En un discurso con fuerte tono político en la apertura de sesiones del período legislativo, el gobernador de Hugo Passalacqua profundizó las diferencias entre el modelo de gestión misionero y el rumbo del Gobierno nacional, con críticas al ajuste, a la distribución de recursos y a una forma de hacer política que -según planteó- se aleja de la realidad cotidiana.
“La gestión política va mucho más allá de lo macroeconómico”, sostuvo, al remarcar que su administración prioriza el contacto directo con la sociedad. “Se construye cara a cara con la gente”, afirmó, en contraposición a una lógica que, según describió, se apoya en “videos virales” y en una comunicación distante del territorio .
Uno de los ejes centrales fue el cuestionamiento al retiro del Estado nacional. Passalacqua enumeró la caída de programas clave desde diciembre de 2023: el Fondo Nacional de Incentivo Docente, subsidios al transporte, cobertura de medicamentos para enfermedades complejas y la paralización de obras de infraestructura, viviendas, rutas y saneamiento. “Pese a la interrupción abrupta e inconsulta, hemos asumido estas responsabilidades sin aumentar un solo impuesto”, remarcó .
Pero la crítica fue más allá y apuntó al corazón del federalismo. El Gobernador denunció una coparticipación injusta que perjudica históricamente a Misiones. “La Nación no nos envía recursos, nos devuelve lo que nos corresponde”, afirmó, y advirtió que el esquema actual no refleja el crecimiento de la provincia .
En números, el desequilibrio es contundente: los misioneros aportan cerca de 476 mil millones de pesos mensuales en impuestos nacionales, pero solo retornan unos 170 mil millones. “Van tres pesos y vuelve uno”, sintetizó. A esto se suma una distribución desigual, ya que Misiones recibe menos fondos por habitante que provincias como Formosa, Chaco o Corrientes.
El mandatario explicó que esta asimetría se vuelve más crítica en el contexto actual, donde la Nación dejó de compensar con obras y programas. “Hoy el Estado nacional concentra recursos que antes redistribuía”, advirtió, obligando a las provincias a sostenerse con esfuerzo propio.
En paralelo, cuestionó el impacto social del ajuste. “La salud y los medicamentos de nuestra población no pueden ser nunca la variable de ajuste”, sostuvo, al referirse al recorte de programas sanitarios como Remediar .
Passalacqua también apuntó contra lo que definió como un clima de desinformación. “Es fundamental guiarnos por los datos”, expresó, al defender la gestión provincial frente a críticas sobre presión fiscal o fuga de empresas.
El cierre del discurso dejó la definición más política. Sin nombrar directamente al gobierno de Javier Milei, planteó una disputa de fondo sobre el modelo de sociedad. Por un lado, uno basado en la solidaridad, la inclusión y el diálogo. Por el otro, uno “egoísta”, que “discrimina y excluye”, que abandona a los más vulnerables y convierte al que piensa distinto en enemigo .
“Hay una sociedad que me gusta… y hay otra que no me gusta”, dijo, en una frase que sintetiza la posición política de su gobierno.
Así, más allá de los anuncios de gestión, el mensaje dejó en claro un posicionamiento: frente a un modelo nacional centrado en el ajuste y el orden macroeconómico, Misiones reivindica un Estado activo, presencia territorial y un federalismo que —según reclamó— todavía está lejos de ser equitativo.




