Aunque desde la conducción de la obra social de los jubilados y pensionados (PAMI) negaron la crisis y hace más de una semana anunciaron que ya comenzaron a normalizar los pagos atrasados a los prestadores, lo cierto es que estos pagos llegan a cuentagotas y solo a unos pocos prestadores.
En Misiones (y el país), el sector farmacéutico logró cobrar tres de las cuatro quincenas atrasadas pero este viernes se vencieron otras dos quincenas por lo que nuevamente el PAMI tiene tres quincenas a pagar. Aún así, esta transferencia permitió oxigenar un poco la situación en las farmacias.
Mientras tanto, los prestadores ópticos no cobraron un solo peso, vale recordar que el PAMI adeuda prestaciones a este sector desde octubre del año pasado.
El malestar con los prestadores y el impacto del incumplimiento de los contratos por parte del PAMI cae directamente sobre el afiliado. Pese a ello, la responsable de la UGL Misiones, Cecilia Comparín, logró frenar el jueves pasado una asamblea de SUTEPA al frente de la institución donde el gremio planeaba exponer la gravedad de la situación, punto por punto. Comparín pidió una semana de espera para acercar soluciones.
A menos que el Gobierno de Javier Milei deje de utilizar la “deuda flotante” como la nueva herramienta de ajuste fiscal, la situación no cambiará para el PAMI. El gobierno libertario acumula al día de hoy una deuda flotante, esto es gastos autorizados (devengados) pero no abonados, que los técnicos del propio Ministerio de Economía estiman en torno a los $5,6 billones en lo que va de 2026.
En otras palabras, Milei dejó de pagar a los prestadores del PAMI (entre otras obligaciones) en su política de déficit cero. El futuro mediato es aún más preocupante.









