La inflación volvió a dar señales de aceleración en los últimos días y podría cerrar marzo por encima del 3%, según estimaciones privadas que siguen la evolución semanal de los precios. El dato, todavía en construcción, marca un cambio respecto a la tendencia previa y vuelve a poner presión sobre el escenario económico.
Detrás de este repunte conviven factores conocidos y otros más persistentes. Por un lado, marzo suele ser un mes estacionalmente alto por el inicio del ciclo escolar, con aumentos en rubros como indumentaria, útiles y transporte. Pero esta vez hay un componente adicional que empuja con más fuerza: el incremento en los combustibles, que acumulan subas cercanas al 20% en las últimas semanas, en parte por el impacto de tensiones internacionales que encarecieron la energía.
A ese movimiento se suma un dato que preocupa a los analistas: todavía quedaría un margen de ajuste adicional en los precios de la nafta, lo que podría trasladarse a otros costos de la economía y sostener la presión inflacionaria en el corto plazo.
En paralelo, el Banco Central decidió reducir los encajes bancarios en cinco puntos porcentuales, una medida que, en los hechos, implica inyectar más liquidez al sistema financiero. La decisión apunta a recomponer el funcionamiento del mercado de dinero y sostener el crédito, en un esquema donde la tasa de fondeo se mueve en torno al 20%.
Este movimiento abre un interrogante de fondo: mientras los precios muestran señales de aceleración, la política monetaria comienza a aflojar. El objetivo oficial es sostener la estabilidad general del sistema, especialmente en el frente cambiario, donde el dólar se mantiene relativamente contenido.
Esa estabilidad se apoya en varios factores, como una menor presión de importaciones, el ingreso de divisas por emisiones de deuda y una leve recomposición de la confianza en activos en pesos. Sin embargo, el contraste es evidente: la inflación sube, pero el dólar no acompaña con la misma intensidad.
En ese contexto, los activos en pesos vienen mostrando un mejor desempeño que los instrumentos en dólares. Los bonos ajustados por inflación lideraron las ganancias en las últimas semanas, lo que llevó a muchos inversores a posicionarse en ese segmento. No obstante, tras ese recorrido, comienzan a aparecer señales de cautela y algunas recomendaciones apuntan a tomar ganancias y migrar hacia opciones en dólares de corto plazo.
El cuadro que se configura es, en definitiva, de equilibrio delicado. La inflación vuelve a presionar, la política monetaria se flexibiliza y el mercado financiero se mantiene en calma, al menos por ahora. La evolución de las próximas semanas será clave para determinar si ese equilibrio puede sostenerse o si empiezan a aparecer nuevas tensiones.
Fuente: Agencia de Noticias NA





