El Concejo Deliberante de Puerto Iguazú sancionó en su última reunión una ordenanza histórica para la comunidad en la que se aprobó la designación oficial del barrio Las Araucarias, incorporándolo de manera formal a la planta urbana de la ciudad. El hecho no es menor, debido a que se convirtió en el primer sector de la emblemática zona rural de las 2.000 Hectáreas en conseguir su regularización, marcando un precedente fundamental para todo el entramado civil de la región misionera.
La resolución del cuerpo legislativo no solo le otorga identidad legal al territorio, sino que faculta de forma directa al Departamento Ejecutivo Municipal (DEM) a iniciar las tareas operativas en el terreno. Entre las principales directrices, se autorizó la realización de las mensuras de los lotes y las calles internas, disponiendo además la flexibilidad necesaria para aplicar excepciones en las medidas de los trazados cuando las condiciones geográficas o habitacionales preexistentes así lo requieran.
Para los habitantes de la zona, el logro es el resultado de un largo proceso de organización colectiva. El puntapié inicial de esta estructura institucional se dio el 22 de septiembre de 2024, cuando quedó conformada la Comisión Regularizadora mediante una asamblea general que unió a los vecinos con las autoridades locales, consolidando un canal de diálogo que hoy rinde sus frutos más esperados.
Identidad local
El nuevo mapa urbano delimitado por la ordenanza establece con claridad los márgenes de Las Araucarias, donde el territorio se extiende desde la avenida Península hasta costear la aldea Miri Marangatú y desde calle Coendú hasta Corzuela. Dicha delimitación fue consensuada de manera técnica entre los referentes barriales y los equipos del municipio, respetando la ocupación histórica y la dinámica natural del terreno.
Una de las particularidades más destacadas del proceso participativo fue la elección de la nomenclatura urbana. Los propios vecinos tomaron la iniciativa de bautizar las calles internas bajo una temática inspirada exclusivamente en los mamíferos de la selva misionera.
De esta manera, el plano de la ciudad sumará un enorme valor cultural, rindiendo homenaje a la rica biodiversidad autóctona que rodea la vida diaria de los iguazuenses.
La explosión demográfica del lugar apuró la necesidad de respuestas estatales. Según los registros de la zona, el primer censo habitacional realizado en el año 2024 arrojó un total aproximado de 250 familias radicadas, una cifra que no paró de incrementarse de manera sostenida durante el último tiempo, transformando lo que era un paraje rural disperso en una comunidad consolidada.
Derechos y proyección
“Legalizar” el barrio implica que el Estado los reconoce formalmente y los habitantes pasan a tener derechos más claros sobre el lugar donde viven y con posibilidades más concretas de desarrollo.
El impacto inmediato de la ordenanza se sentirá en la planificación de la infraestructura pública. A partir de ahora, la comunidad se encuentra habilitada para gestionar formalmente la ampliación y optimización de servicios esenciales como la red de agua potable, el tendido de energía eléctrica, el alumbrado público, la recolección periódica de residuos, la traza de caminos consolidados y el ingreso del transporte urbano de pasajeros.
Mirando hacia el futuro, la comisión vecinal remarcó que Las Araucarias busca proyectarse bajo un perfil netamente agro-eco-turístico.
La intención de la comunidad de Las Araucarias es armonizar el crecimiento habitacional con una fuerte conciencia de conservación ambiental. La ubicación del barrio es estratégica y clave para el ecosistema, dada su extrema cercanía con valiosas áreas protegidas como el Parque Nacional Iguazú y el Parque Provincial Puerto Península.






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