La música misionera perdió a uno de sus nombres esenciales. César “Pomelo” Móttola, guitarrista, docente y referente de la historia del rock provincial, falleció dejando detrás una trayectoria construida entre bandas fundacionales, interminables improvisaciones y una labor silenciosa en la formación de nuevos artistas.
La Secretaría de Cultura de Misiones comunicó su fallecimiento y lo despidió como uno de los grandes referentes del rock de la tierra colorada. Su velatorio se realizará este jueves, de 10 a 17, en la sala Descanso Eterno, ubicada sobre la avenida Santa Catalina, en su intersección con Martín Fierro.
Móttola perteneció a una generación que comenzó a delinear una identidad propia para el rock misionero cuando la escena todavía carecía de circuitos estables, salas y estructuras profesionales. A lo largo de más de cuatro décadas transitó diferentes estilos, aunque encontró en la improvisación, el jazz rock y el funk un territorio particularmente fértil.
No era simplemente un guitarrista que ejecutaba canciones. Quienes compartieron escenarios y encuentros musicales con él destacaban su capacidad para escuchar, intervenir y transformar una melodía en tiempo real. En sus conciertos, la “zapada” no aparecía como un intervalo ni como un ejercicio técnico, sino como el centro de una forma de concebir la música.
Para Móttola la improvisación se alimentaba de las ideas acumuladas por el músico hasta encontrar “un momento de belleza”, una inflexión en los tonos, la melodía o el ritmo. Para él, la obra alcanzaba su sentido cuando conseguía emocionar y sensibilizar al público.
De las bandas pioneras a una voz propia
Su recorrido quedó ligado a varias agrupaciones decisivas de la escena local. Fue el primer guitarrista de Los Pie, banda considerada parte del núcleo histórico del rock misionero, antes de que su lugar fuera ocupado en distintas etapas por Omar Sawaya y Osvaldo de la Fuente.
También integró Papusa, formación dedicada, entre otras búsquedas, a recrear repertorio de Pescado Rabioso y la obra de Luis Alberto Spinetta. Esa influencia no fue menor: el lenguaje armónico, la libertad compositiva y el cruce entre rock, jazz y canción quedaron presentes en buena parte del camino artístico de Pomelo.
Otra de sus experiencias centrales fue Clave de Hoy, una de las primeras formaciones de jazz rock de Misiones. Allí compartió escenario con músicos como Cacho Bernal, Dani González y Pocho Agüero, según las distintas conformaciones recordadas en registros de la época.
Su nombre aparece además vinculado a Blues Reporter, junto al músico paraguayo Gustavo Sánchez Haase; a Siembra, donde participó como guitarrista invitado en presentaciones durante los primeros años de la década de 1970; y a numerosos proyectos, cruces y conciertos que resultan difíciles de encerrar en una lista definitiva. Esa amplitud fue uno de sus rasgos distintivos. Podía transitar el rock nacional, el blues, el jazz, el funk, la bossa nova y la música popular latinoamericana sin que los géneros funcionaran como fronteras rígidas.
En 2014 participó de CelebraRock, un encuentro que reunió a referentes de más de medio siglo de historia del rock provincial. Allí encabezó la denominada Nave Móttola, una formación de free jazz rock y bossa-funk junto a Mauri Pérez, Litto Dartois y Richard Reversat. La actuación fue presentada como uno de los momentos centrales de aquella reconstrucción colectiva de la memoria musical misionera.
Dos años después volvió a ocupar el escenario del Teatro de Prosa del Parque del Conocimiento con un espectáculo basado en lo que más disfrutaba: zapar, improvisar y dejar fluir la melodía. Lo acompañaron Marcelo Móttola en batería, Marcelo Pérez como multiinstrumentista y Diego Velázquez en bajo.
También compartió presentaciones con Hugo Guardaviento y Litto Dartois, en propuestas que combinaban música argentina, brasileña y latinoamericana. En esas experiencias fue definido como pionero del rock nacional en Misiones y como un músico de trayectoria regional, reconocido por colegas de dentro y fuera de la provincia.
El maestro detrás del guitarrista
Su legado, sin embargo, no se limita a los grupos que integró ni a las noches de escenario. Móttola fue también docente y formador de músicos. Durante años dictó clases, talleres y clínicas de guitarra, entre ellas actividades desarrolladas en el Museo Provincial de Bellas Artes Juan Yaparí.
Por esos espacios pasaron jóvenes que luego construyeron sus propios caminos dentro de la música provincial. Su enseñanza no se reducía a escalas, acordes o digitación: transmitía una manera de escuchar, de buscar una voz propia y de asumir la improvisación como una conversación. Más allá de su virtuosismo, Pomelo dejó una marca en generaciones de músicos a quienes acompañó, aconsejó y ofreció un lugar donde aprender.
Ese costado generoso explica por qué su figura ocupa un lugar tan particular en la memoria cultural de Misiones. Fue un instrumentista admirado, pero también alguien capaz de abrir una puerta, sumar a un alumno a una experiencia colectiva o compartir sus conocimientos sin convertirlos en un privilegio.
Su guitarra podía ser intensa, filosa o imprevisible, pero también podía detenerse en una melodía delicada. Esa combinación de técnica, curiosidad y sensibilidad lo convirtió en una presencia reconocible dentro de una escena que ayudó a construir desde sus primeros años.
La muerte de César “Pomelo” Móttola deja un vacío difícil de medir. Permanecen las bandas, los recitales, las grabaciones dispersas y el recuerdo de las zapadas. Pero, sobre todo, quedan los músicos que encontraron en él a un maestro y que ahora prolongan, desde otros escenarios, una parte de su sonido.






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