La producción de sandía se desarrolla a buen ritmo y las miradas están puestas en la cosecha tardía, prevista para noviembre próximo. A su vez, los colonos de la zona esperan que se mantengan las buenas condiciones del tiempo, al menos durante las semanas de crecimiento, ya que lograr una buena zafra y posterior venta “representa un ingreso importante en esta época del año”.
“Estamos rogando que El Niño pase de largo y que no nos golpee con tormentas severas ni caigan granizadas grandes, ya que son los dos fenómenos que podrían acarrearnos dificultades en estos momentos que la planta está en flor. Hasta ahora hemos estado protegidos”, dijo a PRIMERA EDICIÓN la productora Patricia Parra, con 5 años en la cuenca sandiera.

“Si el tiempo se pone de nuestro lado tenemos todas las expectativas puestas en la comercialización de fin de año, cuando la fruta tiene demanda por la llegada del verano, ya que en nuestra región la sandía es uno de nuestros ingresos más importantes”, reiteró.
Durante la visita de este Diario para recorrer la quinta productiva, la mujer remarcó en todo momento la identidad de la zona como “cuenca sandiera provincial” y defendió sobre todo la calidad de la fruta. “Es de destacar, y lo digo siempre: las sandías que se producen aquí son las más ricas que van a consumir”, aseguró.
Leve retraso

Más allá de no haber estado en el centro de las devastadoras lluvias de los últimos días, este año, sin embargo, el ciclo productivo sí tuvo algunas demoras por causa de las condiciones meteorológicas. Según explicó Parra, las noches frías provocaron una demora en la siembra; no obstante mantienen las expectativas de alcanzar una abundante cosecha. En el lote recorrido, donde actualmente crecen las sandías también hay melón y choclo. Para la productora, estos cultivos tienen una particular importancia en el período de fin de año, cuando las frutas tropicales ocupan un lugar destacado en el consumo de los días de más calor.
Según contó, la plantación de sandía, más allá de su gran importancia en la cuenca, forma parte de una producción diversificada en la chacra de Parra. El establecimiento cuenta también con yerba, animales vacunos y otras especies ganaderas, además de producción de tabaco y cultivos anuales.
“Los productores de Ruiz de Montoya tenemos yerba por excelencia; pero en general los colonos diversificamos, contamos con algunos vacunos, tabaco, verduras, choclo y por supuesto melones y sandías”, detalló. En la nota Parra puso el foco en una parte de la actividad que, según señaló, durante mucho tiempo no tuvo visibilidad: el trabajo de las mujeres. Aunque en la actualidad ellas tienen una presencia visible en la comercialización de los productos, su participación comienza mucho antes: va desde la compra de las semillas, pasa por la preparación y cuidado de los plantines en los invernaderos, luego están presentes plantando, abonando y fertilizando hasta que las frutas están aptas para ser comercializadas. En paralelo realizan tareas del hogar y la crianza.
“Reivindico a todos mis pares que son columna vertebral para mantener las chacras a flote”, cerró.







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