Cuidadanía

La ciudad donde habitamos fue construida para el desenvolvimiento en sociedad, va creciendo, adaptándose a desarrollos y necesidades, afecta la vida cotidiana de las personas, es parte de lo que tenemos que cuidar y es nuestra casa común.

15/09/2020 11:26

Es diversidad, fluidez constante, oportunidad, aglomeración y encuentro. La posibilidad de salir de la burbuja personal, el compartir lo accidentado, el estar en un lugar común, con gente des.conocida, las diferentes situaciones, lo imprevisto…

Mirar y observar el espacio público como corazón vital; atender y entender su diseño, sus usos, su gestión y nuevas funciones. Repensar y reformular lo propio, las vías de tránsito, una plaza, parques, el arbolado, cada barrio, nuestro paisaje urbano; y experimentar la interacción, el intercambio y la diferencia. Recuperar sus veredas y calles, hablar con la gente, recorrer el maravilloso entramado de relaciones, vínculos y contactos que una ciudad genera entre sus habitantes. Aspirar a la no violencia, conociendo al vecino, conformando redes y mezclándonos entre diferentes, para tener y contener ciudades más amables, activas y humanizadas.

 

¿Cómo es la ciudad que queremos?

Este escrito intentará aproximar un conjunto de valores que hoy urgen visibilizar y sobre todo internalizar y accionar, desde este contexto en el que nos toca vivir. Se vuelve necesario poner atención en generar mejores condiciones para la calidad de vida, sentimientos de pertenencia local, desarrollo de la conciencia ambiental y participación activa para ser protagonistas de cambios positivos en nuestro entorno. Entendiendo las diferentes identidades como el resultado de la interrelación de múltiples culturas, diversidad social, contextos y trasfondos. Pensando en lo urbano y la potencia de lo colectivo e inclusivo.

El uso de la bici. Medio de transporte saludable y económico. Es libertad, un vehículo pequeño, práctico, ecológico y silencioso, sencillo de mantener y accesible. Es decir, contribuye al desarrollo de distintas políticas urbanas en temas de medioambiente, salud, calidad de vida, economía e inclusión social. Una herramienta útil a la ciudad para transformarla hacia un modelo de desarrollo más sostenible, proporcionando ventajas colectivas. Evita sumar vehículos al tránsito. Si se realizaran menos viajes en automóvil y se reemplazaran por desplazamientos en bicicleta, se bajarían notablemente los niveles de contaminación y ruido.

La valorización de espacios verdes. Hace referencia a parques, bosques, montes, bulevares, plazas, plazoletas, jardines, destinados a beneficiar ecológica y perceptualmente el transitar del habitante. Espacios públicos que cumplen funciones centrales en la vida cotidiana: articuladores de la vida social, lugares de encuentro, integración e intercambio, donde se promueve la diversidad cultural y generacional de una sociedad y se gesta valor simbólico, identidad y pertenencia. Enriquecen el paisaje urbano asumiendo una función estética. Así mismo, un pulmón importantísimo para depurar el aire de smog y polución sonora. Con un papel central de oxigenación, contribuyen en la regulación hídrica y reducción del impacto de la ciudad construida sobre el medio ambiente, ofreciendo un ecosistema urbano apropiado para la conservación y apreciación de la biodiversidad. La tarea de limpieza y mantenimiento, es fundamental para aprovechar tanta riqueza natural y abundancia, en beneficio de la vida en la Tierra. Valorar el medio ambiente habitable, es valorar la vida: como seres, tenemos el deber de proteger y respetar a las especies, cuidando el uso de estos espacios públicos.

Los comportamientos ciudadanos. Se refiere al modo de ser y estar, que emergen de la educación, cultura y valores establecidos, dando lugar al sentido común. Habitar la ciudad, teniendo claro deberes y derechos, responsabilidades y compromisos propios, para favorecer el desarrollo a la buena convivencia. Una lista de ítems que hacen referencia a estas consideraciones: La basura en su lugar. Respetar y cooperar a la limpieza de los espacios públicos, con el objetivo de poder hacer uso de estas áreas en condiciones de higiene.

El manejo del automóvil. Usar el cinturón de seguridad. Demostrar una actitud pacificadora. Sobrios, atentos y seguros al volante. Respetar al peatón, los señalamientos y los semáforos. El culto al automóvil debe considerar las bicisendas y la distancia necesaria de circulación entre auto-ciclista. El trato a las mascotas. Cada dueño tiene la obligación de cuidar de su animal doméstico, ser responsable de su comportamiento, de su excremento, del ladrido constante que puede perturbar al vecino.

