Este viernes se cumplirá un mes sin clases para los alumnos de la Escuela 958 del paraje Barbacuá, donde la comunidad educativa puso un freno a la decisión del Consejo General de Educación (CGE) de sumariar a la directora suplente y, consecuentemente, separarla del cargo.
Los padres defienden a la directora suplente, Valeria Paraná, porque -aseguran- las denuncias por maltrato contra una alumna que pesan sobre la docente son falsas. Inicialmente, fueron dos madres las que denunciaron por maltrato a la directora y una de ellas admitió públicamente que la habían presionado para que lo hiciera.
Además, no solo dejaron de mandar a sus hijos a la escuela desde el 5 de mayo y se organizan para asistir ellos en horario escolar, sino que ya cortaron la ruta nacional 101 en dos ocasiones. El viernes pasado, un grupo viajó a Posadas para tratar de reunirse con la presidente del CGE, Daniela López.
Quien los atendió fue Rubén Potschka, del área de Asuntos Jurídicos del Consejo, quien se comprometió a viajar al paraje Barbacuá para tomar los testimoniales entre lunes y martes de esta semana. Las familias reclaman al CGE que no dilate más la investigación sumaria -los testimoniales recién tenían fecha para julio- para poder limpiar la imagen de la directora suplente y evitar así que otra persona sea designada en su lugar, justamente ahora que el cargo quedará vacante, pues el director titular está por jubilarse.
Intereses ajenos
Desde el inicio del conflicto, los padres advirtieron que se disputaban intereses políticos en el marco de la interna municipal y sostienen que decidieron decir basta porque saben, con nombre y apellido, quiénes serían, a su entender, los que fogonean esta interna: los mismos que acumulan horas en las escuelas rurales sin tener título específico docente.
De hecho, llama poderosamente la atención ver la planta funcional de las escuelas 958 y 898 para entender el motivo del enojo: en la 898 hay dos maestros de grado y un director, pero tiene 79 horas especiales, 69 de las cuales están asignadas a Diego González Lemos y Edy Lemos. En la Escuela 958 ocurre lo mismo: tres maestros de grado y 56 horas especiales, 47 de las cuales están asignadas a Diego González Lemos y Mare González Lemos.
La comunidad educativa pide ser escuchada. Incluso, un grupo viajó el miércoles pasado a Bernardo de Irigoyen para entregarle un petitorio al gobernador Hugo Passalacqua. El mandatario está al tanto del conflicto porque el intendente Fausto Rojas le pidió su intervención.










Discussion about this post