
Casi 25 años después del asesinato de María Esther Barrera, la Justicia condenó este miércoles a prisión perpetua a Carlos Ramón Gómez, el exgendarme que llegó finalmente a juicio acusado de matar a balazos a su esposa el 9 de diciembre de 2001.
El Tribunal Penal 2 de Posadas declaró a Gómez autor penalmente responsable del delito de homicidio calificado por el vínculo, previsto en el artículo 80 inciso 1 del Código Penal, y le impuso la pena de prisión perpetua, además de las accesorias legales y las costas del proceso. El tribunal también dispuso la prisión preventiva de Gómez hasta que la sentencia quede firme, por lo que continuará detenido tras conocerse el veredicto. Los fundamentos que explicarán la decisión de los magistrados serán leídos el próximo 22 de octubre.
La sentencia cerró así la instancia oral de una causa que atravesó casi un cuarto de siglo y que recién esta semana consiguió sentar a Gómez frente a un tribunal para responder por el homicidio ocurrido en una vivienda del barrio San Lucas.
El crimen
María Esther fue asesinada la noche del 9 de diciembre de 2001, cuando se encontraba en la vivienda de quien entonces era su nueva pareja.
Durante el debate, el hombre reconstruyó ante los jueces los instantes del ataque. Contó que había regresado de jugar al fútbol y que María Esther llegó a su casa para conversar. Mientras él se bañaba, escuchó los disparos y, al salir, se encontró con Gómez armado. Ambos forcejearon y el acusado terminó huyendo. María Esther fue trasladada de urgencia al hospital, pero murió como consecuencia de las heridas.
El relato del único testigo que estuvo en la vivienda se complementó durante el juicio con las declaraciones de familiares y allegados de la víctima, quienes describieron un contexto previo de hostigamiento, persecución y violencia.
Una amiga sostuvo que María Esther quería alejarse de Gómez y que se encontraba sometida a sus decisiones. También relató que el entonces gendarme la seguía cuando intentaba salir y reconstruir su vida después de la separación.
La hermana de la víctima describió a Gómez como un hombre que ejercía control sobre María Esther y recordó ante el tribunal la comunicación que recibió la familia después del ataque. Según declaró, fue el propio Gómez quien llamó para avisar que había matado a su esposa y pedir que se hicieran cargo de sus hijos.
“Llevamos 25 años de condena”
Uno de los momentos más fuertes de las audiencias se produjo cuando la hermana de María Esther habló ante los jueces sobre el tiempo transcurrido desde el crimen.
“Llevo 25 años esperando esta oportunidad”, expresó al reclamar una respuesta judicial. También resumió el impacto que tuvo el caso sobre sus familiares al señalar que llevaban “25 años de condena” y que aquel calvario nunca había logrado cerrarse.
El juicio también recuperó una pericia psiquiátrica realizada a Gómez en agosto de 2002, cuando todavía se discutía la hipótesis defensiva de que hubiera actuado bajo un estado de emoción violenta.
La médica psiquiatra Norma Lapuente, quien participó en aquella evaluación como integrante del Cuerpo Médico Forense, ratificó esta semana ante el TP-2 que no se habían detectado alteraciones sensoperceptivas ni síntomas psicóticos y que Gómez conservaba su juicio crítico.
La especialista sostuvo que reunía las condiciones de una persona normal y recordó que durante el examen se habían observado rasgos de megalomanía vinculados con su actividad profesional como gendarme y con su condición de varón.
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Una causa atravesada por planteos y demoras
El camino hasta el juicio estuvo lejos de ser lineal. Gómez había sostenido al comenzar el debate que ya había sido sobreseído por esta misma causa en 2003, uno de los argumentos sobre los que su defensa volvió a plantear objeciones antes y durante el proceso.
La realización del juicio incluso había quedado frustrada semanas atrás. El debate previsto inicialmente para septiembre fue suspendido luego de sucesivos planteos de sus defensores, situación que llevó al Tribunal Penal 2 a fijar una nueva fecha. Finalmente, Gómez fue detenido el sábado previo al inicio de las audiencias y llegó privado de su libertad al juicio que comenzó el lunes.
Durante las jornadas siguientes declararon testigos directos, familiares, allegados y profesionales que habían intervenido en la investigación. Sus testimonios permitieron reconstruir tanto lo ocurrido aquella noche de diciembre de 2001 como la relación previa entre Gómez y María Esther.
Este miércoles, después de los alegatos y de la deliberación del Tribunal Penal 2, los casi 25 años de recorrido judicial desembocaron en una condena a prisión perpetua. La decisión todavía no está firme. El próximo capítulo judicial llegará el 22 de octubre, cuando el tribunal dé a conocer los fundamentos de la sentencia.









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