En verano, existe otra cara de San Luis, que es poco aprovechada, de sierras frescas, de agua pura y de actividades simples que funcionan a pesar del calor. No es un destino que dependa solo de una montaña o de un gran paisaje. Es un destino que admite planes diarios a partir de diques, arroyos, paseos cortos y saltos de agua, sin tener que recorrer cientos de kilómetros, ni gastar lo equivalente a un gran centro turístico.
Antes de pasar al itinerario, tenemos que cubrir lo esencial: el transporte y la hora de llegada y salida. No es ideal llegar al mediodía cuando ya estás cansado por el viaje y muerto de calor. Así que al momento de tomar un ómnibus, es mejor planificar con antelación y reservar un horario que funcione bien. Navegando por el siguiente enlace podrás encontrar todos los detalles de los traslados en micro, precios y horarios.
Yendo a lo importante, en las sierras puntanas, sabemos que el verano ha llegado con el agua. El Dique Potrero de los Funes es un clásico por una razón obvia: está cerca, es de fácil acceso y ofrece un día de vistas y sombra. Nos sumergimos en el lago, tomamos mate y merendamos, y con eso podemos completar un gran día. No es un plan innovador, pero por eso es el más exitoso entre grupos y familias, ya que requiere poco y casi siempre vale la pena.
Otra posibilidad que nos ofrece un escenario más natural, el Dique La Florida aparece como una gran opción. Tiene un entorno menos urbano y más de bosque y montaña. Con el calor se nota el cambio: el viento sopla y las sombras son más abundantes. Además, es una buena idea para hacer una visita rápida a algunos pueblos cercanos sin volvernos locos.
Para aquellos que buscan refrescarse en ríos y arroyos, el mapa se expande a El Trapiche y las sierras cercanas, donde el verano se pasa dentro del agua. Funciona, es efectivo y en febrero, se busca lo más simple para vacacionar.
Los saltos de agua sirven como ese extra “sorpresa” con el que uno no siempre se encuentra en cada lugar que visita. El agua no siempre fluye, pero eso depende de la lluvia y la época del año. Hay un par de senderos a cascadas y pequeños rápidos donde una caminata puede ser también un baño. No asumas que el sol es débil solo porque es zona de montaña. Es importante llevar unas cómodas zapatillas, botella de agua y mantenerse en horarios razonables.
La ventaja de San Luis es que se puede visitar por etapas. De esta manera, se hace un día de montaña, otro de descanso y comida, sin moverse de una posada a otra. Y si toca un día ventoso o tormentoso, el viaje no se modifica, siempre hay un embalse, un paseo o una larga siesta de tarde, que en vacaciones no deberían pesar en la conciencia.
En definitiva, el verano de San Luis es una muy buena sorpresa cuando se observa en detalle lo que la provincia tiene para mostrar: ríos, arroyos, montañas y actividades que no implican tener que ir a grandes parques ni desembolsar una cifra extraordinaria para poder disfrutar.





