Graciela del Carmen Zaimakis de Abraham
Escritora/ Escuela de Pensamiento
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Refugio eres Señor de mi mente acosadora
cuando ésta se abre cual caja de Pandora,
dejando salir las quejas
de mi personalidad maltrecha,
los olvidos de mí misma
buscando no perder carisma,
procurando perdones no dados
sabiendo que por mi alma no son necesitados,
esperando agradecimiento de quien no lo sabe dar
me alejan de mi Ser que solo sabe amar.
Gracias Padre por esta capacidad de a la letra poder volcar
y así mis propios pensamientos poder observar
como quien mira un río pasar
quitándole su poder destructor
al acallar al ego con amor.
Fabuloso es ver cómo funciona la mente y observar cuando se desboca el inconsciente. Si el Todo es mente y el Universo es mental, mi trabajo es observarlo desde un punto distal. Subida a la palmera, decía yo antes, sin juicios ni emociones me mantenía distante y comprobé que al ponerlo en la letra lo acuciante perdía poder, igual que los demonios mentales que al identificarlos dejan de ser.
En sueños se me apareció uno disfrazado de un viejo amigo, pudo engañarme, logrando su cometido, dejándome un mal sabor y desconcertada, ya despierta vi su rostro y comprendí su jugada y allí entendí el viejo dicho que en el tiempo persiste, que el mayor logro del diablo es hacer creer que no existe.
Prueba esto su existencia y que la mente es su morada, pero si Dios es mente, mi salvación está asegurada, mas siempre soy yo quien elijo vivir en paz o engañada. Otra de las armas neuromoduladoras es el kernel que siembra el cielo con metales pesados convirtiendo la lluvia en un conductor eléctrico. El residuo es yoduro de plata y trazas de magnetita para sintonizar tu frecuencia neuronal.
Al beber o respirar tu cuerpo se vuelve una antena receptora actualizando tu hardware interno sin que hayas aceptado los términos y condiciones. El agua es una fibra óptica que conecta tu consciencia con el hardware del sistema. No es cambio climático, es interferencia de señal.








