Misiones ingresa en una primavera que exigirá especial atención del sector productivo. Lluvias por encima de los registros normales, posibilidad de tormentas intensas y el riesgo adicional de heladas tardías conforman un escenario climático que puede impactar directamente sobre la yerba mate, el té, los cítricos y la infraestructura rural.
La advertencia surge del último Informe de Coyuntura del IERAL Regional NEA, elaborado por Gerardo Alonso Schwarz, Juan Cuevas y Nayla Cabal. El trabajo analiza los posibles efectos de El Niño sobre los principales cultivos del Nordeste argentino, Paraguay y el sur de Brasil.
De acuerdo con las proyecciones del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio y del Servicio Meteorológico Nacional utilizadas por el IERAL, Misiones y Corrientes aparecen entre las provincias más expuestas durante septiembre, octubre y noviembre.
Para ese trimestre se proyecta sobre ambas provincias, además del este de Chaco y Formosa, una anomalía de precipitaciones que podría alcanzar principalmente 50 milímetros por encima de los valores normales. El propio SMN recomienda, seguir los pronósticos de corto plazo y su sistema de alerta temprana debido a que pueden producirse episodios todavía más intensos.
El mapa incluido en el informe grafica con claridad esa situación: Misiones se encuentra dentro del área de mayor anomalía proyectada para el período septiembre-noviembre.
Misiones con suelo cargado
El punto de partida agrega un condicionante. Según los datos diarios del suelo del SMN recogidos por el estudio, Misiones presenta un 90% de agua útil en el perfil en todo su territorio. Es decir, una elevada disponibilidad de agua ya almacenada en el suelo que las plantas pueden utilizar.
El porcentaje es sensiblemente superior al registrado en amplias zonas de las otras provincias del NEA.
En Corrientes oscila entre 70% y 80% en el noreste, pero cae al 20%-30% en el resto del territorio. En Chaco y Formosa se registran valores del 30% hacia el este y apenas 10% en las zonas occidentales.
A ello se suma otro factor: el invierno inusualmente cálido adelantó la brotación de algunas plantaciones, dejándolas más expuestas ante eventuales descensos bruscos de temperatura y heladas tardías.
La combinación obliga a mirar el clima no solamente desde la cantidad de agua disponible para producir. Un exceso de precipitaciones también puede convertirse en un problema.
Yerba, té y cítricos
El IERAL distingue dos grandes tipos de amenazas: riesgos operativos y riesgos productivos.
En los cultivos estivales, como soja, maíz y arroz, El Niño puede incluso favorecer los rendimientos debido a una mayor disponibilidad de agua. Sin embargo, precipitaciones demasiado concentradas pueden retrasar la siembra y dificultar la preparación de los suelos.
Para Misiones, el capítulo particularmente relevante es el de los cultivos perennes.
Yerba mate, té y cítricos podrían sufrir dificultades de acceso y cosecha como consecuencia de lluvias intensas, especialmente si caminos rurales quedan inundados o anegados, complicando el ingreso de máquinas y el tránsito de camiones necesarios para sacar la producción de las chacras. El informe ubica precisamente a estos cultivos frente a una doble amenaza: dificultades operativas provocadas por las precipitaciones y riesgos productivos asociados a heladas tardías, hongos y otras enfermedades.
En ese último escenario, el informe plantea un dato significativo: la afectación de plagas podría llegar a comprometer hasta el 30% de la brotación de los cultivos perennes.
Por eso, más lluvia no necesariamente significa automáticamente mejores resultados productivos.
Los caminos rurales serán determinantes
El estudio pone especial énfasis en una cuestión que resulta central para una provincia con miles de explotaciones distribuidas territorialmente: el estado de la infraestructura vial secundaria y terciaria.
Aunque las proyecciones nacionales indican que El Niño aumenta las probabilidades de mejores rendimientos agregados en los cultivos de verano, para el NEA el resultado final dependerá de cómo se distribuyan las precipitaciones.
Una excesiva concentración de agua puede provocar retrasos en las labores, problemas sanitarios y dificultades para trasladar la producción.
Por eso, según el IERAL, los márgenes productivos dependerán no solamente del comportamiento climático sino también de “la capacidad de infraestructura vial (especialmente secundaria y terciaria)”.
El diagnóstico deriva así en recomendaciones concretas.
Para el sector público, el desafío será mantener cauces de arroyos y ríos despejados para facilitar el escurrimiento del agua y evitar anegamientos, además de sostener los caminos rurales. Para los productores, en tanto, será fundamental reforzar las prácticas preventivas destinadas a reducir el impacto de hongos, plagas y enfermedades.
El Niño puede traer agua beneficiosa para determinados cultivos, pero el escenario proyectado para Misiones exige administrar también el exceso. Para una economía en la que buena parte de la producción primaria debe salir diariamente de las chacras por caminos terrados, el desafío de esta primavera no será solamente cuánto llueva, sino dónde, con qué intensidad y si la infraestructura rural estará preparada para soportarlo.








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