El presidente Javier Milei reunió este miércoles en Casa Rosada a diputados y senadores de La Libertad Avanza y anunció que el Gobierno trabaja en una propuesta para modificar la Carta Orgánica del Banco Central de la República Argentina (BCRA), con el objetivo de impedir que la autoridad monetaria financie al Tesoro.
La iniciativa, según informó el mandatario durante el encuentro, es elaborada junto a los equipos de los ministerios de Economía y de Desregulación y Transformación del Estado. Aunque todavía resta conocer la letra chica del eventual proyecto, el anuncio apunta a transformar en una restricción legal una de las principales definiciones del programa económico libertario: cerrar la puerta a la emisión monetaria destinada a cubrir necesidades del fisco.
La Carta Orgánica del BCRA es la ley que fija los principios fundamentales de la entidad, su finalidad, funciones y facultades. El propio Banco Central señala que se rige por la Ley 24.144 y sus modificatorias, marco legal que define, entre otros puntos, su carácter de entidad autárquica, sus funciones monetarias, financieras, cambiarias y su relación institucional con el Estado nacional.
El punto político y económico de fondo es que Milei busca darle rango normativo a una regla que su administración presenta como una de las anclas del proceso de estabilización. En sus lineamientos para 2026, el BCRA sostuvo que el programa económico permitió “eliminar la dominancia fiscal y financiera”, resolver el exceso de liquidez monetaria heredado y sanear el balance de la entidad, en coordinación con el Tesoro Nacional.
En la práctica, el Gobierno quiere impedir que el Banco Central vuelva a operar como fuente de financiamiento del déficit. El alcance real de la reforma dependerá de la redacción final: si se limita a prohibir adelantos directos al Tesoro, si también restringe transferencias de utilidades, si pone límites a la compra de deuda pública o si redefine de manera más amplia la relación entre la autoridad monetaria y el Poder Ejecutivo.
La discusión no es nueva. En los últimos días, Milei ya había planteado la necesidad de revisar la Carta Orgánica del BCRA durante una presentación en la Fundación Faro, donde criticó la reforma de 2012 y vinculó un eventual cambio con la necesidad de evitar la “manipulación política” de la moneda. Esa modificación de 2012 amplió el mandato del Banco Central y modificó aspectos vinculados a sus funciones, atribuciones e información pública.
El anuncio se dio en una reunión convocada por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, con el objetivo de ordenar la agenda parlamentaria del oficialismo. Durante la apertura, la funcionaria adelantó que los próximos tres grandes proyectos que impulsará La Libertad Avanza serán la reforma política, el régimen de Zona Fría y las modificaciones al proyecto de Inocencia Fiscal.
El encuentro también marcó el debut político del flamante jefe de Gabinete, Diego Santilli, en la coordinación con legisladores del oficialismo, un día después de su jura. La reunión comenzó pasadas las 9.40 en el Salón Héroes de Malvinas, luego del ingreso de los diputados y senadores libertarios a la Casa Rosada.
Además de Milei, Karina Milei y Santilli, participaron representantes del Poder Ejecutivo y del armado parlamentario libertario, entre ellos Eduardo “Lule” Menem, Martín Menem, titular de la Cámara de Diputados, y los jefes de bloque Gabriel Bornoroni y Patricia Bullrich.
La presencia de Bullrich también fue leída como parte del reordenamiento interno del oficialismo, luego de haber estado ausente en la última ronda de encuentros encabezada por el saliente Manuel Adorni. En la previa, la senadora Nadia Márquez sostuvo que el objetivo del oficialismo es “consolidar la agenda” y coordinarla con la administración nacional.
La reunión se desarrolló bajo un fuerte operativo de seguridad en Casa Rosada, que amaneció vallada por la Casa Militar, con restricciones a la circulación y al trabajo habitual de la prensa acreditada.
El proyecto de reforma del BCRA aparece así como una señal hacia dos frentes. Hacia el mercado, busca reforzar el compromiso oficial con la disciplina fiscal y monetaria. Hacia el Congreso, instala una discusión institucional de alto voltaje, porque cualquier cambio de fondo sobre la Carta Orgánica requerirá respaldo legislativo y abrirá debate sobre el grado de independencia del Banco Central, sus funciones y los límites al financiamiento del Estado.
Por ahora, el Gobierno solo anticipó que trabaja en una propuesta. La clave estará en si el texto llega efectivamente al Congreso y en qué términos: una prohibición amplia podría convertirse en una de las reformas económicas más importantes del período; una redacción acotada, en cambio, podría quedar más cerca de una señal política que de un cambio estructural en la relación entre el Tesoro y el Banco Central.
Fuente: Agencia de Noticias NA y Medios Digitales





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