
El debate sobre la situación económica de la Argentina volvió a encenderse tras el discurso que brindó el presidente Javier Milei durante la inauguración de la Expo Argentina Oil & Gas en Neuquén. Frente a empresarios e invitados del sector, cuestionó con dureza los planteos sobre las dificultades de la población y calificó como una “pelotudez” y una “tontería del tamaño de una casa” la afirmación de que los argentinos no logran llegar al día 20 de cada mes. Milei argumentó que si las familias no tuvieran ingresos a partir de esa fecha “no podrían subsistir diez días sin comer ni beber”.
Las palabras del Presidente generaron un fuerte impacto en el debate público nacional y reabrieron el interrogante sobre los malabares económicos que tienen que hacer las familias para atravesar el mes en medio del proceso de reordenamiento económico y la suba del costo de vida.
Con el objetivo de conocer la opinión ciudadana a nivel local, PRIMERA EDICIÓN salió a las calles de Posadas para dialogar y conocer el día a día de los vecinos y cómo impactan estas definiciones en la economía del hogar.
A través de un recorrido, jubilados, trabajadores en relación de dependencia, monotributistas, comerciantes y desocupados compartieron su testimonio sobre cómo administran sus ingresos, las estrategias que aplican y cómo se vive la economía del hogar.
La situación de la clase pasiva evidencia realidades y posturas divididas.
Algunos adultos mayores indicaron que la jubilación básica no alcanza para cubrir los gastos de todo el mes, por lo que se ven forzados a seguir trabajando para generar dinero extra.
Un jubilado posadeño que continúa en actividad laboral expresó que la situación es difícil, aunque respaldó el proceso de cambio: “Mire, yo llego, yo soy jubilado y llego. No sé cómo hago, pero llego. Yo sé que está difícil la situación, y todo lo que quiera, pero pienso que es la única forma de solucionar, en parte, el despelote que nos dejaron los anteriores. Y, por ejemplo, esa forma de llegar a fin de mes no sé cuál es, porque yo vivo solo, así que me rebusco. Soy jubilado y sigo trabajando, así que por ahí zafo y hay meses que no zafo. Igual en ese mes estaré un poquito recargado en la tarjeta de crédito, pero al próximo mes me enderezo y sigo”.
Por su parte, otro jubilado del sector público que actualmente trabaja como taxista aportó una visión contraria a la oficial sobre el costo de vida cotidiano: “Dicen que no hay inflación, pero hoy subió la nafta de vuelta acá. Te sube 300 pesos, 200 pesos, pero sube y en la cantidad suma. Sinceramente, hablando mal y pronto, no veo la hora de que Milei se vaya. En mi caso, si tenés pareja tienen que trabajar todos y ayudarse uno a uno, porque vos solo no podés. ¿Cuándo se ha visto que un kilo de carne esté a 15.000 pesos? Sinceramente, vamos para atrás”, aseguró.
Realidad de empleados y monotributistas
Entre los trabajadores activos, las opiniones se enfocaron en las maniobras necesarias para estirar el dinero, donde el endeudamiento y el pluriempleo aparecen como alternativas recurrentes.
Un mecánico posadeño con empleo formal describió las dificultades cotidianas y la necesidad de recurrir a tareas particulares. “Está mal andar diciendo esa clase de cosas. Desde hace mucho antes de que tengamos a Milei venimos con esta situación de que muchos argentinos no llegan a fin de mes. En mi caso, hago changas fuera de mi trabajo porque no alcanza y hay que seguir buscando por otros lados. Para sobrevivir hay montones de cosas: ahorrar, apretar cada centavo, hacer trabajo extra, no darse gustos y no salir”, detalló.
Asimismo, una trabajadora en relación de dependencia cuestionó los dichos oficiales: “Me parece una locura. Me parece que no está bien lo que él dice, porque realmente hay mucha gente que la está pasando muy mal. Mucha gente tiene que pedir préstamos para llegar a cubrir lo básico y endeudarse. A mí me está costando llegar a fin de mes, llego con lo justo y también con préstamos y deudas”.
En el sector independiente, los monotributistas señalaron que sus ingresos varían constantemente y que llegar a fin de mes requiere una planificación estricta. Una joven monotributista y estudiante explicó que su sueldo depende de las horas que trabaja y que la clave está en administrar bien los recursos. “No creo que sea mentira. Hay gente que no llega al 20 de cada mes, y no es porque gasta en boludeces, sino porque las cosas están mucho más caras y algunas veces no alcanza. Mi estrategia es sentarme y hacer números, cobro semanalmente y voy tratando de dejar un guardado e ir de a poco”, contó.
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El sector más vulnerable y los desocupados
El escenario resulta crítico para quienes se encuentran desempleados o en situaciones de vulnerabilidad social, donde el acceso a los alimentos básicos constituye la principal urgencia diaria.
Un trabajador consultado sobre el margen de maniobra en los ingresos familiares señaló que directamente agotaba sus recursos en los primeros días del mes. “Yo no llego al 5, mira si voy a llegar al 20. Vos cobrás y prácticamente al otro día ya no tenés un peso, tarjeteás y hacés lo que se pueda. La estrategia hoy es tratar de ir reduciendo todos los gastos que se puedan para subsistir”, lamentó.
Sin duda, el testimonio más duro reflejó el impacto que tiene la falta de dinero en las familias más vulnerables. Una madre posadeña que buscaba comida en la calle compartió su angustia. “Tengo que venir a la calle a rebuscarme porque no me alcanza el sueldo, estoy sacando comida de la basura para que coman los chicos. No tenemos ni para el pan y las asignaciones no alcanzan. Estamos pasando una ansiedad enorme y no tenemos nada”, relató.






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