Durante las últimas semanas, a partir de reuniones mantenidas con diputados del oficialismo, en paralelo a una tarea de recopilación de documentos, archivos, testimonios y la visita de sitios históricos vinculados al proceso inmigratorio finlandés, se impulsa en la Legislatura la preservación de los antiguos camposantos y la declaración de bien patrimonial de la denominada “Picada Finlandesa”, la ruta migratoria más emblemática de la colonización de la zona centro y la única que todavía se encuentra en estado natural.
La iniciativa está encabezada por el cónsul honorario de Finlandia, Hugo Sand, junto a integrantes de la colectividad nórdica y descendientes de las primeras familias de inmigrantes, quienes buscan recuperar la gesta para la memoria colectiva local.
“El 12 de mayo de 1906, los pioneros finlandeses parten del puerto de Helsinki (Finlandia) para iniciar el viaje rumbo a Sudamérica. El 13 de mayo ya se encuentran navegando en el buque Linea; el 1 de junio de ese año llegan a la Coruña, España. El 22 de junio pisan a Montevideo (Uruguay) y días después llegan a Buenos Aires (Argentina). El 28 de junio parten, en el vapor Roma hacia el norte del país, por el río Paraná. El 6 de julio finalmente pisan Misiones y alrededor del 26 de julio llegan a Bonpland, donde estos hombres empiezan a abrir la picada, hace 120 años”, referenció Sand en diálogo con PRIMERA EDICIÓN al confirmar el inicio de las gestiones para avanzar con el proyecto de ley para que tales protecciones y reconocimiento se amparen por normativa provincial.
“Hemos presentado notas a los intendentes de Bonpland y Caá Yarí; mañana (por hoy) vamos a estar en Almafuerte haciendo lo mismo, para que se nos brinde acceso a los registros existentes de personas fallecidas en esos cementerios ”, explicó el cónsul honorario.
De hecho, ese es uno de los puntos más sensibles del proyecto y tiene que ver con la situación de las antiguas necrópolis rurales, donde fueron enterrados los primeros colonizadores a comienzos del siglo XX, cuyos registros están a medias o borrados.
“Los cementerios que vamos a relevar se encuentran, además de Bonpland, Caá Yarí, en Almafuerte y San Martín”, acotó sobre los contactos formales con los municipios para iniciar tareas de relevamiento documental y territorial.

Durante las primeras recorridas los equipos de trabajo comenzaron a detectar apellidos históricos que aún hoy forman parte de familias radicadas en Oberá, Aristóbulo del Valle y otros municipios misioneros, contó Sand.
“En esos lugares están los restos de los primeros colonizadores, de los primeros inmigrantes directamente y nadie lo sabe. Hay que cuidarlos por su enorme valor histórico”, sostuvo.
La preocupación surgió porque muchos de esos espacios presentan distintos niveles de deterioro e incluso algunos hasta habrían desaparecido con el paso del tiempo.
“Sabemos que algunos cementerios fueron trasladados de un lugar a otro y que hay sepulturas que incluso quedaron en propiedades privadas”, explicó el cónsul.
En varios casos ni siquiera existen registros precisos sobre la ubicación exacta de los antiguos camposantos, por lo que una de las tareas previstas será avanzar en procesos de localización y georreferenciación.
“Todo eso es un trabajo de relevamiento que hay que hacerlo”, sintetizó.





