidratación antes, durante y después del partido, ya que la mucosa laríngea necesita humedad para funcionar correctamente.
También se recomienda evitar hablar constantemente por encima del ruido ambiente. En bares, reuniones numerosas o espacios con música alta, el esfuerzo para imponerse al sonido de fondo puede ser mayor que el propio grito de gol.
Otra medida útil es alternar los momentos de aliento con períodos de descanso para la voz. No se trata de dejar de cantar o festejar, sino de evitar una exigencia sostenida durante todo el encuentro.
Los especialistas además aconsejan no carraspear de manera repetida, porque ese gesto aumenta el impacto sobre las cuerdas vocales y puede agravar la irritación. En su lugar, conviene tomar agua o hacer pausas breves.
También es importante evitar fumar y moderar el consumo de alcohol, ya que ambos factores favorecen la deshidratación de la mucosa laríngea y pueden volver más vulnerable la voz.
Por último, si una persona está cursando un resfrío, laringitis o cuadro respiratorio, lo más prudente es no gritar. En esos casos, las cuerdas vocales se encuentran más sensibles y el esfuerzo puede generar una recuperación más lenta.
La recomendación médica es clara: frente a una disfonía que persiste más de dos semanas o aparece de manera repetida después de esfuerzos vocales, se debe consultar con un especialista en Otorrinolaringología y realizar una evaluación fonoaudiológica.
La detección temprana permite identificar lesiones benignas de las cuerdas vocales, iniciar el tratamiento adecuado y prevenir alteraciones permanentes. Porque alentar a la Selección y disfrutar el Mundial no debería estar reñido con cuidar uno de los principales instrumentos de comunicación e identidad: la voz.
















Discussion about this post