El conflicto por las facturas del servicio de agua potable volvió a escalar con fuerza en la capital misionera. Durante los últimos días, las oficinas de Servicios de Aguas de Misiones S.A. (Samsa) se vieron desbordadas por vecinos que acudieron a reclamar por aumentos que consideran desmedidos en relación con sus consumos históricos. Ayer, la sede de la empresa permaneció colmada durante toda la mañana, con filas que se extendían hacia la vereda y un clima de enojo generalizado.
“Vine el viernes y estaba igual”, relató una usuaria a PRIMERA EDICIÓN, al describir una escena que se repite desde hace varios días. “Todos quejándose de las tarifas”, resumió. De acuerdo con los testimonios recogidos, las subas oscilan entre el 100% y el 200%, y en algunos casos las boletas cuadruplican el monto habitual sin que existan pérdidas internas ni cambios en la dinámica de consumo familiar.
Los reclamos atraviesan distintos barrios y perfiles sociales. Hay jubilados que aseguran que el aumento supera lo que cobran por movilidad mensual, trabajadores formales que advierten que el servicio ya compite con el alquiler o la compra en el supermercado, y pequeños comerciantes que ven incrementarse sus costos fijos en un contexto de ventas retraídas.
A la discusión por los montos se suma un circuito administrativo que los usuarios califican como engorroso y desgastante. “Te hacen hacer fila para sacar número, después otra para la caja. Si querés un convenio, te exigen una entrega en el momento y no podés pagar por otro medio y volver con el comprobante. Tenés que estar preparado para perder tres horas”, explicó otro vecino. La obligación de realizar el trámite exclusivamente en la caja de la empresa multiplica la espera y profundiza el malestar.
Hasta el momento, Samsa no emitió una comunicación oficial que brinde precisiones técnicas sobre los incrementos denunciados.
En paralelo al reclamo individual, comenzó a consolidarse una organización vecinal que busca darle mayor visibilidad al conflicto. A través de grupos de Whatsapp y redes sociales, usuarios convocaron a una reunión el viernes 6 de marzo en el Parque Lateral, en la zona del anfiteatro de Itaembé Guazú, con el objetivo de coordinar acciones conjuntas “contra los abusos de Samsa”.
El mensaje difundido entre los vecinos apela a la unión como herramienta de presión y llama a “romper la pasividad”. “Lo que hace la fuerza es la unión. No es lo mismo cinco con carteles que 100 personas”, expresó una de las organizadoras, quien subrayó que la presencia masiva será clave para visibilizar el conflicto ante la opinión pública y los medios. También aclaró que la convocatoria prevé encuentros breves, de aproximadamente una hora semanal, para facilitar la participación.
La tensión crece en un escenario económico complejo, con ingresos que no acompañan la inflación y presupuestos familiares cada vez más ajustados. En ese contexto, el impacto de los servicios básicos adquiere una dimensión social y política sensible. Las imágenes de oficinas abarrotadas y vecinos indignados ya forman parte de la postal cotidiana de la ciudad.
El trasfondo del conflicto no es nuevo. La Asociación de Consumidores y Usuarios Defender informó que recibe entre 80 y 120 quejas diarias vinculadas al servicio de agua en Posadas y que en el último mes se acumularon más de 3.000 reclamos formales. Además, un grupo de vecinos presentó una nota ante el Ente Provincial Regulador de Agua y Cloacas (EPRAC) solicitando una auditoría técnica ante la sospecha de fallas en el sistema de medición, como la eventual presencia de aire en las cañerías que podría alterar el registro del consumo.










