La aparición de pintadas y mensajes intimidatorios en escuelas de Misiones encendió una fuerte alarma en la comunidad educativa misionera y en las autoridades. Detrás de estos hechos, según confirmaron desde la Dirección de Cibercrimen de la Policía, se esconde un fenómeno mucho más amplio: un reto viral que circula en redes sociales y que ya muestra consecuencias concretas en la provincia.
“Es parte de un desafío presentado en TikTok a nivel internacional”, explicó la directora de Cibercrimen, Marylin Ozuna, en una entrevista con el programa “El Aire de las Misiones” que se emite por FM 89.3. La funcionaria reconoció que la situación preocupa especialmente porque combina el impacto de la viralización con conductas de riesgo en adolescentes.
“Estamos apuntando a la prevención, al llamado de alerta a los padres para generar diálogo sobre la gravedad del asunto y el peligro que implica portar un arma”, sostuvo.
De la amenaza virtual a hechos reales
En los últimos días, la problemática dejó de ser solo una tendencia digital y comenzó a materializarse en episodios concretos. Ozuna confirmó que ya hubo intervenciones judiciales en distintos puntos de la provincia.
“Ayer se generó una alerta en un establecimiento céntrico por un elemento punzocortante que tenía una menor”, detalló. A esto se sumó un caso aún más grave: un allanamiento realizado en Puerto Rico, donde se secuestraron armas de fuego en la vivienda de un estudiante.
Para Ozuna, uno de los principales riesgos radica en la percepción que tienen los jóvenes sobre este tipo de desafíos. “Esto no es un chiste ni una picardía adolescente”, enfatizó. “Tenemos que concientizar a los padres para que hablen con sus hijos y entiendan la gravedad de lo que está pasando”.
La funcionaria remarcó que el fenómeno combina varios factores: la búsqueda de reconocimiento en redes, la presión social y la impulsividad propia de la edad. “Se mezcla la adrenalina adolescente con la peligrosidad que implica manipular un arma de fuego”, advirtió.
Además, explicó que muchos de estos comportamientos están atravesados por la lógica de las redes sociales: “Esto tiene que ver con quién tiene más seguidores, quién consigue más ‘likes’, quién logra mayor repercusión. Es una conjunción muy peligrosa entre tecnología, exposición y edad”.
El rol clave de las familias
Desde la Policía insistieron en que la prevención no puede recaer únicamente en las instituciones educativas. “Los establecimientos no pueden revisar mochilas. Esto tiene que nacer en los hogares”, subrayó Ozuna.
En ese sentido, recomendó a los padres mantener un diálogo activo con sus hijos, conocer qué consumen en redes sociales y estar atentos a cambios de conducta. “Aunque haya resistencia, especialmente en adolescentes de 15 o 16 años, es fundamental acercarse, preguntar y saber qué llevan a la escuela”, señaló.
También recordó que la tenencia de armas en el hogar sin la debida autorización constituye un delito. “La existencia de un arma no registrada en un domicilio implica responsabilidad penal para los adultos”, afirmó.
Ante la escalada de casos, la Policía de Misiones desplegó operativos en toda la provincia y reforzó el monitoreo digital. Equipos especializados trabajan sobre plataformas como TikTok e Instagram para detectar contenidos vinculados a estos desafíos.
“Estamos siguiendo lo que se viraliza para identificar quiénes están incitando o promoviendo este tipo de conductas”, explicó Ozuna.
No obstante, aclaró que la intervención en escuelas se realiza únicamente ante situaciones concretas: “La Policía actúa cuando hay una amenaza, una denuncia o un hecho específico. No podemos intervenir de forma generalizada en todos los establecimientos”.
Un fenómeno que recuerda antecedentes graves
El caso ya genera comparaciones con otros desafíos virales que tuvieron impacto global. “Esto es como lo que pasó con la Ballena Azul, un reto que generó consecuencias gravísimas en todo el mundo”, recordó la funcionaria.
Actualmente, los episodios detectados en Misiones involucran principalmente a adolescentes de entre 15 y 17 años, lo que incrementa la preocupación por el entorno escolar.
Antes de finalizar la entrevista, Ozuna dejó un mensaje directo a las familias: “Todavía tenemos padres que dicen ‘mi hijo no es así’, pero las cosas pasan. Y después tenemos que lamentar situaciones”.
Mientras tanto, cada nueva pintada, mensaje o publicación en redes se convierte en una señal de alerta. La preocupación ya no es solo por lo que circula en internet, sino por el riesgo de que esas amenazas crucen la puerta de las escuelas.




