Graciela del Carmen Zaimakis de Abraham
Escritora/ Escuela de Pensamiento
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María Magdalena: “Señor te vi hoy en una visión”. Jesús: “Bendita eres tú María que no vacilaste, ni temblaste al verme, porque donde está la mente, está el tesoro”.
M.M: “¿Señor, cuando uno ve una visión, la ve a través del alma o la ve a través del espíritu?”. (Pregunta sobre la parte nuestra que puede acceder a realidades más elevadas).
Jesús: “Uno no ve ni a través del alma, ni a través del espíritu, sino a través del NOUS que está entre los dos”. Nous: palabra griega que no tiene traducción al español y significa algo así como mente superior o intelecto divino, es un nivel de consciencia más allá del pensamiento ordinario, de la mente racional, de las emociones que nos gobiernan, es un puente entre lo humano y lo divino, una facultad que todos tenemos, pero la mayoría no la activa, una capacidad dormida.
No es el alma física conectada al cuerpo ni el espíritu humano, es algo entre ambos, un puente entre el mundo material y el espiritual. Entonces despertar el Nous es la clave para conectar y no necesita de intermediarios humanos ni rituales externos.
María Magdalena fue instruida por Jesús para enseñar a activar el Nous, convirtiéndola en la maestra que enseñaba a conectar directamente con lo divino y por lo tanto peligrosa para cualquier institución que quiera ser intermediaria, por lo que tenía que ser silenciada, difamada y olvidada.
Gregorio 1º (1591), fusionó 3 mujeres: María Magdalena, la 1ra en ver a Jesús resucitado, María de Betania, hermana de Lázaro y Marta y la pecadora anónima que unge los pies de Jesús con sus lágrimas, 3 personas distintas que las mezcló deliberadamente transformándola en prostituta, ya que era una amenaza para la estructura patriarcal y necesitaban la redención de la mujer por una figura masculina.
Recién en 1969 el Vaticano admitió que no existían evidencias bíblicas de que María Magdalena fuera prostituta. Para M.M., la Gnosis no es tener información, sino una experiencia interior de conocimiento espiritual directo de lo divino, un reconocer nuestra chispa divina, un despertar el Nous, la mente divina que ya existe dentro de ti esperando ser activada.









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