Salto Oasis

Se encuentra a sólo diez kilómetros de Alem. Es una cascada conservada íntegramente en su estado natural, que brinda una experiencia única y relajante.

22/09/2019 14:35

Misiones está plagada de sitios hermosos y naturales, por lo que no es sorpresa para nadie que el turismo sea tan numeroso, y que todos los años cientos de miles de personas elijan visitarla para conocer sus atractivos paisajes.

Pero aún existen lugares perdidos en el monte, sin explotación turística, y que inclusive muchos misioneros desconocen. Este es el caso del denominado “salto Oasis”, nombre dado por los lugareños de las colonias cercanas, aunque también hay personas que lo conocen como salto “Amistad” o “Asunción Rodríguez”.

Es una hermosa cascada, de aproximadamente tres metros de altura y con poco caudal de agua, pero muy pura, cristalina y fresca. Rodeado completamente por la flora autóctona de la provincia, este es un lugar ideal para pasar un día al aire libre, en pleno contacto con la naturaleza privilegiada de Misiones y disfrutar alejado de la civilización.

Difícil acceso

Esta cascada, oculta en la densidad de la selva misionera, se encuentra a sólo diez kilómetros de Leandro N. Alem, pero llegar hasta allí no es una tarea sencilla.

Ubicada en Colonia Oasis, se accede desde la ruta nacional 14, a seis kilómetros de la Capital de la Alegría en dirección a Cerro Azul. A partir de ahí, se deben recorrer otros cuatro mil metros por caminos zigzagueantes y descendientes, sin asfalto, y que por momentos se tornan algo estrechos.

El salto no tiene un acceso como tal, el mismo está sobre mano izquierda del camino, por una picada abierta en la que se debe atravesar un denso trillo por unos diez metros y en bajada, un camino que no es para cualquiera.

Además, en el lugar tampoco existen instalaciones de ningún tipo, es decir, sin cabañas, parrillas, estacionamiento ni siquiera baños.

Pero esto lejos de ser un problema es parte de su encanto. Este salto es un paraíso natural y casi salvaje, un lugar poco explorado, que aún se mantiene intacto y lejos de la mano del hombre.

Llegar es un reto, pero vale la pena si lo que se busca es desconectar de la rutina, alejarse de los ruidos y las molestias de las ciudades y practicar un poco de verdadero turismo de aventura.