Así como el blues estadounidense influyó en el rock británico, las bandas de rock inglesas, terminaron influyendo en las nuevas agrupaciones en Norteamérica.
Después de los Beatles, muchos siguieron ese estilo, pero el rock rebelde que nació a mediados de los ‘50, comenzó a ser absorbido por la industria comercial. Para poder grabar un disco había que respetar los parámetros musicales de la época, “parecerse a” y cantar letras de amor y paz.
Así surgió una generación disconforme, que no quería seguir esa línea. Las bandas de garage aparecieron por Estados Unidos. Los chicos tocaban sin saber demasiado de música, imitando algo de la “invasión británica”. Guitarras estridentes, voces que no servían ni para cantar en la ducha y letras que hablaban de ellos, de los adolescentes, de su vida diaria, de sus padecimientos y de lo que pasaba en sus barrios.
En 1974, desde el barrio neoyorquino de Queens surgió un nuevo grupo formado por cuatro amigos. Desde su primera y desastrosa presentación se hicieron llamar Ramones y fue así como cada uno de ellos eligió cambiar su apellido por el nombre de la agrupación.
Esa primera noche, Jeffrey Hyman (Joey Ramone) tocó la batería, y Douglas Colvin (Dee Dee Ramone) intentó cantar y tocar el bajo a la vez, pero demostró que no podía. Luego fue Joey quien dejó los palillos y se encargó de ser el frontman de los Ramones.
Debutaron oficialmente en el mítico club CBGB de Nueva York (valga la comparación, algo así como “la Cueva”, que engendró al rock nacional argento). En aquel debut estaba en entre los comensales una editora de una revista de rock, que quedó impresionada por la banda y comenzó a escribir sobre ellos y seguirlos.
Los “Ramones” acordaron hacer un show por semana en ese club, y compartieron escenarios con Blondie y Patti Smith, otros de los engranajes que hicieron mover la máquina del punk en Estados Unidos.
A poco de empezar a correr la voz sobre esa nueva banda, uno de los productores de renombre se fijó en ellos. Les ofreció grabar una demo. Las canciones eran “Judy is a punk” y “I wanna be your boyfriend”. El primer LP estaba solo a un paso.
En enero de 1976, entraron a los estudios de Sire Records para grabar el primer disco, que se grabó en solo siete días.
Hoy, a la distancia, cuando se analiza las canciones que integraron aquel álbum, se puede entender la revolución musical que provocaron los Ramones apenas aparecieron: de los 14 temas, como mínimo seis de ellos están en cualquier recopilación de sus grandes éxitos.
“Blitzkrieg Bop”, “Beat on the Brat”, “Judy is a Punk”, “I Wanna Be Your Boyfriend”, “Chain Saw”, “Now I Wanna Sniff Some Glue”, “I Don’t Wanna Go Down to the Basement”, “Loudmouth”, “Havana Affair”, “Listen to My Heart”, “53rd & 3rd”, “Let’s Dance”, “I Don’t Wanna Walk Around With You” y “Today Your Love, Tomorrow the World”, es el “lineup” de este álbum basal.
Se dice que con la tapa del disco intentaron imitar a la portada del primer álbum de los Beatles que se editó en Estados Unidos, pero el resultado fue poses desgarbadas y una imagen “horrible” como diseño de arte; en cualquier caso, esa era la presentación de la actitud punk ante el mundo.

El disco homónimo de los “Ramones” comenzó a erosionar la púa de los tocadiscos desde el 23 de abril de 1976. Para la discográfica fue un negocio redondo, ya que invirtieron sólo 6.400 dólares para la grabación y, con el paso de los años, aquel
vinilo vendió tal cantidad de unidades y fue tan bien considerado por los críticos musicales que alcanzó el puesto 33 de los 500 mejores discos de la historia, según la votación que realizó la revista Rolling Stone.
Con ese álbum bajo el brazo, los Ramones cruzaron el charco. Llegaron a Londres tras acordar con un productor algunas presentaciones en los clubs de la ciudad. El 4 de julio de 1976, en el “Roundhouse”, desplegaron sus poderosas y eléctricas canciones. Con letras ácidas echaron fuego a la incendiaria escena social y al descontento de los jóvenes ingleses.
En la historia de la música, esa presentación de los Ramones es vista como un momento de inflexión en el género. Los Ramones fueron al punk estadounidense, lo mismo que fueron los Sex Pistols al punk inglés y que luego se terminó expandiendo por el mundo occidental.
Ese primer trabajo de los Ramones fue también la piedra basal de bandas argentinas como Los Violadores, Ataque 77 o 2 minutos.








