“El Gobierno tomó conciencia de que la negociación de la deuda era otra cosa”

A la reestructuración “aún le queda un trecho por recorrer producto de la mala praxis efectuada". Advirtió que “el resultado de esta transacción tendrá un costo adicional de 15.000 millones de dólares”.

12/07/2020 10:20

En su habitual columna de los fines se semana, José Piñeiro Iñiguez volvió a referirse a los temas que dominan la agenda económica argentina en un contexto crítico dominado por la reestructuración de la deuda y la caótica macroeconomía. A continuación las principales intervenciones del especialista en Aire de Sábado, el programa que se emite por la FM 89.3 Santa María de las Misiones.

La negociación por la deuda pareció reconducirse días atrás pero, casi al mismo tiempo, hubo reacciones encontradas ¿Qué ocurrió?
Las reacciones son las que se esperaban. Es así porque el mercado financiero lo tiene descontado en los precios. Cuando toman posiciones en positivo, es que esperan buenas noticias. Cuando se deshace de valores y los precios empiezan a caer, es que se esperan malas noticias como las que surgieron.

Sin embargo la nueva presentación argentina fue positiva, el Gobierno por fin tomó conciencia de que la negociación era otra cosa que la que venía haciendo hasta el momento. La oferta llegó incluso a valores por encima de lo que los acreedores pensaban, pero igualmente le queda un trecho por recorrer producto de la mala experiencia que se dio en estos meses de negociación.

 

¿Qué significa?

Los acreedores mayoritaros, liderados por Citibank Blackrock, darán un poco más de pelea durante el tramo que resta de acá a fin de mes.
El ministro (Martín Guzmán) debe entender que del laberinto del mercado financiero no se sale por arriba. En el mercado financiero siempre se debe buscar la puerta consensuada entre deudores y acreedores. Hoy los acreedores tienen una posición bastante superior a la que pensaban sacar y en estas semanas incluso podrían obtener un plus.

 

¿Por qué los sucesivos plazos que fueron surgiendo en la negociación?

Todas las fechas las viene poniendo el Gobierno nacional. Argentina está en un status de default. El paso siguiente sería que los acreedores se presenten ante un tribunal de Nueva York. No hay fechas legales que se autoimpongan el deudor o el acreedor. Pero Argentina modifica los plazos que se autoimpone mes a mes. La última fecha, la cuarta que presenta, es el 4 de agosto.

El ministro sabe que la mayoría de la deuda argentina está en tenencia de Citibank Blackrock y, mientras no se acuerde con ese grupo de acreedores, no se tendrá la mayoría necesaria para negociar la deuda con éxito.

Mi impresión es que esto se va a llevar a cabo, pero lo que persiste es el malestar que siente el acreedor por estos meses de innecesario destrato. Me parece que le están haciendo sentir al ministro, y por ende al Gobierno, que se negocia de otra forma. En esta negociación eran mucho más importantes las formas que el fondo de la cuestión.

 

A partir del “modelo” de negociación de la Nación qué pueden hacer las provincias que entraron en default.

Creo que van a negociar de una manera diferente. De hecho Buenos Aires, que está en un eventual default, negocia con los acreedores de una manera diferente. De otra manera, de haber tomado el mismo camino que la Nación, todo sale más caro.

El problema no es sólo del deudor, nadie quiere patear la mesa y declarar el default porque ello podría tener un efecto cascada con otros acreedores.

Hay que tener en cuenta que, al igual que las provincias, hay muchas empresas privadas importantes que probablemente también tengan que ir a un default o a una renegociación casi compulsiva de su deuda con los acreedores. Negociarán de modo particular con bancos agentes que se encargarán de acortar las diferencias.

 

Parece haber un esbozo de plan económico… Qué datos maneja al respecto.

De planes exitosos tenemos pocas experiencias, y de planes que fracasaron tenemos muchas.

