Las transferencias automáticas de la Nación hacia las provincias volvieron a caer en abril y Misiones no quedó al margen de esa tendencia. En un escenario de retracción sostenida, la provincia registró una disminución real del 3% interanual, en línea con el promedio del país, consolidando así un contexto de menor disponibilidad de recursos para el funcionamiento estatal.
El informe revela que Misiones recibió $179.491 millones durante abril, lo que en términos reales implica una pérdida estimada de $5.590 millones frente al mismo mes del año pasado. Esta merma se explica principalmente por la caída de la coparticipación federal, que continúa siendo el componente más relevante dentro de los envíos nacionales y que volvió a mostrar números negativos.
El comportamiento misionero se ubicó dentro de un patrón generalizado. Todas las jurisdicciones del país registraron caídas en abril, en un rango que fue desde el -0,7% hasta el -11,1%. En ese marco, el desempeño de Misiones se alineó con el promedio nacional, que marcó una baja del 3,3% real interanual y configuró el cuarto mes consecutivo en descenso.
La explicación central se encuentra en la dinámica de los recursos tributarios que alimentan la coparticipación. El IVA volvió a caer, al igual que el impuesto a las Ganancias, mientras que tributos internos y otros componentes registraron retrocesos aún más pronunciados, afectando de forma directa el volumen de fondos distribuidos a las provincias.
Aunque algunos ítems mostraron subas, como los vinculados a combustibles y monotributo dentro de los regímenes especiales, ese crecimiento no alcanzó para compensar la caída del núcleo principal de ingresos. En paralelo, los recursos derivados del Consenso Fiscal también registraron una leve baja, lo que limitó aún más cualquier posibilidad de amortiguar el impacto.
El deterioro no se limita a un mes puntual. En el acumulado del primer cuatrimestre de 2026, Misiones muestra una caída real del 5,8% en comparación con el mismo período del año anterior, con ingresos por $698.594 millones. Esta contracción se traduce en una pérdida estimada de $44.698 millones a precios constantes, reflejando la magnitud del ajuste en curso del Gobierno nacional.






