El precio del petróleo registró una fuerte caída en los mercados internacionales luego de que Irán anunciara la apertura temporal del estrecho de Ormuz durante el alto el fuego acordado con Estados Unidos, en un contexto de señales de distensión en Medio Oriente.
La reacción fue inmediata: el crudo Brent cayó 8,93% y cerró en 89,43 dólares por barril, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) retrocedió más de 11 dólares, hasta los 81,53 dólares, en una jornada marcada por la volatilidad.
El estrecho de Ormuz es uno de los principales corredores para el transporte global de hidrocarburos, por lo que su habilitación para la navegación redujo las tensiones sobre el suministro y presionó a la baja los precios.
La caída se dio en paralelo a crecientes expectativas de un entendimiento entre Washington y Teherán. A esto se sumó la entrada en vigor de un alto el fuego de diez días entre Israel y Líbano, lo que contribuyó a moderar el riesgo geopolítico en la región.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que las negociaciones con Irán “están cerca de un acuerdo”, en declaraciones a la prensa. También expresó optimismo sobre una posible resolución del conflicto en el corto plazo.
Pese a la baja, el petróleo se mantiene cerca de los 90 dólares por barril, tras haber acumulado un fuerte incremento en los meses previos. En ese sentido, analistas advierten que la evolución del conflicto en Medio Oriente seguirá siendo determinante para los precios.
La tregua actual es de carácter temporal y persisten tensiones estructurales en la región, lo que limita una caída más pronunciada del crudo.
Durante la semana, el WTI acumuló una baja del 14%, aunque en términos anuales todavía registra una suba superior al 50%.
La caída del petróleo también se reflejó en el mercado accionario. Las principales compañías del sector registraron retrocesos en la preapertura de Wall Street: Chevron cayó 1,3%, Exxon Mobil bajó 1,6% y ConocoPhillips retrocedió 1,8%.
En paralelo, los futuros de índices como el S&P 500 y el Nasdaq mostraron señales positivas, impulsados por la expectativa de una estabilización en el suministro energético global.
Fuente: Medios digitales





