Después de dos jornadas de debate oral atravesadas por testimonios sensibles, fuertes contradicciones y una reconstrucción minuciosa de lo ocurrido aquella madrugada en Fracrán, el Tribunal Penal de Oberá condenó este viernes a Levi Necke Da Silva, alias “Brasilerito”, por el homicidio de Nazareno Adrián Faier, el joven de 25 años asesinado a tiros dentro de su vivienda en marzo de 2024.

La sentencia fue dictada por los magistrados Horacio Gabriel Paniagua, David Ezequiel Augusto Milicich y Jorge Erasmo Villalba, quienes además ordenaron investigar posibles falsos testimonios y la eventual participación de otro hombre en el hecho.
Durante los alegatos finales, el fiscal Juan Pablo Fernández Rissi había solicitado una pena de 25 años de prisión para el acusado, mientras que el defensor Humberto Gales pidió la absolución argumentando el “beneficio de la duda”.
El crimen ocurrió el 16 de marzo de 2024 en paraje San Alfonso, en las afueras de Fracrán. Según la reconstrucción judicial, Da Silva llegó hasta la vivienda de la víctima durante la madrugada para reclamar documentación de una motocicleta que había sido vendida sin papeles.
En la casa se encontraban Faier, su pareja de 18 años y la hija de ambos, de apenas cuatro meses. La secuencia fue violenta y rápida. De acuerdo con la acusación, “Brasilerito” abrió una ventana, pateó la puerta de ingreso y comenzó a exigir los papeles de la moto. En medio de la tensión se produjo un forcejeo entre ambos hombres y el acusado terminó efectuando dos disparos que mataron a Faier.
La coartada que se derrumbó
Durante el juicio, Da Silva intentó despegarse del crimen y aseguró que ni siquiera conocía a la víctima. Declaró en portugués con asistencia de una intérprete oficial y afirmó que aquella noche permaneció en su casa en San Pedro. También cuestionó la investigación y sostuvo que nunca fueron analizados mensajes, audios ni datos de telefonía celular que, según él, podrían haber favorecido su defensa.
Pero la versión comenzó a desmoronarse con las pruebas incorporadas por la fiscalía. Uno de los elementos clave fueron los rastros dactiloscópicos hallados en la ventana de la vivienda donde ocurrió el ataque. Las pericias ubicaron huellas del acusado en el lugar del crimen, contradiciendo directamente su declaración de que jamás había estado allí.
Además, testigos complicaron aún más su situación. Uno de ellos aseguró que Da Silva le había confesado el homicidio mientras compartían detención. También declaró la pareja de Faier, quien reconstruyó la dramática secuencia vivida aquella madrugada. Contó que el agresor tenía el rostro cubierto y que escuchó cómo exigía la documentación de la motocicleta antes de los disparos.
El acusado ya registraba antecedentes penales en Brasil por narcotráfico, robos armados y tentativa de homicidio. Según consta en el expediente, tras cometer el crimen escapó y permaneció oculto hasta ser localizado debajo de una vivienda en el barrio San Miguel de San Pedro.
Los investigadores también lo vincularon en aquel momento con otros robos violentos ocurridos en la zona norte de Misiones.
Investigación por falso testimonio
Además de la condena, el Tribunal ordenó investigar al testigo Sebastián Espíndola por la posible comisión del delito de falso testimonio y a Sergio Omar Da Silva por una eventual participación en el hecho investigado.
Durante el debate oral, la fiscalía había advertido inconsistencias en algunos relatos y pidió profundizar esas líneas de investigación.





