San Vicente suspendió asistencia a niña con parálisis cerebral y microcefalia

El Municipio les pedía mensualmente hacer 40 kilómetros para certificar que seguía con la discapacidad. Necesita un andador, medicamentos y sesiones de kinesiología.

26/01/2021 07:32

DESPROTEGIDAS. Valeria y su pequeña Gisela esperan que el Municipio las ayude para seguir adelante.

La pequeña Gisela tiene apenas 6 años. Vive con su mamá Valeria Piñero y no cuenta con obra social ni asistencia del Estado. El papá de la niña perdió su trabajo y, en consecuencia, la cobertura de salud para Gisela. Quienes deseen colaborar pueden comunicarse con el  +54 9 3755 26-4514

La pequeña sanvicentina padece de parálisis cerebral, microcefalia y epilepsia.

De hecho, la Municipalidad de San Vicente le cortó hace varios meses la asistencia que recibía. Y, cuando se la otorgaba, le exigía hacer los 40 kilómetros que separan la casa donde viven en Fracrán hasta la sede comunal, con el fin de demostrar que la niña seguía teniendo discapacidad.

Muchas veces los funcionarios (en este caso municipales) anteponen una burocracia innecesaria a las necesidades tan importantes como las que tiene esta familia. Sin contar que se distraen recursos que bien podrían destinarse a apoyar a la infancia con la mencionada problemática.

La historia se conoció tras una reunión que Valeria mantuvo con legisladores del bloque del Partido Agrario y Social (PAyS), a fin de exponer la problemática que atraviesa y solicitar ayuda. En especial en tiempos de crisis económica como la actual.

El diputado Martín Sereno contó que “estuvimos en la casa de esta madre porque se siente desprotegida por el Municipio local. Nos contó que le cortaron la asistencia y que le exigen, aún conociendo sus condiciones, que todos los meses se traslade 40 kilómetros hasta la Municipalidad para llevar papeles que certifiquen la discapacidad de su hija”.

Agregó que ella necesita con urgencia un andador y tratamiento de kinesiología. “Ya hicimos las gestiones para que el Gobierno responda con la eficacia que amerita esta situación. En principio, la respuesta del Consejo Provincial de Discapacidad y de Desarrollo Social fue inmediata, no así la del Municipio de San Vicente a pesar de habernos comunicado y que se comprometieron a dar soluciones. Además, cuando recorríamos el lugar, nos decían que en Fracrán hay varios casos de personas con discapacidad sin ninguna atención”, señaló el legislador.

 

Gisela necesita andador, medicamentos y kinesiología

Valeria Piñero confirmó que se quedaron sin obra social. Hace cuatro meses inició los trámites en la Dirección de Acción Social de la Municipalidad “porque se terminó mi obra social y mi hija requiere insumos y controles médicos. Hasta ahora no vino nadie a verla, y cada vez que necesito reclamar, tengo que viajar los 40 kilómetros de distancia hasta San Vicente con Gisela, porque vivo sola, estoy separada de su papá, y no tengo con quien dejarla. Ella no tiene andador ni silla, y hay que llevarla alzada todo el trayecto en el colectivo, y cuando crezca será más difícil”, expresó preocupada.

Desde hace más de dos meses Valeria no recibe los insumos para Gisela, a la que le corresponden 90 pañales por mes y varios paquetes de leche especial. Además de los medicamentos para la epilepsia que debe tomar durante toda su vida.

“Sólo pido ayuda por la delicada situación de mi hija. Hace cuatro años que estoy separada y ella está completamente a mi cargo y tenemos que arreglarnos con lo que cobro de su pensión por discapacidad, que no alcanza para mucho. Los pañales son carísimos y la leche también, creo que Acción Social de San Vicente debería ocuparse un poco más en la asistencia. Ella necesita sesiones de kinesiología, que antes de la pandemia tenía dos veces por semana, y después se cortó, y para su rehabilitación es muy importante”, manifestó con preocupación la joven madre.

 

Mamá a cargo

“Sólo pido ayuda por la delicada situación de mi hija. Hace cuatro años que estoy separada y ella está completamente a mi cargo y tenemos que arreglarnos con lo que cobro de su pensión por discapacidad, que no alcanza para mucho”.

2 meses Gisela no recibe los 90 pañales por mes y varios paquetes de leche especial. Además de los medicamentos para la epilepsia.

Nadie fue a verla
“Se terminó mi obra social y mi hija requiere insumos y controles médicos. Hasta ahora no vino nadie a verla, y cada vez que necesito reclamar, tengo que viajar los 40 kilómetros de distancia hasta San Vicente con Gisela, porque vivo sola”.