Ana Laborde
Profesora de Yoga
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Sintiéndonos totalmente bien luego de la sesión de Yoga, en paz y armonía, en el ahora, permanecemos sentados sobre la colchoneta y buscamos la lectura habitual. El señalador nos indica que habíamos leído este párrafo del libro de Indra Devi: “Si nuestro organismo no está debidamente ventilado, pierde su poder de resistencia y queda expuesto al ataque de cualquier enfermedad”. Ahora leemos:
“Para ver los efectos que produce un suministro escaso de oxígeno en la llama de una vela, encender dos velitas pequeñas y cubrir parcialmente una de ellas con un vaso (porque si se cubre del todo, la luz se extingue en unos cuantos segundos). Observe que la llama debajo del vaso se irá haciendo más pequeña y débil, porque el paso del aire está parcialmente obstruido. Lo mismo pasa con nuestro cuerpo cuando no recibe la suficiente cantidad de oxígeno: no puede funcionar con toda su capacidad, ni podrá Ud. vivir plenamente, porque no estará bien del todo, no estará suficientemente fuerte, ni suficientemente despejado, ni suficientemente íntegro. Mire las dos llamas, y viendo la diferencia entre una y otra, elija por sí mismo a cuál de las dos se quiere parecer.
¿Qué ocurriría si Ud. se pareciese a la más pálida de las dos?”. Nos detenemos a pensar la respuesta, deduciendo que nos sentiríamos debilitados y propensos a perder la salud. Entonces Indra, desde los años 80, responde:
“Pues que atraparía un resfriado a la más ligera corriente de aire o al más pequeño cambio de temperatura. Se haría vulnerable a toda clase de infecciones. Estaría estreñido y sufriría de artritis… La visión de sus ojos se iría envejeciendo tempranamente… precisamente cuando la experiencia de su edad madura le debería convertir en un miembro útil y productivo de la sociedad”. Levantamos la vista pensando que deberíamos cuidar esas condiciones a toda edad y seguimos leyendo:
“Es muy elevado el precio que tenemos que pagar por haber olvidado que constituimos parte integrante de la naturaleza. A pesar de todas nuestras invenciones… deberíamos tener muy presente que no somos máquinas. Y si en realidad anhelamos conservarnos despiertos físicamente y receptivos mentalmente, tenemos que empezar a reeducarnos en la forma de vivir y comenzar con el factor más importante en el sentido vital, que es la respiración correcta”. Aquí debemos cerrar el libro por hoy y retirarnos con muchas ganas de seguir leyendo lo que sigue. Namasté.









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