Voluntarios ponen a prueba la canasta básica alimentaria

Se trata de un proyecto por el cual un grupo de personas se alimentará durante seis meses sólo con los productos de la canasta básica que propone el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). La licenciada en Ciencias Políticas, Sofía Chacón, detalló los objetivos de esta investigación en una charla con FM de las Misiones.

27/08/2019 14:32

La alimentación en épocas de crisis económica es un tema que preocupa debido a que la pérdida del poder adquisitivo complica cada vez más el acceso de la población a productos saludables.

En este contexto, un grupo de voluntarios en Córdoba se alimentará durante seis meses sólo con los productos de la canasta básica que propone el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC); otro con los de las Guías Alimentarias para la Población Argentina (GAPA) sugeridos por la Secretaría de Salud de la Nación; y otro seguirá los mismos hábitos alimentarios que ya lleva en su vida cotidiana. La experiencia incluye controles médicos y nutricionales.

“Este proyecto nace por la inquietud de un grupo de personas preocupadas por esta temática, quienes junto a investigadores del CONICET, buscamos poner a la pobreza en la agenda pública”, explicó a la El Aire de las Misiones que se emite por la 89.3 FM Santa María de las Misiones Sofía Chacón, licenciada en Ciencias Políticas e integrante del denominado proyecto Czekalinsky.

Señaló que “los voluntarios de cada grupo tienen que cumplir ciertos requisitos” para formar parte de esta prueba. “Tenemos apoyo del diario La Voz del Interior, incluso uno de los periodistas que nos apoya es uno de los voluntarios, y de la Escuela de Nutrición de la universidad de Córdoba”, detalló.

En este sentido, expresó que “la idea del proyecto es actualizar y revisar la composición de la canasta básica” que se implementa en el país desde 1985. “Nadie come canasta básica, en realidad es una unidad de parámetro de medida que propone los requerimientos mínimos de nutrición, y por la que se calcula un costo para medir lo que es la línea de pobreza y de indigencia en este país. Es la primera vez que alguien le va a poner el cuero a esta unidad de medida”, apuntó.

A todo esto, reveló que el objetivo es “entender si la canasta tiene sentido, si cumple con un requerimiento de calorías diarias que requiere un adulto varón y si los productos que la componen responde a las costumbres de un segundo y tercer percentil de la población más pobre”.

“Hoy es obsoleta, se utiliza para medir pobreza e indigencia en nuestro país y todas las políticas que vienen después de eso. La canasta básica es un parámetro para el diseño de políticas públicas que tienen que ver con la alimentación y también con las cuotas de manutención tras un divorcio”, contó.

En consecuencia, Chacón consideró que “sin duda es necesaria a actualizarla. En calidad nutricional es bastante pobre, no cumple con las calorías necesarias”.

Por otra parte, indicó que para la segunda propuesta de la canasta de la Secretaría de Salud de la Nación se plantea el interrogante de “si esta se puede costear y comer”.

“Esa orientación nos refiere a cuestiones de cómo hay que comer, del ejercicio que hay que hacer a diario, tiene legumbres, frutos secos, verduras por lo tanto es más costosa y tiene parámetros distintos a lo que es la canasta básica oficial”, asestó.

Asimismo, manifestó que el equipo de investigación está conformado por nutricionistas, médicos y psicólogos. “Los voluntarios que tenemos se realizarán los estudios médicos necesarios y una vez que eso esté todo bien, viene la ingesta de alimentos que comenzará a principios de esta semana que viene o la próxima”, afirmó.

Reiteró que “nadie está en riesgo, nadie va a pasar hambre, ni tampoco queremos que nadie disminuya de peso, todo lo contrario, tal vez cada cuerpo reaccione de manera distinta y dependerá de lo que va consumiendo. Son personas que comen variado”.

Y sostuvo que “lo lamentable es que en Argentina hay muchas personas que ni siquiera llegan a cubrir las calorías diarias que propone una canasta básica, más en la situación actual, y que todas las políticas de alimentación de los Gobiernos y de escuelas públicas están basadas en esta canasta básica, y que cada vez que hay unas medidas económicas que intenten salvar los efectos de la inflación van sobre esos productos y no sobre otros más saludables, entonces la brecha es mayor y la posibilidad de consumo de esos productos más saludables es impensada”.