El cierre definitivo de la planta de Dass en Eldorado encendió una fuerte preocupación en el sector industrial y sindical de Misiones. La decisión de la empresa de cesar sus operaciones, que dejará sin empleo a 150 trabajadores, no solo representa un duro golpe para las familias afectadas, sino que también pone en evidencia la delicada situación que atraviesa la industria del calzado en todo el país.
Así lo manifestó el secretario general de la Unión de Trabajadores de la Industria del Calzado de la República Argentina (UTICRA), Agustín Amicone, quien calificó la decisión empresarial como “una verdadera catástrofe” y aseguró que el cierre de la histórica fábrica refleja el deterioro de la actividad productiva nacional.
“La industria del calzado viene atravesando desde hace algunos años enormes dificultades y esta situación se agrava aún más con lo que lamentablemente conocimos ayer: el cierre definitivo de una empresa que estaba afincada en Eldorado desde hace casi veinte años”, afirmó el dirigente sindical en diálogo con FM 89.3 Santa María de las Misiones.
Amicone recordó que Dass llegó a convertirse en uno de los principales motores industriales de la provincia y destacó el enorme impacto que tuvo durante años en la generación de empleo.
“Recuerdo que incluso la planta fue visitada por el entonces presidente Alberto Fernández cuando estaba en ejercicio de la Presidencia. En aquel momento era presentada como un ejemplo de desarrollo industrial. Hoy apenas tenía 150 trabajadores, pero llegó a emplear a 1.500 personas.”
Para el titular de UTICRA, la dimensión de la pérdida trasciende el número de despidos.
“La gravitación y la importancia que tuvo Dass para la economía de Misiones, y particularmente para Eldorado, fueron enormes. Lo que hoy ocurre significa una verdadera catástrofe para los trabajadores ocupados y para toda la comunidad, porque no existe ninguna perspectiva de que la empresa revierta esta decisión.”
Una crisis que se profundiza
Amicone sostuvo que el cierre de Dass no es un hecho aislado, sino parte de un escenario que golpea a toda la industria nacional.
“Lamentablemente no solamente estamos sufriendo cierres de empresas. También vemos reducciones permanentes de personal por la fuerte retracción de las ventas que atraviesa el país”, señaló.
En ese sentido, cuestionó las explicaciones que atribuyen exclusivamente la crisis a la apertura de las importaciones y afirmó que el problema central es el desplome del consumo interno.
“Muchos hablan de las importaciones, pero quiero decir algo que puede parecer contradictorio: este año las importaciones incluso bajaron. Entonces la pregunta es otra: ¿quién compra? Ese es el verdadero problema.”
Según explicó, la falta de poder adquisitivo de los salarios provocó un derrumbe del mercado interno que afecta directamente a las industrias que dependen del consumo.
“La economía argentina está parada. Hoy la gente utiliza más del 90% de sus ingresos solamente para alimentarse y, si puede, comprar alguna prenda de ropa. La distribución del salario cambió completamente y eso destruye el consumo.”
El dirigente aseguró que nunca había observado una situación semejante.
“Tengo muchos años en esta actividad y no recuerdo otra crisis en la que las familias destinaran prácticamente todo su sueldo únicamente para comer. Es una situación gravísima.”
El secretario general de UTICRA puso el foco en las consecuencias que tendrá el cierre para la economía de Eldorado.
Explicó que la ciudad pierde una de sus pocas industrias manufactureras de gran escala y advirtió que las posibilidades de reinsertar laboralmente a los trabajadores despedidos son muy reducidas.
“¿Cuántas fábricas de calzado tiene Eldorado? ¿Qué posibilidades reales tienen esos trabajadores de conseguir otro empleo cuando la economía está prácticamente paralizada? Es muy difícil, muy complejo.”
Por eso sostuvo que el impacto no quedará limitado a quienes perdieron su empleo.
“Cada puesto de trabajo industrial genera movimiento económico en los comercios, en los servicios y en toda la comunidad. Cuando desaparece una fábrica de estas características, el golpe se siente en toda la ciudad“, remarcó.
Sin expectativas de recuperación
Consultado sobre el futuro del sector, Amicone fue categórico y reconoció que no observa señales de una recuperación cercana.
“Ojalá todo lo que estoy diciendo esté equivocado y en el futuro tengamos una realidad distinta. Pero ni a corto ni a mediano plazo tengo esperanzas de que podamos revertir esta situación.”
Incluso consideró que la crisis todavía podría profundizarse.
“Veo que el panorama se va a poner aún más crítico y que la crisis generalizada que vive el país se va a profundizar.”
La indemnización, el único aspecto positivo
En medio del complejo escenario, el dirigente destacó que la empresa confirmó el pago de las indemnizaciones bajo las condiciones previstas por el régimen laboral anterior.
“La empresa anunció que pagará las indemnizaciones al cien por ciento y con la vieja Ley de Contrato de Trabajo, no con la nueva normativa. Eso les otorga mejores condiciones a los trabajadores y, dentro del drama que estamos viviendo, fue recibido como una noticia positiva.”
No obstante, aclaró que la prioridad de los empleados hoy pasa por afrontar el difícil proceso que implica quedarse sin trabajo.
“Hay una enorme desazón entre los trabajadores. Hoy la principal preocupación es cobrar la indemnización y tratar de atravesar esta situación tan complicada.”
Un fuerte cuestionamiento al modelo económico
Durante la entrevista, el dirigente sindical vinculó la crisis industrial con las políticas económicas del Gobierno nacional.
A su entender, la actual administración concentra su estrategia en pocos sectores productivos y deja de lado al resto de la economía.
“Hoy solamente veo funcionando tres actividades: la minería, el campo y el petróleo. El resto de la economía viene lamentablemente para abajo.”
En esa línea, sostuvo que la salida al problema no pasa únicamente por medidas económicas.
“Para mí la salida no es económica; es política. Argentina necesita un gobierno que vuelva a impulsar la industria, las economías regionales, el comercio y el empleo. De lo contrario será muy difícil que las familias recuperen la tranquilidad y el bienestar.”
Amicone amplió su diagnóstico y aseguró que la crisis ya atraviesa a casi todos los sectores de la economía argentina.
Invitó incluso a recorrer los comercios para comprobar el nivel de caída del consumo.
“Hablen con los comerciantes. Pregúntenles cómo están vendiendo. El problema no es solamente de la industria del calzado, es de toda la economía.”
Como ejemplo del deterioro del poder adquisitivo, afirmó que cambió incluso el uso que las familias hacen de las tarjetas de crédito.
“Hoy está confirmado que la mayoría utiliza la tarjeta para comprar alimentos. Antes se financiaba algún gusto o una compra importante; ahora se usa para poder poner comida sobre la mesa. Nunca habíamos vivido algo así en la Argentina.”
Finalmente, reiteró que el cierre de Dass representa mucho más que la pérdida de una empresa.
“Lo que pasó en Eldorado debería ser una señal de alerta para todo el país. Cuando una fábrica con casi dos décadas de historia baja definitivamente sus persianas, no solo pierden los trabajadores: pierde toda la comunidad y se debilita el entramado productivo de la provincia”, concluyó.








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