El respeto a lo existente. Proteger y preservar el valor cultural de nuestra ciudad y espacios públicos, colaborando a su conservación y mantenimiento. El sentido de la seguridad. La apropiación de los sectores en común con educación y respeto, a las diferencias, intereses y valores preestablecidos; la protección y confianza entre vecinos, la forma orgánica y armónica de conexión y pertenencia. La contaminación sonora. Los ensayos de la estudiantina por 4 meses durante 3 horas, de lunes a lunes y con más de 80 decibeles en el interior de viviendas aledañas. Y al escuchar música, es importante tener en cuenta su volumen, contemplando en el espacio circundante, las necesidades y frecuencias de quienes conviven en nuestro entorno.

La interacción colectiva. Acatar una cola, respetar el turno, los modos y maneras en trámites y formalidades que hacen a la burocracia, a la espera, urgencia y paciencia. En el intento y la práctica de pequeñas grandes acciones, gestos, conductas, hábitos, como abono perfecto para que nazcan y florezcan componentes de buenos ciudadanos. Tratarnos amorosamente, soy vos.

La atención a lo residual: Es importante el tratamiento de lo que generamos y consumimos, si no es así, degrada el ambiente, deteriora la salud, extingue especies, genera plagas y enfermedades, produce gases de efecto invernadero, destruye propiedades del suelo, provoca focos de infección y ensucia el agua subterránea. Si vinculamos pequeños actos aislados, producimos notables soluciones. Las 3R de la ecología, pilares básicos, que sustentan el equilibrio de la naturaleza: Reducir, el consumo, rechazar lo que no necesitamos. Somos responsables de los desperdicios que ocasionamos después de su uso. Reutilizar, un nuevo uso a materiales u objetos. Disminuir y volver a usar, vender o donar lo que ya no usamos. Reutilizar las bolsas de plástico, que tardan en desintegrarse. Arreglar en vez de tirar, regalar elementos, cocrear cosas, rediseñar ropas, etc.

Reciclar, todo se transforma y nada se desperdicia. Lo hacemos de manera lineal (extraemos ⇒ procesamos ⇒ fabricamos ⇒ vendemos ⇒tiramos). El reciclaje consiste en someter materiales existentes a procesos físicos o químicos para obtener un nuevo producto o materia prima.

El ahorro energético. De las actividades realizadas a diario, la energía eléctrica está presente en la mayoría de ellas. Somos una sociedad colmada de maquinarias, que nos facilitan en tiempo y forma. Por esto es importante ser conscientes de su consumo responsable, dado que algunas fuentes de energía se agotan y existen de forma limitada en la naturaleza, considerándose no renovables. Su modo de extracción, transporte y suministro también impacta en el medioambiente. Cuidar la fuente de energía, para fomentar el ahorro y el uso medido, para contribuir a su conservación y sustentabilidad.

La práctica consciente del uso del agua. Líquido fundamental para la supervivencia de la vida humana. Con el compromiso de utilizar este recurso de forma racional y responsable, tanto en el hogar como en la industria. Es conveniente el aprovechamiento del agua de lluvia, instalando sistemas de desagües pluviales, que al ser agua no potable, se reutiliza para esos fines. El agua es un recurso social y medioambiental de importancia vital, como patrimonio de la naturaleza, es imprescindible no malgastarla y cuidarla siempre.

Vivir mejor y con menos, fomentando el autoconocimiento y la autonomía personal, hacen de una vida sencilla, pensamiento elevado; que vibra y repercute. Cito al respecto: “Este orden se compone de movimiento y cambio; y aunque estamos hablando de vida, y no de arte, podemos quizá, un poco caprichosamente, hablar del arte de formar una ciudad y compararlo con la danza. No una danza precisa y uniforme en la que todo el mundo levanta la pierna al mismo tiempo, gira caprichosamente y hace la reverencia en masa, sino un intrincado ballet donde cada uno de los bailarines y los conjuntos tienen papeles diversos que milagrosamente se refuerzan mutuamente y componen un conjunto ordenado.” (Muerte y vida de las grandes ciudades, Jane Jacobs).

Dejo pendiente una invitación, cuando el covid19 pase y sea un recuerdo de sucesos y enseñanzas: La realización de Caminatas Urbanas. La ciudad como espacio de recorrido, de conocimiento de nuevos lugares viejos, del poder de observación y mirar la manifestación de la urbe, contemplar, vivenciar y reconocernos; además de ser un ejercicio muy saludable. Un encuentro grupal asociado a la posibilidad y experiencia del andar y disfrutar nuestro entorno, aprendiendo a valorar el patrimonio y ocupar lo público, para transformar.nos y re.encontrarnos.

Luciana Passerini * Arquitecta / fotógrafa y educadora Trabaja en el estudio del arq. Fernando Dasso y en el Parque del Conocimiento. [email protected] / fotos @lu_passe