Evidentemente pospandemia y posrefinanciación de la deuda, al país le quedarán dos cosas muy importantes por hacer: el inicio de las negociaciones por la deuda con el Fondo Monetario Internacional y el Club de París; y componer un plan económico para saber cuál es la macroeconomía que le queda a este Gobierno en los años por venir.

En esto están trabajando, no sabemos qué equipo económico lo llevará adelante, pero sabemos que se está avanzando en un nuevo blanqueo, una moratoria que, si bien ya está lanzada, tendrá ciertas modificaciones. Se habla de un plan ambicioso de obra pública, una reforma previsional que abarque a todos eliminando la reforma de Mauricio Macri. Se están pensando incentivos agropecuarios, y se está hablando de refinanciación de la deuda de los privados hacia adelante.

 

¿Es suficiente?

No. Con este paquete recortamos parte del camino, pero no es el paquete necesario para los tiempos que se vienen.

Los próximos meses serán críticos. Argentina necesitará otros componentes. La refinanciación de deuda deberá contar con elementos de ingeniería financiera más avanzados, por ejemplo cambiar activos de Argentina por papeles de deuda para poder apalancarse, transformar activos improductivos.

Deberíamos pensar el hospital de cheques, hay una enorme cantidad de capital de trabajo que las empresas tienen inmovilizada porque son cheques no cumplidos, hay que darle una solución a esto.

Tenemos que pensar en cómo se hará la inyección de capital de trabajo y el capital de giro de las empresas que se quedaron secas y no pueden ir a un financiamiento en las condiciones actuales, necesitan una asistencia integral real que podría ser a través de acciones u obligaciones.

Se deberían pensar en desgravaciones impositivas contra creaciones de empleo, nuevas reinversiones. No podemos ir a una política impositiva regresiva. Ese blanqueo que contempla el Gobierno deberíamos repensarlo contra inversión, blanqueo contra tenencia de papeles de deuda de Argentina.

 

¿Y para el campo?

Debería tener un plan de retenciones móviles inversas, a mayor producción, menor retención. Es un incentivo para el productor agropecuario.
Argentina necesita exportar y sus productos exportables hoy son agro y carne. Eso resuelve dos problemas actuales.

 

¿Qué se puede esperar de la polémica emisión que protagoniza el Central?

Argentina emitirá todo lo necesario porque no tiene otro financiamiento. La diferencia entre los gastos y la recaudación es déficit. Este déficit en Argentina se resuelve con emisión.

Durante el macrismo esto se hacía vía deuda, hoy la deuda está cerrada por el default.

La emisión hoy es altamente riesgosa porque en algún momento del tiempo se volverá incontrolable. Ese excedente de emisión podría ir solamente a tres vías: mayor inflación, al mercado de tipo de cambio, o un bono con tasa de interés del Central para rescatar ese dinero.
Durante todo este tiempo ese bono se llamó Leliq, esas letras van creciendo semana a semana en términos increíbles. Siempre estamos en la misma encerrona, hagan lo que hagan hay un costo que siempre lo pagó el sector público o el privado.

 

 

¿Qué factores serán dominantes los próximos meses?

A mí criterio se darán tres: mayor inflación, mucho a fin de año; mucho crecimiento del tipo de cambio; y el stock de Leliq que, cuando asumió este Gobierno dijo que iba a desaparecer, pero hoy es mayor al que había durante la administración anterior.

En el medio de todo este contexto, el Gobierno tiene un problema político importante de saber si cuenta con la mayoría necesaria, si es aliado de parte del PRO, o si parte del PRO es aliado del peronismo y si del peronismo son todos oficialistas o no.

Ese enigma que tiene por protagonistas a estos líderes debería tomar un camino más conducente. Quizás sea momento de que Alberto Fernández sea un poco más práctico, más pragmático en función de su política económica.

Tendrá que ver entre lo que puede y lo que debe, entre lo importante y lo urgente. Deberá dilucidar el camino a seguir entre lo económico, lo político y lo social, tres caminos que más o menos van siempre paralelos, pero hasta el momento eso no sucedió. Tendrá que unificarlos con medidas coherentes.